martes, 18 de junio de 2013

Paseo por Tivoli Gardens (parte 3)

Durante estas dos últimas entradas os he enseñado, a través del blog, la visión que puede tener el visitante estándar al pisar las instalaciones de Tivoli Gardens, francamente uno de los mejores y más bonitos parques a caballo entre de atracciones y temático.

Sus jardines, sus senderos, su distribución o la atmósfera que se respira en todas y cada una de las calles del parque le transportan a uno a diferentes épocas y momentos en los que, ciertamente, el parque danés tuvo que suponer una primera vez para todos aquellos corazones intrépidos que quisieron probar las emociones de una ride por primera ocasión.

Y es en lo que hoy, en Bloggercoaster, voy a fijarme y analizar. Los credits que a día de hoy tiene Tivoli Gardens, vistos con lupa y analizados uno a uno para entender la variedad y catálogo que hoy en día nos puede facilitar el parque situado en la bellísima Copenhague.

Karavanen: la kiddie especial

Empezaré por el credit de más reducidas dimensiones y quizás, a ojos del entusiasta primerizo, el más prescindible de todos. Pero cuidado, porque no es tan inocente como parece.

La curva misteriosa de Karavanen... ¿verdad que no parece tan intensa?

Karavanen no dejaría de ser una variación de la kiddie clásica de Zierer, un modelo que curiosamente también está bautizado como Tivoli y que en muchos otros lugares del mundo es conocido como Ladybird, por el característico rostro de grandes ojos que decora la cabeza del tren.

El tren de Karavanen se eleva a unos 6 metros de altura en su punto más alto

Lo que la hace realmente única es que, en su diseño, estuvo involucrado el estudio del siempre presente Werner Stengel (Ingenieur Büro Stengel GmbH). Aparentemente el layout de esta kiddie es de lo más normal, pero no hay que perder de vista la penúltima curva que se inicia a nivel del suelo en dirección a la derecha y que finaliza tras haberse elevado un par de metros  pero esta vez hacia la izquierda. Efectivamente: un twistie en toda regla.

Es difícil de captar, pero ese elemento es la viva estampa de los twisties que realiza GCI en sus últimas producciones, solo que en versión acero. Eso, sumado al hecho de que el ciclo de Karavanen implica 8 vueltas al circuito hace que una simple y casi ridícula kiddie se convierta en una sucesión de 8 geniales twisties en apenas un par de minutos.

En verano las plantas que rodean Karavanen se dejan crecer hasta casi cubrir toda la vía.

Si visitáis Tivoli Gardens, no os dejeis llevar por lo pírrico de sus medidas, Karavanen merece ser riddeada por ese elemento que la convierte en toda una joya de menor escala. ¡Menudo genio el amigo Stengel!

Odinexpressen: las caprichosas hélices de Odín

En la siguiente estantería de pequeñas rarezas del Tivoli nos encontramos con Odinexpressen (u Odin Express, como queráis llamarla), una powered de Mack Rides que, para qué nos vamos a engañar, apenas nos ofrecerá un par de puntos diferentes a todas sus hermanas que se encargan de estar repartidas a lo largo y ancho de toda Europa.


Odinexpressen cumple con un layout personalizado, eso sí, que ofrece a mi parecer 3 puntos dignos de mención y que podréis ver a través de el point-of-view servido de nuevo gracias a Youtube:



El primer punto destacable es la hélice de doble piso que localizamos en el punto más lejano respecto a la estación de carga, tramo que alcanza también la máxima altura respecto al suelo y que se completa por encima de los edificios presentes en el lugar, es decir, es un elemento prácticamente invisible a los ojos del visitante a pie de calle. En esta doble hélice el tren acelera a partir de la mitad del tramo para conseguir un efecto de choque bastante logrado con los soportes en la parte inferior de la hélice:

El layout de Odinexpressen se extiende por gran parte del parque facilitando una entretenida visita al área.

El segundo punto destacable viene inmediatamente después y se trata de un caprichoso cambio de peralte primero de derecha a izquierda y luego de izquierda a derecha, devolviendo el heartline del tren a su posición correcta y volviendo a posicionar al viajero en la ruta correcta en dirección al tercer punto destacable.

A la derecha, el ligero cambio de peraltes que, combinado con la velocidad, crea un buen efecto.

El tercer punto destacado es la finalización del layout en una suerte de hélice a medio camino entre el exterior y una cueva interior donde, sin duda, se experimentan fuerzas laterales de gran calibre ya que el tren en este punto adquiere una velocidad ciertamente respetable.

Las vías de Odinexpressen pasan por encima de los viales con unas estructuras muy cuidadas y estéticas.

Obviamente, no será el credit que robe nuestros corazones para siempre (más todavía teniendo en cuenta que a pocos metros tenemos el gigante granate llamado Daemonen) pero sí representa un credit familiar bastante peleón en el cual agradeceremos hacer un par de ciclos para mitigar el cansancio o el mareo que nos provoquen las características flats del Tivoli.

Rutschebanen: el último dinosaurio vivo

Posiblemente a muchos de vosotros y vosotras el nombre de LaMarcus A. Thompson os suene más bien a nada (y de hecho, me siento culpable de no habéroslo explicado en estos 3 años de blog) pero después de leer sobre este singular credit empezaréis a saber de quién os hablo.

Los trenes prácticamente no llegan a parar en Rutschebanen, siempre están en movimiento.

Resumiendo un poco, LaMarcus A. Thompson podría ser llamado a ser el padre de lo que hoy conocemos como montañas rusas o rollercoasters, pese a que no fue el inventor de las mismas, sí que trabajó en más de 30 patentes y en la construcción de un buen puñado de coasters (todas ellas woodies, ya que el acero no pasó a formar parte del mundo de las coasters hasta algunas décadas después de su muerte).

El layout permite que el tren pase por un par de camelbacks bastante pronunciados y efectivos.

Thompson dejó como legado 29 coasters (2 de ellas recolocadas) y por desgracia el paso del tiempo ha hecho que una a una hayan ido desapareciendo hasta que permanezca en la actualidad únicamente un "especimen" vivo. ¿Adivináis cuál? Efectivamente: Rutschebanen, en Tivoli Gardens.

El brakemen controla en todo momento la velocidad de la coaster a través de la fricción lateral en las vías.

 Esto, sumado al hecho de que Rutschebanen entra dentro del selecto grupo de ACE Coaster Classics (de las que existen hoy en día 39 en todo el mundo) la hace única en su especie, por lo que antes de nada os facilito su point-of-view extraído de Youtube para que veáis más claro el porqué de su naturaleza:



Con un layout totalmente customizado y la característica en sus trenes de tener brakemen (frenado manual mediante un ride-op encargado de activar la manivela de frenado en diversos tramos del recorrido), Rutschebanen nos lleva primero por un pequeño tramo previo al lift, que añade la característica de ser mediante cable (las cadenas en esa época todavía no se habían inventado) y que muy rápidamente nos sitúa en su punto más alto: 12 metros de altura.



De ahí iremos sorteando un seguido de camelbacks y curvas para, progresivamente, ir descendiendo de altura hasta llegar de nuevo a la estación. Para ello pasaremos por varios tramos con bastante pronunciados drops, así como un tramo final de túnel que ciertamente se hace casi eterno (y desconocido ya que la oscuridad dentro es total).


El rugido de la coaster al pasar muy cerca de la estación es único e intimidatorio.

Sin duda alguna, esta si que es una de esas joyas que hace falta enmarcar y conservar de por vida. Probablemente llegue el día en que desaparezca (y creedme, más le vale que sea más tarde que pronto), así que vale la pena visitar los Tivoli Gardens antes de que lo haga y riddear, por una vez, una pieza única en el mundo, toda una LaMarcus A. Thompson.

Jule Expressen: el credit fantasma

Pese a que aparece listado en varias páginas web, vale la pena indicar que Jule Expressen no pertenece al catálogo básico de credits del parque y lo más probable es que no debamos considerarlo "uno más", pero siempre podéis visitar el parque en según qué épocas y tener la suerte de llevaros un credit extra en el viaje.


Si tenéis suerte podéis llevaros un credit extra basado en una powered con trenes en forma de renos...

Jule Expressen es una powered de Technical Park sin ninguna pretensión más que la de cubrir la amplia cantidad de gente que visita el parque en temporada de navidad y que no puede ser absorbida por el resto de rides que, posiblemente por una climatología adversa, no funcionan correctamente o cuelgan el cartel de "inoperativas".

Durante la temporada regular no está y durante estas últimas navidades tampoco ha estado, pero siempre es posible que en el invierno siguiente visitéis Tivoli Gardens en diciembre o enero y os llevéis una grata sorpresa. El típico caso del credit fantasma...

*****

Tres son los credits de los que os he hablado hoy (4 en realidad) y todavía me queda el último as en la manga que me lo reservo para la siguiente entrada: la bellísima Daemonen.

Pero como podemos ver Tivoli Gardens acoge entre sus paredes tres credits variados y muy característicos entre sí, con una cobertura de edades bastante amplia (desde los más pequeños hasta los que empiezan a atreverse con estructuras más complejas) y viejas glorias que son simplemente irrepetibles.

Quizás las dos primeras entradas sobre este parque ya os convencieron, pero por si no lo hicieron, la de hoy y la siguiente estoy seguro que lo harán. Yo de vosotros empezaría a situar Copenhaguen en el mapa coasteril, porque merece mucho la pena hacer una pequeña visita.

lunes, 10 de junio de 2013

Paseo por Tivoli Gardens (parte 2)

Tal como os comenté en la anterior entrada del blog, hace apenas unas semanas realicé un fascinante viaje por tierras danesas donde pude descubrir algunos de los parques más antiguos del mundo y las joyas escondidas que se hallaban en ellos.

En esa entrada os empecé a hacer un análisis de Tivoli Gardens, donde pudimos hacer una especie de recorrido virtual desde las grandes y poderosas puertas de acceso al parque hasta las inmediaciones de su Star Flyer. Nos falta más de medio parque por ver y la cantidad de cosas que debo analizar es bastante numerosa, por lo que sin más dilación voy a ponerme manos a la obra con ello.

Hoy, en Bloggercoaster, veremos puntos tan interesantes y fotogénicos como el coqueto lago principal del Tivoli, el área asiática de Daemonen o alguna de las bizarras flats que esconde este idílico parque situado en pleno centro de Copenhague.

Steam-punk y novedades de altura

La temática steam-punk es realmente muy extraña y prácticamente única. El único parque que acude a mi cabeza cuando pienso en ella, exceptuando el presente Tivoli Gardens, es Disney con sus Discovery Lands y ese aspecto a medio camino entre Julio Verne y un futurismo inmediato repleto de vapor y grandes máquinas doradas. Personalmente, creo que es una de las temáticas más bellas y a la vez aporta un nivel de novedad y un gran abanico de posibilidades, como veremos a continuación.

Preside el Tivoli el busto de Georg Cartensen, uno de los padres fundadores del parque original.

Como decía, nos quedamos a la sombra de la Star Flyer, una enorme torre de columpios aéreos que nos eleva a la nada despreciable altura de 80 metros. Se nota mucho que a partir de este punto es el espacio que el parque ha decidido dedicar a la zona de rides y coasters puramente dicho, pues a partir de aquí no es que desaparezcan los jardines, pero sí que es más difícil ver florituras con plantas y árboles, es todo bastante más mecánico y repleto de bellos edificios de inspiración victoriana.

Junto a la Star Flyer encontramos una clásica troika de Huss llamada Spinning Top que, sinceramente, no pude fotografiar desde ningún punto interesante ya que estaba "embutida" entre los soportes de la Star Flyer y una zona de enrejado forjado rodeado de tulipanes. ¡Pero ahí estaba!

Junto a este curioso tándem localizamos el segundo credit que encontraremos haciendo este recorrido. Se trata de Odin Express, una powered de Mack con un par de puntos interesantes. Como ya sabéis, me dedicaré a analizar al detalle los crédits en la siguiente entrada del blog, pero lo cierto es que me pareció un muy buen credit, sobretodo teniendo en cuenta la cantidad de puntos de choque que esconde (alguno de ellos de choque real) y lo enrevesado de su layout:

La estación de carga de Odin Express ya muestra mucho cariño en cuanto a la decoración externa.

Justo enfrente de Odin Express encontramos la gran novedad de este 2013 (y merece la pena echarle un buen vistazo y probarla, sin duda). Su nombre es Aquila y es esa extraña flat spin-ride de Gerstlauer  Zamperla que pudimos ver ya por varios parques americanos el año pasado:


Su funcionamiento es muy sencillo y su resultado más todavía: una gran estructura cilíndrica por la que accedemos a través de las colas y escaleras que localizaremos en la parte de abajo, subiendo esas escaleras encontraremos la flat (en lo que podríamos llamar el piso de arriba). La flat tiene un total de 6 poderosos brazos que sustentan unos vagones/aviones/águilas con capacidad para 4 personas. 24 personas por ciclo, vaya.


La sujeción al asiento es mediante un over-the-shoulder-harness y la adaptación al asiento es similar al de una hyper, por lo que la comodidad es suprema. El ciclo primero comienza con varias vueltas para adquririr cierta velocidad y una vez está adquirida los brazos empiezan a girar sobre su propio eje, primero balanceándose y luego consiguiendo dar la vuelta entera:


El ciclo se completa cuando los brazos dan un par de giros hacia la derecha y un par de giros hacia la izquierda, en total pongamos unos 3 minutos de duración. Y la sensación... pues para qué nos vamos a engañar, es más floja de lo que yo llevaba en mente. Vendría a ser como una versión muuuy suave de un corkscrew constante, pero sin el presentimiento de que aquello se vaya a desmontar en ningún momento ni nada, al contrario, la verdad es que da el aspecto de robustez extrema y quizás le resta un poco de emoción a la ride en sí. Pero muy buena flat, me pareció bastante entretenida y apta para la mayoría de parques medianos/grandes que tengo en el currículum.

Junto a Aquila podemos encontrar una mini-área (realmente mini, todo bastante comprimido) con un par de casas de ladrillo en cuyo interior localizamos una tienda de caramelos donde los fabrican allí mismo (con toda la maquinaria a la vista), unos servicios y dos pequeñas rides infantiles, una de ellas llamada Little Dragon, es la clásica spin-ride infantil con marcada estética steam-punk:


Y la otra es una torre de caída controlada infantil de 8 metros de altura y modalidad 360º, también coquetamente decorada en la inspiración fruto de la creatividad de Julio Verne y los globos aerostáticos:


Me pareció un área muy bien parida, sinceramente. Añades 3 rides al catálogo del parque, 2 de ellas son familiares y la otra extrema, a la vez sumas al proyecto un edificio de bienestar (servicios) y un par de tiendas de productos diferentes, más allá del clásico souvenir. Y de remate todo con una estética impecable. Bien por Tivoli Gardens.

Junto al sinuoso layout de Odin Express, que pasa en todo momento a varios metros de altura por encima de nuestras cabezas, localizamos otra de esas clásicas flats que no pueden faltar en ningún parque, su nombre es Nautilus y este es su aspecto:


Como podéis ver, una flat con brazos hidráulicos que nos elevan a unos 5 metros de altura y que podremos manejar desde la propia góndola a nuestro gusto. Podemos ir a ras de suelo (o más bien dicho a ras de agua) o podemos elevarnos para ver el parque desde las alturas. Me da la sensación de que esta ride en época calurosa de verano tiene que tener algún sistema para mojar a los pasajeros... vi algunos chorros desactivados escondidos en la base de la misma.

Justo enfrente de Nautilus y esquivando ya la esquina del parque localizamos Radiobilen, o lo que es lo mismo, los bumper cars o coches de choque. La particularidad en este caso es que el tratamiento estético de los mismos es el más exquisito que he podido encontrar jamás en este tipo de rides. Para empezar la pista es totalmente indoor menos por la parte de acceso que está flanqueada por las colas. Una vez dentro lámparas antiguas, amplias secciones de cristal y unos coches que (atención) llevan una pistola que te permite disparar a los demás coches mientras los esquivas y, mediante dianas localizadas en los laterales, ir acumulando una puntuación que aparece en una pantallita display situada en el panel de control del coche, bellamente tematizado en estilo steam-punk y repleto de metales, bujías y engranajes:


Pasada esta enorme zona temática repleta de magia y de encanto, es hora de atravesar a través de una gran arcada de colores amarillos y techada con nítidos espejos, el auditorio que tiene el parque en este lugar. Pasada esta zona cambia por completo el aspecto de Tivoli Gardens en una de las zonas de impass más logradas que he visto hasta ahora.

Asia en su máximo esplendor

Dejamos atrás la temática steam-punk, olvidamos los engranajes y complejos mecanismos para pasar a ver las primeras pinceladas de una enorme coaster llena de emociones e inversiones. Pero no nos adelantemos, primero tenemos a nuestra derecha una dark ride (diría yo que la única si hablamos de dark rides tradicionales y olvidando Minen). Su nombre es Flying Trunk y está inspirada en los cuentos clásicos de Hans Christian Andersen:


Lo curioso en este caso vuelve a ser la estética. Una dark ride restaurada en 2010 y que nos muestra más de 30 escenas de cuentos clásicos con autómatas y animatronics más bien sencillos. No os esperéis algo al estilo Disney, pero preparáos para un recorrido bastante bien resuelto a bordo de góndolas inspiradas en pequeños y coquetos baúles.

A nuestra izquierda y frente a Flying Trunk (Den Flyvende Kuffert) encontramos Veteran Bilerne, o lo que es lo mismo, la clásica ride de coches vintage.

Se pueden considerar estas dos rides como una perfecta transición hacia la reina del lugar, la que se muestra enorme y gigantesca pese a ser la más pequeña de todas, la que impone respeto desde su apagado rugido, la que clava directamente sus feroces garras en nuestras ganas de riddear hasta que es inevitable tener que hacerlo. Me refiero a Daemonen, claro está:


Como bien sabéis o podéis intuir, Daemonen bien merece una sola entrada en Bloggercoaster, tratada como una BGC Classic, así que guardaré la descripción de la misma para más adelante, ¡prometo un detallado análisis! Pero de lo que si puedo hablaros es de el ambiente de la zona y de los puntos fotográficos más destacados ya que, a diferencia del resto de zonas, en este lugar reina Daemonen, no hay ninguna otra ride a 20 o 30 metros a la redonda:

En la muralla china que se alza alrededor de Daemonen encontramos inscripciones y farolillos rojos.

Daemonen la podemos rodear a través de varios senderos repletos de pagodas, rocas, murallas y bambú o la podemos atravesar por completo por su parte central (que a la vez nos abre paso a su acceso).

En esta parte central localizaremos una calle de unos 5 o 6 metros de ancho por donde podremos pasear con tiendas de restauración a lado y lado de la calle, pese a que no os esperéis las clásicas-tiendas-de-china al estilo fideos chinos o arroces tres delicias. No. Por primera vez encuentro un parque que respeta las tradiciones de esa área y únicamente nos muestra el lugar, no una gastronomía desfigurada por los estereotipos occidentales.


En las tiendas que hay bajo Daemonen podremos comer frankfurts, hamburguesas, helados o esta especie de emparedados que pude probar gracias a mi curiosidad gastronómica: pan de hamburguesa pero un corte de jugoso tocino (con corteza bañada en sal) y una base de remolacha y salsa tártara, ¡delicioso!:


Sea como sea, Daemonen está siempre presente y se deja ver mucho, se quiere y quiere que la queramos en todo momento, es presumida. Tanto es así que nos brinda rincones tan fotogénicos y repletos de soportes, vías y detalles de theming como estos:


A unos cuantos metros del gigante de acero granate, localizamos otra de esas bellezas que podremos fotografiar desde prácticamente todos los ángulos posibles y que de noche ve multiplicada su belleza, la pagoda:


Tras la pagoda localizamos otro de los puntos interesantes del parque, quizás el más fotografiado de todos, el lago. Aquí podemos encontrar una clásica ride de barcas que podremos conducir nosotros mismos, teniendo el poder de girar el timón y apretar un acelerador que (con bastantes segundos de retraso) conduce lentamente la barca. No hay lugar para velocidades ni choques, aquí vale la pena respirar tranquilo y dejarse llevar por el encanto y la belleza del entorno:


Pero también por primera vez encuentro que un parque no sólo está interesado por China como punto de partida de theming, sino que lo está entorno a Asia en general, por lo que bordeando el lago y en una compleja malla de rides y viales, localizamos algunas cosas curiosas. Para empezar nos encontramos con la free-fall The Golden Tower, una S&S de 60 metros de altura con una poderosa vista panorámica sobre todo el parque:


Muy cerca de ella encontramos otra de esas flats bizarras que probablemente habremos visto alguna vez en videos o algunas páginas especializadas y que causa impresión nada más verla. Se trata de Vertigo y su aspecto es este:


Y aunque me podría tirar horas hablando de su funcionamiento, prefiero mostrároslo de manera más clara con este video de Youtube:



Como podéis comprobar, lo primero que llama la atención de esta ride es su sonido. De los más impresionantes que he oído jamás, no solo por el giro de sus gigantescos brazos sino por el zumbido de las hélices de sus dos aviones al "volar" a plena velocidad. Funcionan de verdad, no es atrezzo barato.

Más allá de Vertigo encontramos una clásica de todo parque anciano que no podía faltar, en un ejemplo bello y muy bien conservado, el Classic Carrousel:


Y a tan sólo unos metros de distancia, muy cerca de la otra esquina del parque y del único punto de salida (que no entrada) del parque localizamos otra de esas flats extrañas que tanto le fascinan a uno cuando viaja a parques del norte, su nombre es Dragon y este su aspecto:


En esencia, una spin-ride infernal que ofrece al viajero giros muy arriesgados y que no se muestra fácilmente al visitante (por ello no tengo realmente ninguna foto buena de ella, porque está rodeada de una especie de empalizada de maderas oscuras que, por la noche, hace parecer que ahí dentro se encierra una bestia furiosa con luces y flashes bastante perturbadores.

En estas inmediaciones encontramos el cuarto credit del parque que, pese a ser el más pequeño, guarda una característica bastante sorprendente de la que os hablaré cuando analice las coasters del Tivoli en la siguiente entrada. Por lo pronto puedo decir que se trata de una kiddie de Zierer y que su nombre es Caravanen:


Y por si no teníamos suficiente con la innovación de Aquila o la locura de Vertigo o Dragon, a la vuelta de la esquina encontramos otra de esas delicatessen que tanto nos gustan a los entusiastas de parques y que, una vez riddeada, se lleva el sello de "indispensable" por su rareza. Su nombre es Monsunen (o monzón, en danés) y su aspecto es este:


Inquietante, ¿verdad? Bien, en realidad se trata de una versión más (y van...) de las clásicas flying carpets, sólo que en esta ocasión el giro lo hacemos paralelos a los ejes (en vez de perpendiculares como podía pasar, por ejemplo, con el Aladdino de Tibidabo) y sentados en una góndola... ¡invertida!

El ciclo es demoledor (y larguisimo) y nos ofrece vueltas a un lado, al otro y de nuevo en la dirección inicial. La ensalada de airtimes totalmente artificiales está servida. No comáis antes de riddearla, es un MUY buen consejo.

Jardines y más jardines

Una vez superada la intensidad de Monsunen, encaramos ya la zona más tranquila y pacífica del parque, un cuarto de la superfície total del terreno donde apenas encontraremos nada más excitante que una zona kiddie con una estética terrible y una incongruencia abismal. Las grandes atracciones mecánicas y los mecanismos complejos dejan paso a un relax visual digno del más precioso de los paraisos:

El lago de noche ofrece un espectáculo de luces y música a modo de despedida y es iluminado por completo.

Prácticamente toda esta parte del parque se centra en la espectacularidad del lago y sus aguas, repletas de patos y gigantescas carpas. A los bordes del lago encontramos largas extensiones de tulipanes y de flores de vivos colores que decoran los senderos, principalmente de tierra y piedra:


Lo único que distorsiona un poco la armonía y tranquilidad del lugar es la presencia de una enorme carabela de aspecto colonial "plantada" en uno de los laterales del lago y donde podemos encontrar un restaurante en su interior (al cual accedemos mediante pasarelas de madera) llamado Pirateriet:


A partir de este punto lo que encontramos de camino a la salida es prácticamente una pequeña galería de varios paseos arbolados y repletos de composiciones y plantas, algunas esculturas de curiosa formación y, sobretodo, un sinfín de restaurantes de mayor o menor prestigio, pero de excelsa calidad en cuanto a lo que allí se sirve, la mayoría de ellos de mesa, los fast food quedan relegados a la zona de rides que vimos al comienzo de este análisis. Rompe quizás con la estética del lugar el Glass Hall (o Glassalen), un pequeño teatro circular donde se hacen espectáculos de canto y música y que tiene como particularidad, como su propio nombre indica, el hecho de que su estructura está compuesta de hierro y cristal:


Como podéis ver, Tivoli Gardens es un parque que combina a la perfección la majestuosidad y tranquilidad de los jardines victorianos del siglo XVIII y XIX con la radicalidad vanguardista de los parques de atracciones de nueva generación, repletos de rides extremas y de prestaciones gigantescas.

Y lo hace con un ritmo más que plausible. No se decanta en ningún momento por lo estéticamente rompedor, en ningún momento cojea en ese sentido, sino que todo está perfectamente conectado, sin incongruencias, como si de una melodía perfectamente compuesta se tratase.


Tivoli Gardens es, desde su visita, uno de esos parques que sabes que volverás a visitar en algún momento de tu vida, tarde o temprano. Su belleza y su buena selección de rides y coasters lo convierten en un lugar de obligada visita para el entusiasta de parques europeo y otro de esos numerosos motivos por los que podemos presumir de tener, a nivel de parques, algo que difícilmente puedan conseguir los parques del resto del mundo.

*****

Y hasta aquí llega esta segunda parte del análisis general a Tivoli Gardens, este impresionante y magnífico paraje lleno de bonitos jardines y combinado con uno de los parques de atracciones más carismático del continente.

Recordad que, como os he ido explicando, me faltaría por mostraros una entrada donde os hablaré de las coasters del parque de manera detallada (Rutschebanen, Odin Express y Caravanen) y finalmente otra entrada donde analizaré al detalle completo Daemonen, la bestia granate, veloz y floorless del parque.

¿Qué os transmite este parque?¿Creéis que en alguna ocasión lo podréis añadir a vuestro currículum?

lunes, 20 de mayo de 2013

Paseo por Tivoli Gardens (parte 1)

Como si de un niño coleccionista de cromos o de coches en miniatura se tratase, me descubro poco a poco de la misma manera, tachando y completando objetivos de una imaginaria lista que poco a poco va creciendo y maravillándome con sus objetivos. Y el parque sobre el que hoy voy a comenzar a escribir siempre ha sido, desde el inicio de esta pasión por los parques de todo el mundo, un clarísimo objetivo que por fin puedo dar como conseguido.

Sea por su antigüedad, por su tradición o por la belleza y combinación excelsa de rides, los jardines del Tivoli han despertado siempre una curiosidad tremenda en mi y, ahora ya sí, puedo confirmar que merecen todos y cada uno de los puntos de atención que podáis tener respecto a este parque. Es precioso y preciosista.

Sin más rodeos hoy, en Bloggercoaster, empiezo a descubrir una serie de entradas donde os revelaré los aspectos más significativos de Tivoli Gardens, uno de los parques más ancianos del mundo entero y el segundo con más visitas de toda Europa, ¿os apuntáis a descubrir el porqué?

martes, 7 de mayo de 2013

Theme Park Studio (parte 1)

Hay dos mundos que se unen muy a menudo en la comunidad seguidora de parques: las personas que gustan de visitar parques propiamente dicho y las que se pasan horas y horas jugando a sus videojuegos favoritos en consolas u ordenadores. Para este sector de seguidores siempre ha habido, a lo largo de estas últimas décadas, juegos que han sido referentes y que compaginaban el gusto por construir o gestionar parques con el de visitarlos en la realidad.

Aquí en el blog he hablado ya anteriormente de algunos de ellos, principalmente la saga RollerCoaster Tycoon, pero lo cierto es que esta comunidad no pasaba, hasta hace bien poco, por una buena época. El último buen juego conocido era RollerCoaster Tycoon 3 y sus gráficos, así como su jugabilidad, dejaba mucho que desear por lo que las exigencias actuales eran mayores.

Hoy, en Bloggercoaster, os presento la última gran iniciativa llamada a ser el juego definitivo para los jugones amantes de la creación y construcción de parques: THEME PARK STUDIO, una presentación que complementaré con la entrevista a Steve Fielding, presidente de Pantera Entertainment, que amablemente se ha prestado a concederme unos minutos de su tiempo a pocos meses del estreno del juego.


sábado, 4 de mayo de 2013

RCT Tour 2013 (Parte 5 - BONUS)

Todo parecía cerrado ya, todo parecía clausurado en su organización. Apenas nos disponíamos a atar el lacito que acababa de decorar un regalo tan jugoso y apetecible por los tres integrantes del RCT cuando, de repente, empezó a surgir un molesto e inesperado problema, como una brecha en un muro de contención de agua.

El tema es que inicialmente nuestro viaje estaba previsto que finalizase el día 5 de junio, volviendo ese mismo día a Barcelona con las mochilas y maletas repletas de experiencias y sensaciones, pero como hoy vamos a ver, la suerte no siempre puede estar de nuestra parte y los planes no salieron a pedir de boca.

Sin embargo, y como vamos a ver hoy en Bloggercoaster, si algo ha caracterizado estos últimos 5 años de viajes y rutas a través de los distintos RCT Tour que se han realizado, es la capacidad de improvisación y de re-organización, algo que como veréis hoy, nos ha ayudado a poner, por fin, la guinda de un enorme y repleto pastel.