lunes, 14 de marzo de 2016

La foto de la semana (#78)

La dark ride siniestra de Nagashima Spa Land


De sobras es conocido ya mi gran amor por ese tipo de rides que normalmente son menospreciadas y relegadas al olvido perpetuo en los parques de atracciones (no tanto en los temáticos) y que yo adoro y elevo a la categoría de indispensables en cualquier visita: las dark rides.

Diseñadas para transmitir una historia y un ambiente al visitante que se adentre en su interior (bien sea a bordo de una vagoneta a través de raíles, con movimientos por sensores o directamente caminando), las dark rides suponen normalmente experiencias algo más duraderas de lo normal (en ocasiones algunas pueden ofrecernos entre 5 y 10 minutos de diversión) y desde luego se convierten en un pequeño espacio de aislamiento respecto al resto del parque.

Dicho esto, durante mi visita a tierras japonesas a finales de 2015, encontré para mi sorpresa una de las dark rides más esperpénticas que jamás haya tenido el placer de recorrer. No habría que confundir lo especial de este espécimen de Nagashima Spa Land con lo ridículo de las que en su día califiqué como la peor dark ride del mundo y la peor dark ride del universo. A esas dos últimas se las da de comer aparte.


Haunted House (el nombre que recibía en inglés la dark ride de la que hoy os hablo) era un edificio de corte y estilo tradicional japonés en el exterior y que en su interior se convertía en un oscuro y siniestro paseo a través de un buen puñado de escenas donde se nos muestra el terror 100% japonés, repleto de fábulas, cuentos de mitología nipona, fantasmas y hechizos.

Por suerte, y para reforzar todavía más la sustancia de este hallazgo, los colegas de ThemePark Review editaron este mismo año pasado un genial vídeo en el que podéis comprobar la experiencia al completo de esta rarísima dark ride que yo me atrevería a calificar como "de culto", en una hipotética clasificación de atracciones en parques de todo el mundo. Mucho ojo a todos los detalles:


Bebés muertos, personas sin rostro, fantasmas que intentan desaparecer pero siguen ahí, cabezas que se cruzan de un lado al otro de la sala y, sobretodo, un tono altamente oscuro y desolador. El vídeo de TPR está grabado con la cámara de visualización nocturna que permite percibir hasta el más mínimo detalle, pero os puedo asegurar que en algunos puntos la oscuridad del escenario era total y se hacía difícil saber qué dirección tomar.

A modo anecdótico, he de indicar que mediante esta Haunted House pude comprobar el bajo grado de temple que tienen los japoneses ante todo lo que contenga sustos o sobresaltos. Llevaba detrás mío una pareja de japoneses jovencitos, a cada cual más temeroso, pegando gritos con cada escena que se revelaba a nuestro paso.

Los sensores que activaban los efectos estaban exageradamente adelantados a la posición, por lo que cada vez que atravesábamos uno de los sensores el efecto que se activaba estaba a no menos de unos 5 metros de distancia, distancia suficiente para no lograr asustar en ningún momento. Aún así, la pareja de japoneses, alzaban el grito al cielo despavoridos por la escena, curioso.

Si alguna vez visitáis Nagashima Spa Land y veis una casa tradicional japonesa justo al lado de la Looping Star de Schwarzkopf, no dudéis en pasar y adentraros en su interior. Os prometo por lo menos unos minutos de risas y sorpresas Made in Japan.

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