sábado, 22 de agosto de 2015

La foto de la semana (#74)

La torre Näsinneula de Särkänniemi


Si hay una premisa clara que debería tener en mente cualquier parque que se precie en este mundo esa es la de explotar al máximo los valores y potenciales propios que pueda tener ese mismo parque, es decir, identificar cuáles son las propiedades o productos que pueden hacer que un parque destaque por encima de cualquier otro a la hora de competir en el mercado actual que supone esta industria.

En esa competición de números y resultados hay parques que cuentan con cartas propias que les pueden ayudar a ganar la partida temporada tras temporada: un parque rodeado de bosques o jardines de ensueño, un parque situado en el puro centro de una concurrida ciudad o un parque que tenga en su haber un buen puñado de franquicias de cine multimillonarias puede ser un factor a favor clarísimo. Pero en otras ocasiones los elementos con los que los parques pueden jugar a la hora de captar visitantes o llamar la atención del público pueden presentarse de la manera más inesperada y chocante que podamos imaginar. Y es ahí donde entra la torre Näsinneula que preside los aires del genial parque de finés de Särkänniemi:


Proyectada en 1969 e inaugurada en 1971, esta enorme torre de cemento y acero supuso toda una inversión de futuro de cara a la ciudad de Tampere, en eterna competencia comercial y económica con la capital del país, Helsinki. El arriesgado proyecto era una pieza más del engranaje propuesto por la ciudad a finales de los 60 de cara a convertir una casi desértica península a las afueras de la ciudad en un lugar dedicado al arte, el ocio y la educación.

La primera pieza de ese engranaje fueron el acuario y el planetario del parque inaugurados en 1969, seguido de un zoo infantil en 1970, la propia torre Näsinneula en 1971, el parque de atracciones Särkänniemi en 1975, el Sara Hiden Art Museum en 1979 y finalmente el delfinario en 1985. Toda una trayectoria que ha convertido una enorme extensión de terreno en desuso en un rincón de ocio y cultura básicos para la ciudad.


La torre Näsinneula, construida entre 1970 y 1971, mide un total de 168 metros y contiene en su interior un mirador con un café llamado Pilvilinna y un restaurante giratorio (situado en una planta superior) mediante el cual podemos observar la totalidad de los alrededores de la torre en 360º en apenas 45 minutos:


El proyecto arquitectónico corrió a cargo de Pekka Ilveskoski, un reputado arquitecto local, que se inspiró en el edificio Space Needle de Seattle para la estructura de la torre y en la finlandesa Puijo Tower de Kuopio, dando como resultado una enorme torre, visible desde todos los puntos de la ciudad que a la vez se convirtió en la torre de observación más alta de Finlandia, título que todavía sigue ostentando a día de hoy.


Como he comentado ya en alguna entrada del blog, el acceso a la torre es de pago (en taquillas accesibles en la base de la misma torre) o bien entra con la wristband que ofrece el parque de atracciones por 38 euros (Adventure Pass), siendo una genial opción si tenemos en cuenta que además con ese precio también tendremos opción de entrada al Delfinarium, al Planetarium y al Aquarium:


Acceder al mirador superior es posible gracias a unos rápidos y potentes ascensores que nos llevarán a la altura del mismo (120 metros) en tan solo 27 segundos. Una vez allí los precios que encontraremos en el café Pilvilinna son bastante generosos, por lo que por unos 5€ podréis disfrutar de un delicioso y refrescante helado acompañado de un refresco mientras echáis un vistazo al paisaje que rodea la torre, donde indican que en días claros se puede llegar a avistar 20 km a la redonda:


Como anécdota curiosa, vale la pena tener en cuenta que la torre sirve para la ciudad como faro indicativo de la meteorología prevista para ese día en la región ya que, mediante un sistema de iluminación LED instalado en la antena/cumbre se nos indica con un sencillo código de colores amarillos y verdes el tiempo que va a hacer durante la jornada, funcionando de la siguiente manera:


Durante mi visita al parque pude echar un vistazo en repetidas ocasiones a este curioso indicador meteorológico y únicamente vi una de las modalidades de franjas, por suerte la mejor de todas, la de 3 franjas amarillas, pero me parece una original y genial manera de mantener informada a la gente que tenga previsto salir de la ciudad o que desde unos cuantos kilómetros a la redonda pueda avistar la cúspide de la torre y tener en cuenta si llevar paraguas o no ese día, por ejemplo.

En definitiva, la torre Näsinneula es una muestra más de la diversificación de negocio que se puede presentar no solamente alrededor de un parque (hoteles, restaurantes, resorts) sino también en el mismo interior del parque, consiguiendo a su vez establecer un edificio icónico y relacionado directamente con la ciudad como es esta enorme e imponente torre de cemento.

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