martes, 25 de noviembre de 2014

El gran viaje - Día 6

Y por fin llegó el día. En la vida de todo entusiasta (no solo de parques, sino de cualquier afición que se precie) llega un momento en que se cumple un hito, se llega a una cumbre, se descubre una joya largamente buscada y, en mi caso, ese hito fue poner pie en Six Flags Magic Mountain, una de las mecas de los aficionados a los parques de atracciones.

Pero empecemos por el principio. Yo me situaba en Anaheim, que está al sur de Los Angeles y tenía que viajar hasta Santa Clarita, que está justo al extremo norte de la ciudad (más allá de las colinas que la rodean). Así que la jornada empezó con un largo y temprano viaje en taxi desde una punta a la otra. Temprano significa despertarse a las 4:00 de la mañana para que el taxi de espere a las 5:00 (y en toda esa hora uno pueda ducharse, colgar la entrada de ese día redactada la noche anterior, vestirse, arreglar y montar de nuevo la maleta y esperar al coche).

Pero tras una hora de tráfico ligero (el hecho de viajar tan pronto fue precisamente para evitar aglomeraciones de ciudad de primera hora de la mañana), llegué a Santa Clarita, que vendría a ser algo así como una pequeña ciudad encajada en el interior de un valle de sierras secas, casi desérticas:

Descansé en el nuevo hotel (Santa Clarita Motel) durante un par de horas y a eso de las 11 me encaminé hacia Six Flags Magic Mountain con un taxista que cantaba canciones de Elvis y The Platers en vivo y en directo y decía que mucha gente le recomendaba irse a buscar trabajo como cantante a Las Vegas. Por eso era taxista.

Una vez llegado a las puertas del mega-parque, actué con un poco de planificación y dado que en 2015 es muy posible que vuelva a pisar algún parque de la cadena Six Flags, me saqué el pase de esta temporada que, de paso, sirve también para la siguiente temporada:

Es curioso que viviendo como vivo en Barcelona ya posea 2 pases de temporada de Six Flags. Bien, una vez con el pase en mano, me encaminé a atravesar las discretas puertas de un parque nada discreto, ya veréis:

Aunque todavía tengo que pensar muy bien cómo voy a encarrilar un análisis de un parque de atracciones con 18 credits (se dice pronto), he decidido que mediante las bitácoras describiré brevemente los credits que riddeé (que fueron los 18, claro) en el orden específico en que lo hice, para que os hagáis una idea.

Empezé pues quizás por uno de los platos más fuertes (pero la verdad sea dicha, al ir con antecedentes quería más bien quitarme de encima el credit más que nada). El bicho en cuestión era X2, el credit que sentenció de muerte a Arrow Dynamics y que por mi podría convertirse en miles de latitas de refresco a modo de reciclaje porque, para qué nos vamos a negar, ni Dinoconda me gustó en su día ni X2 lo hizo ahora. Extremadamente intensa, vibrante, brusca y desconcertante. Pero supongo que hay a quien le debe gustar meterse en una lavadora en funcionamiento... pese a todo, me quedo antes con esta que con la "hermana" china:

El siguiente credit fue todo un clásico, Viper (también de Arrow pero de unos cuantos años antes):

Quizás se malinterpretó lo que dije ese mismo día de Viper mediante mi cuenta de Facebook. No me pareció para nada mala (de hecho la llegué a repetir en 3 ocasiones), lo único que quise decir es que por primera vez una arrow me ofrecía más comodidad en los corkscrews que en los loops. Porque la recepción y salida de cada uno de los 3 loops de Viper es una tortura para el cuello (especialmente la salida del primer loop, el encaje con la curva peraltada es comparable a un latigazo del mismísimo Indiana Jones en tu espalda). Pero pese a todo, ya os digo, la riddeé 3 veces porque me gustó:

La siguiente a tachar en la lista se convirtió, por arte de magia, en una de mis favoritas de toda la visita al parque. Cómo no, debía ser un producto 100% Schwarzkopf y me refiero a Revolution, la primera coaster de construcción moderna que utilizó el loop que conocemos todos hoy en día:

Puro diseño alemán, muy terrain (en todo momento vamos yendo y viniendo por las colinas del terreno) y con una recta + loop que es totalmente inolvidable, una firma única. El único pero (y es el que todo el mundo le pone) es el hecho de que Six Flags haya pecado de seguridad en este caso y haya añadido unos incomodísimos arneses over-the-shoulders a una coaster que, de por sí, podría funcionar perfectamente con un simple lapbar. Schwarzkopf se hartó de demostrar una y otra vez que se podía hacer sin problemas, pero Six Flags quiso ese "extra" de seguridad y le restó unos grados de belleza a un de por sí adictivo credit:

Tras el viaje a través de bosques y montañas de Revolution, fue momento de presenciar una lenta y triste agonía ya que me dispuse a riddear Ninja. Lo malo de visitar un parque con 18 credits como este Six Flags Magic Mountain es que ves contrastes muy diferenciados entre credit y credit, especialmente cuando ya cuentan con muchos años o, como en este caso, cuando los recambios y el mantenimiento se empieza a encarecer a niveles muy altos.

Es en ese momento cuando el parque prescinde de uno de los 2 trenes originales o cuando se llega al punto de que en la entrada de la coaster hay un cartel que reza algo así como "funciona con un solo tren para conservarla durante más años". Cuando un parque te dice eso y al entrar a las colas ves que todo está desconchado, roto y que le hace falta no una, sino varias manitas de pintura, es cuando ves herida de muerte una coaster a la que le deben quedar apenas las temporadas que le falte a Six Flags para saber qué nuevo bicho poner en su lugar:

Y pese a todo Ninja es una buena suspendida de Arrow, lo suficiente intensa como para estar en el linde entre familiar y extrema, lo suficiente fina como para mostrarnos alegremente el otro lado de la "montaña mágica" y lo suficiente capaz como para ser una come-personas en caso de disponer de dos trenes. Pero mucho me temo que ese momento, lo perdió ya hace tiempo.

Pero guardemos los pañuelos y fijémonos en una de las adquisiciones más recientes del parque y, me duele en el alma decirlo, uno de los fiascos más espantosos. Me refiero a Apocalypse: The Ride, una woodie de GCI que añade un valor extra al formato woodie mediante algunos efectos de tunelado y fuego, además de unas colas que gozan de un buen nivel de theming:


El fiasco en este caso es doble: por una parte la coaster está muy mal mantenida, la madera usada por GCI no aguanta bien el clima seco y árido del lugar y allá donde mires ves soportes resquebrajados y madera enblanquecida por el sol (mal síntoma para una woodie, os lo digo ya por adelantado). Por otra parte y es un motivo que desconozco el porqué, la coaster goza de muy poca fama en el parque, por lo que es relativamente difícil que os la encontréis con gente un día de attendance medio y esto, para ser una coaster que cuenta apenas con 5 años de vida, puede considerarse fiasco a nivel comercial.

Y ya por último el credit que dejé para última hora de la jornada fue Superman: Escape from Krypton, una coaster prácticamente indescriptible, sencillísima y que no deja absolutamente a nadie indiferente. Echad un vistazo a esta fotografía de la entrada, si os fijáis allí al fondo se ve una pequeña torre que parece incluso una torre que podría confundirse con una de las farolas del parque, ¿verdad?:

Pero cuando nos situamos al pie de la torre y observamos sus 127 metros de altura, la cosa cambia y mucho:

Esta coaster es pura adrenalina en apenas unos segundos. Primero por el lanzamiento que empieza con un "disparo" de velocidad que va progresivamente aumentando hasta llegar a unos vertiginosos 160 km/h, para luego elevarte poco a poco en posición vertical hasta 100 metros de altura (más unos 20 de posición de los raíles sobre el suelo). Si a ello le añadimos el hecho de que lo hacemos backwards (esto es, de espaldas) tenemos como resultado un menú de sensaciones digno del sibarita más exigente.

Consejo rápido e indiscutible: si la hacéis de noche la cosa adquiere tonos de memorable.
Como ya os he dicho, la jornada del sábado de visita a Six Flags Magic Mountain fue dura, muy dura. Tan dura, a nivel de parque, que con las ansias de riddear el máximo número de credits se me olvidó comer (y sí, en ocasiones uno se ciega y pierde totalmente la noción del tiempo hasta que ve que empieza a oscurecer y entra en razón).

Por eso al salir del parque y antes de llegar al hotel, decidí pasar por uno de esos grandes supermercados yankees y comprar algo para poder hacer una cena no muy copiosa, pero digna de un estómago que acusaba cierta hambruna. En este caso compré una bandeja que incluía en 4 compartimentos queso tierno, pavo fileteado, uvas y unas tortitas saladas (combinando las 4 cosas a la vez era algo así como tocar el cielo) y adquirí también una ensalada italiana que vendría a ser una versión de capresse raruna, con mezclum, mozzarela, olivas, cherrys y una salsa de módena muy rica. Todo ello regado con una botella de agua de... ¡oh! Por fin un cambio, en esta ocasión adquirí una botella más grande de Arrow Dynamics Head, una marca más que encontré en las miles de estanterías de aquella mega-store de comida:


Y hasta aquí la bitácora correspondiente a la primera toma de contacto con el gigante de Six Flags Magic Mountain.

Como podéis intuir (y os lo dejaré fácil, aquí está toda la lista de credits del parque) me quedaban todavía muuuchas coasters por riddear y de las que todavía os tengo que hablar mediante la siguiente bitácora y repito, las hice todas, así que las mencionaré una a una.

Lamentablemente mañana no podré escribir a tiempo la entrada porque, entre otras cosas, estaré aterrizando a Barcelona y recuperándome del jet lag, por lo que espero que más pronto que tarde os pueda relatar esta segunda visita al gran parque de las seis banderas y, de remate, ofreceros el vídeo de rigor con todos los momentos más destacados que viví en él (que fueron muchos, sí).

Mañana (o pasado) os cuento...

lunes, 24 de noviembre de 2014

El gran viaje - Día 5

Continuamos la ruta por la famosa costa oeste de Estados Unidos y esta vez dejamos atrás los parques temáticos, que han protagonizado estas últimas entradas, para adentrarnos en algo que los norteamericanos saben gestionar muy bien: parques de atracciones.

Y esta vez nos desplazaremos a uno de los más conocidos internacionalmente, habitual de las cabeceras de noticias sobre el mundo de los parques y uno de los favoritos para los habitantes de Los Angeles: Knott's Berry Farm.

Como viene siendo costumbre ya, aquí os traigo un interesante video-resumen con lo más relevante de la visita que realicé al parque:


Y así va el tema, Knott's Berry Farm resultó ser un parque bastante sorprendente en alguno de sus ingredientes, pero que me ofreció una imagen un tanto gastada, quizás producto de una temporada veraniega a pesar de sus numerosas coasters únicas en el mundo y sus rides más que curiosas. Pese a todo deberéis tener en cuenta que Knott's Berry Farm se sitúa a menos de 15 minutos en coche del complejo Disneyland, por lo que es una opción más que válida para añadir a vuestro planning particular si estáis de visita por Anaheim:
Tenemos decenas de parques en Europa que nos ofrecen una Zierer y en todos ellos se hace un trato de este modelo de coaster bastante mediocre, por lo que la mayoría de veces pasa totalmente desapercibida para los entusiastas. Pero no es el caso de Jaguar, la Zierer de Knott's, la cosa cambia radicalmente. Añadámosle un espectacular theming, añadámosle una longitud de casi 800 metros (sí sí, leéis bien, 800) y una capacidad de 1800 personas por hora y la convertimos en una major como la copa de un pino:

Aunque si tenemos que hablar de majors, sin duda la que se lleva la palma en Knott's es Silver Bullet, de renombrada fama internacional, esta invertida de B&M se convierte en una "must do" de las que uno puede no esperarse especialmente cuando visita el parque, pero de las que se quedan grabadas a fuego en la memoria una vez uno sale del mismo:

Extremadamente fina, muy divertida, con una progresión de elementos que derivan en una sorpresa final en forma de hélice de la muerte donde, como ocurre en otras B&M's, encontraremos el nirvana de las fuerzas G positivas.

Y no hace más que ganar belleza conforme cae la noche sobre ella y los focos se encargan de realzar sus bellísimas tonalidades anaranjadas:

Aunque si hay un tesoro que el parque ha guardado celosamente durante muchos años y recientemente se ha encargado de pulir, ese es Calico Mine Co., una bellísima dark ride que nos llevará de viaje a través de unas profundas minas en las que nos encontraremos con distintas salas repletas de iluminación, sonido, efectos especiales e incluso explosiones o humo:

Realmente el trabajo que han realizado en ella para esta última tempoarada es loable, consiguiendo otorgarle un nivel de espectacularidad superior al de la mayoría de las dark-rides que podemos encontrar en otros parques de atracciones similares a Knott's. El momento de acceso y paseo por la sala de estalactitas y estalacmitas es para abrir boca por completo, sino observad:

Como habréis comprobado a través del vídeo que os he colgado más arriba, Timber Mountain Log Ride, el flume del parque, tampoco es moco de pavo. Al contrario de todos los flumes que he probado hasta el momento, este nos ofrece largas secciones indoor cargadas de animatronics así como un theming completo que adquiere unas medidas realmente gigantescas:

Y a pocos metros de este genial flume nos topamos con el verdadero gigante del parque, la famosa Xcelerator, una de tantas launcheds de Intamin que nos elevará hasta la friolera de 62 metros a una velocidad nada despreciable de 132 km/h, todo ello en un recorrido bastante suave para la edad que ya acumula, así como un cálculo de peraltes magistral al que ya nos tiene acostumbrados la compañía de origen suizo:

Pero Calico Mine Co. no es la única extravagancia del parque en cuanto a rides se refiere ya que también podemos encontrar esta especie de platillo volador giratorio, una rarísima spin-ride de Morgan (¡gracias Raúl!) difícil, muy difícil de ver o haber visto por Europa, per bastante común en ferias y pequeños parques norteamericanos:

Localizamos en este parque también la simpática Coast Rider, situada en la mini área Boardwalk Pier junto con un par más de spin rides tradicionales. La particularidad de esta wild mouse de Mack Rides es el hecho de que su layout es expandido, con mucha más suavidad de lo que suele ser común en estos credits, unos drops más veloces y unas curvas quizás menos pronunciadas que lo convierten en un credit ideal para todo aquél parque que quiera un credit compacto pero duradero en cuanto a maltrato continuado a sus raíles:

En el otro extremo del parque localizamos una curiosa manera de disfrazar una moto-coaster de Zamperla en una especie de paseo en caballo a través de parte del parque y por encima, en varias ocasiones, de una ride de rápidos. Tiene puntos temáticos muy bien conseguidos y la sensación general es de que han llevado el concepto familiar hasta otro nivel. Muy buen credit:

Y como no puede ser de otra manera, no hay parque de atracciones norteamericano que se precie que no contenga por lo menos en sus filas con una clásica woodie. En este caso la protagonista es GhostRider, castigadísimo credit en las valoraciones de los entusiastas pero una coaster que no me dejó indiferente. Quizás no contenga demasiados airtimes ni brillantes peraltes, pero ciertamente me pareció un buen credit para hacer vivir por completo la sensación de una woodie al estilo más tradicional, sin peraltes extremos o overbankeds como hoy en día:

Y llegados a este punto, recordándoos como siempre que en un futuro me encargaré de analizar al detalle este genial parque de atracciones, cierro la visita que realicé en una jornada completísima a Knott's Berry Farm, corroborando el hecho de que muchos norteamericanos lo cataloguen como su parque de atracciones favorito, obviamente no es un parque gigantesco al estilo Cedar Point o los más grandes SixFlags, pero sí es un parque que puede competir con otros grandes de la industria como podrían ser Hersheypark o Silver Dollar City.
Otra jornada más en la que traté de equilibrar al máximo la alimentación para hacer realidad un viaje lo más saludable posible en cuanto a gastronomía se refiere.

En esta ocasión dividí el día en 3 comidas, el desayuno, que consistió en un sabroso vaso repleto de trozos de frutas de la época (sandía, mango, piña, uvas y otra fruta de cuyo nombre no consigo acordarme pero que no suele ser muy común en Europa, similar al melón), acompañado además de la clásica botella de agua Dasani, que parece que me persiga a todas partes:

Para comer en esta ocasión la opción más "saludable" que localicé fue el restaurante de la cadena Panda's. Esta cadena se especializa en comida de estilo asiático así como su gran plato, el orange chicken, una pechuga de pollo cocinada con una salsa similar al teriyaki, muy sabrosa y melosa. Así que mi menú para el mediodía consistió en un arroz integral 3 delicias con una porción de orange chicken, una galletita de la suerte y, cómo no, la omnipresente Dasani:

Y por la noche me acerqué en un momento a explorar los alrededores del hotel (cercano a la avenida principal mediante la cual llegamos a los parques Disney) y encontré un gran hipermercado de la cadena Target, donde adquirí un hummus con olivas y un par de bollos bagel (riquísimos y muy tiernos). La verdad es que el hummus no estaba realmente como yo esperaba, así que acabé comiéndome uno de los bollos con hummus y el otro solo. Cena ligera:


Y así, con comida más bien oriental, nos acercamos al final de la bitácora del quinto día. Ahora hay que tomar fuerzas porque se aproximan 2 días de vértigo, literalmente, ya que nos aproximaremos hasta los alrededores de Santa Clarita, a las afueras de Los Angeles, para visitar el mítico, legendario y famosísimo Six Flags Magic Mountain (y si os dais un paseo por RCDB, rápidamente os daréis cuenta de lo mareante que puede significar hacer un "resumen" de una visita a ese coloso de los parques de atracciones).

Mañana os explico...

domingo, 23 de noviembre de 2014

El gran viaje - Día 4

Ya estoy aquí de nuevo para ofreceros una nueva página más en esta entretenida bitácora a lo largo de los parques temáticos y de atracciones de la costa oeste, concretamente los situados en la zona urbana de Los Angeles.

Antes de nada, y para paliar el hecho de que en la bitácora anterior no hubiese un vídeo explicativo, aquí os presento el tercer episodio, en el cual os ofrezco imágenes del parque del que hablaré hoy, el Disneyland de Anaheim, el primero de todos:


Si me seguís a través de las redes sociales sabréis que este Disneyland en concreto consiguió, por fin, robarme el corazón. Ya lo dije (y lo reitero) que posiblemente sea, para mi, el segundo mejor parque temático del mundo de entre todos los que he visitado hasta ahora... y en según qué aspectos llega a ser el primero. No quizás por el nivel de innovación (tened en cuenta que se aproxima a los 60 años de vida), sino por el hecho que teniendo esa larga edad se conserve igual o mejor que uno de nueva generación y ofrezca un nivel de servicio superior a prácticamente todos.

Pero empecemos por el principio. La Main Street de este Disneyland no difiere demasiado a la de Orlando o París (de hecho, ambas beben directamente de esta), solo que con la diferencia de que el juego de escalas y estrategias visuales no está planteado, por lo que los edificios son bastante más pequeños y menos impresionantes que en los otros Disneyland. Las avenidas y gran parte del parque lucía ya la típica decoración navideña:

Cuando recorremos toda esta Main Street (y si los carros tirados por caballos, coches y tranvías nos lo permiten) llegaremos a la main plaza, donde encontramos el original, el auténtico, el primer castillo Disney. En esta ocasión es el de la bella durmiente, acompañado cómo no de la clásica estatua de Walt Disney con Mickey:
Lo que más me llamó la atención sin duda es aquello que todo el mundo explica: el tamaño. El castillo es, en comparación al resto de castillos Disney, diminuto. De hecho apenas llega a la mitad de altura, por lo que la sensación de grandeza se pierde por completo. Pero aún así presenta formas y decoraciones más clásicas y, al ser más pequeño, la jardinería y estructura de alrededor es más envolvente y presencial.

Hablando ya de las áreas, Tomorrowland me pareció igual de insustancial que en Orlando. Un área muy futurista, muy limpia, muy sobria en las formas, pero que no acaba de despertar del todo el alma del auténtico aventurero.

Aún así, sí encontré elementos que me llamaron la atención, como Space Mountain (que supera con creces a la de Orlando y se convierte en una divertidísima coaster indoor, con poca iluminación y elementos de theming, eso sí) o la singular Finding Nemo Submarine Voyage, una ride en la que te adentras, mediante un submarino, en parajes totalmente marinos... ¡bajo el agua!:

A muy pocos metros, perfilando el área de Fantasyland, encontramos la imponente figura de la mítica Matterhorn Bobsleds, una de las coasters más carismáticas de Disney y de la cual pude hacer un vídeo on-ride, como habréis podido ver en el episodio que os he colgado arriba.

Me encantó la idea de adentrarte una y otra vez por túneles a cada cual más largo y raro, con iluminaciones preciosas, brillantes minerales, cuevas frías o incluso algún que otro "chapuzón":

Ya en Mickey's Toontown, pasé para riddear Roger Rabbit's Car Toon Spin, una dark ride muy bien llevada, con una cantidad de efectos visuales y sonoros apabullante y, de paso, completar el credit de Go Coaster, una junior coaster de Vekoma que tiene como añadido una hélice más y que ofrece un nivel de theming superior al de cualquier kiddie que haya visto hasta ahora. De hecho incluso el lift ofrece unos brazos robóticos que mueven los engranajes del propio lift:

De regreso a Fantasyland hay un rincón que consiguió estremecerme por completo dada la gran belleza del mismo. No es ninguna ride ni coaster espectacular, es una especie de pequeña villa de inspiración alemana y en la cual encontramos algunos cuentos clásicos como la recientemente animada Rapunzel. El ambiente, la música y el theming de este rincón es superior por completo, una muestra bastante fiel de lo que son capaces los imagineers Disney:

Pasando cerca de Adventureland entré en Pirates of the Caribbean y ya puedo decir sin temor alguno que la mejor Pirates de todos los Disneyland está aquí. Sin lugar a dudas, ¡menuda dark-ride! Un montón de salas, una ambientación terriblemente buena, lluvia, sol, tenebrosidad, niebla y algo que hasta ahora ninguna dark ride de este tipo había conseguido: que el techo NO se vea. Tienen un sistema de proyección de nubes y vapor, que hace que lo que veas sea un cielo oscuro con nubes grises moviéndose por él, pero ni cables, ni chapas, ni focos ni nada, la iluminación está integrada en los distintos dioramas por los que transcurre la barca. Magistral:

Nos adentramos ahora de lleno en Frontierland para explorar las olvidadas minas del far west y encontrarnos con sorpresas... ehrr... fósiles. Desconozco cómo sería la anterior versión (ya que esta coaster fue restaurada durante el año pasado y mucho de su theming ha sido añadido o renovado), pero quedé totalmente encantado con la sensación de viaje que te da. El lift con las proyecciones y efectos de dinamita es demencial, brutal. Por lo demás, tanto en layout como en interacción con el entorno, similar a la de Orlando en muchos aspectos:

Cambiamos totalmente de aires para entrar en un área que permanece sin exportar al resto de parques de la franquicia. Me refiero a New Orleans Square, un área de tranquilidad, restauración y callejuelas que se cruzan entre sí a través de amplias fachadas de madera y forja, con alguna que otra tienda de souvenirs y material artesano en su interior. Realmente un área MUY bonita, muy relajante y que será la delicia de todo aquel o aquella que guste de la música dixieland, el ambiente bohemio y la refinada gastronomía de la época:
Sin ir muy lejos, en esa misma área temática pero apartada por completo, nos encontramos con la Haunted Mansion, la genuina, la primera. Con un aspecto mucho más sureño y una columnata de acceso, el problema que tuve aquí es que, cuando acaba Halloween y empieza la época de Navidad Disney se ocupa de tirar de la licencia de Pesadilla antes de Navidad y redecora por completo la ride.

Estoy seguro que sin toda la prostitución de elementos visuales de Jack Skeleton y compañía la ride alcanzaría cotas superiores de calidad, pero lamentablemente a mi no me cuelan este invento y todo el juego visual con luces negras y animatronics baratos no hizo más que empeorar mi impresión a cada sala que pasaba. Una auténtica pena:

Y ahora llegamos al límite del parque, el área de Critter Country (que en Orlando corresponde a Frontierland), un área donde encontraremos básicamente dos rides: por una parte la dark ride de Winnie de Pooh (bastante sencillita pero con un mecanismo de movimiento de coches algo singular) y la mítica Splash Mountain, clónica casi por completo de su hermana de Orlando.

Me pareció quizás que en esta ocasión el layout está algo más reducido que en la versión de Florida, pero tampoco me atrevería a asegurarlo al 100%. Aún así las salas con animatronics sí que son exactamente las mismas, así como la vertiginosa caída final que consigue alimentar el efecto de que te vas a mojar por todas partes pero llegas finalmente a la estación de carga sorprendentemente seco:

Dejé para el final de la jornada una exploración a fondo de Adventureland, tanto de Tarzan's Treehouse, como de Jungle Cruise (retematizada también con la dichosa decoración navideña, pero en esta ocasión con cierta excusa bastante aceptable) como de la superior Indiana Jones Adventure que me dejó completamente boquiabierto no por la ride en sí (que también), sino por las colas, que creo que hasta día de hoy han sido las más brutales que he recorrido jamás. Podías pasar de caminar por el interior de una cueva de roca repleta de chirriantes murciélagos:

A enormes cúpulas de templos abandonados y descubiertos por misteriosas expediciones de arqueología:

En definitiva, una ride totalmente redonda, con infinidad de niveles y espacios y con una capacidad de inmersión totalmente perfecta. Indiana Jones Adventure me pareció, junto con Pirates of the Caribbean, una de las mejores majors que he probado hasta el momento, capaz de ensombrecer a absolutamente toda coaster de decenas de metros que se le ponga por delante.

Oscurecía ya en el caluroso Disneyland, así que me dispuse a volver al hotel no sin antes pasar por delante del diminuto castillo y sacarle la fotografía de rigor, con centenares de miles de bombillitas LED que resaltaban sus picudas torres:

Lo cierto es que, visto así, quizás os parezca un parque Disney más y creedme, cuando os haga el análisis al completo intentaré que no sea así, que descubráis los detalles que lo hacen totalmente único.

Lo único negativo que puedo encontrarle a este Disneyland es el attendance. Es abrumador por completo ver como sea el día que sea del año o de la semana, el parque se abarrota hasta los topes. No me atreveré a apostar con cifras, solo diré que había tramos en los que caminar por las calles se hacía algo complicado (y lo veréis en algunas fotografías). Aún así la operativa excelente de las rides hace que las colas en ningún momento superen los 15-20 minutos, aunque sí es un parque totalmente recomendable para iniciarse en el juego del Fast Pass, como hice yo sacando no menos de media docena en todo el día.

Como ya sabéis, día a día de este viaje estoy intentando seguir una alimentación más bien sana, dejando de lado el prototipo de alimento rápido que se suele servir en mayoría aquí en EEUU. No quiere decir que si hacéis un viaje a uno o dos parques sea lo que haya que hacer, al contrario, va bien disfrutar de la gastronomía variada. Pero en mi caso es simplemente un experimento, un reto personal.

Bien, dicho esto empecemos por el primer aperitivo del día que corresponde a un almuerzo ligero en Tomorrowland a base de una bandeja de mango aderezado con gotitas de lima (explosiva mezcla) y una botella de agua:
A mediodía y para la comida fuerte del día tuve que recurrir al frito y pedí una especie de patatas fritas chip caseras (algo más gruesas y sabrosas que las de bolsa) cubiertas de una fina crema, trocitos de bacon y cebollino, acompañada la bandeja también de otra botella de agua (que si os fijáis, siempre compro la misma marca porque aquí hay como decenas de marcas y tipos):

Ese día llegué muy agotado al hotel y apenas tuve tiempo de preparar la entrada que os escribiría para el blog, así que decidí prescindir de la cena y descansar directamente, esperando al próximo día.

Y atención amantes de las emociones fuertes, porque el siguiente parque que pisaremos deja atrás las ideas del theming y la fantasía y entra de lleno a por la intensidad de las coasters vertiginosas. ¡El siguiente parque es Knott's Berry Farm!