domingo, 14 de septiembre de 2014

SeaWorld Orlando (parte 3)

Ahora que ya tenemos vista y analizada la totalidad del parque temático de SeaWorld Orlando, es momento de que nos pongamos a repasar, en el estilo que va caracterizando poco a poco al blog, la pequeña pero interesante colección de coasters que oculta este parque en su interior.

Por si acaso no estáis al día, os facilito a continuación los enlaces con las 3 entradas (más una extra) en las que os he hablado de SeaWorld en el blog durante este último año, para que podáis estar al día totalmente de cómo es este recinto y cuál es la temática que nos muestran en su interior (estrechamente relacionada con las coasters que veremos a continuación):
Así pues hoy, en Bloggercoaster, me dispongo a sacar de nuevo las herramientas para analizar al completo 3 de sus 4 credits (ya que a la espectacular Manta le dedicaré un análisis en solitario, como merece) y donde veremos una water-coaster de Mack Rides, una floorless de B&M y una kiddie/familiar de Zierer.

Journey to Atlantis
Decepción pasada por agua

A excepción de la nueva y flamante Manta, si las cosas no van demasiado diferentes durante nuestra visita a SeaWorld Orlando el primer credit con el que nos encontraremos será Journey to Atlantis, una especie de mito entre las coasters de la marca SeaWorld pero que pronto veréis que nos encargaremos de desmontar mediante un análisis que espero que os devuelva a la triste realidad.

Antes de empezar a sacar el bisturí y diseccionar parte por parte el layout de esta water-coaster, ¿qué tal si echamos un vistazo a su completo point-of-view? Vamos allá:


Para empezar, accedemos a la coaster a través de unas colas tematizadas en algo que pretende imitar las edificaciones griegas, con inspiración en muros ocres y pinturas al fresco explicando historias mitológicas y de pesca. Decoran las diferentes salas por las que hacemos el clásico zig-zag redes de pesca, cajas de madera e incluso pequeñas maquetas de barcos pesqueros. Un toque muy mediterráneo rematado por la excelente banda sonora típica aderezada con olas de un lejano mar.

Al llegar a la estación de carga lo que más choca es que esta tiene 0 theming. Después de unas colas bastante bien resueltas es algo triste encontrar que una zona tan importante como la de carga/descarga se encuentra vacía y sin apenas referencias más allá de las zonas facilitadas por el parque para dejar las pertenencias (recomendable hacerlo, por si acaso). Acto seguido, instalados ya en la barca (de dos plazas por fila) encaramos un primer tramo de zona dark-ride en el que se nos irá introduciendo en un mundo de elementos fluorescentes, luces LED describiendo un curioso recorrido por encima de nuestras cabezas y pantallas con proyecciones que más bien parecerían del siglo pasado. Sumad a todo ello un fuerte olor a humedad y una temperatura elevada debido a lo cerrado del lugar:


Tras el tramo en el que descubriremos pequeños animatronics consistentes en caballitos de mar y donde la única visión que tendremos de Atlantis es una discreta maqueta mostrada en apenas un par de segundos, nos adentraremos en un primer lift iluminado por los desafiantes ojos de... bueno... la historia no acaba de decir en ningún momento quién es, pero debe ser Medusa, por su transformación en una de las proyecciones. Haceros la idea, echadle un poquito de imaginación ya que por lo viesto en su día SeaWorld parece que no pudo hacerlo por vosotr@s:


Salimos al exterior, trazamos una cerrada curva a izquierda a través de una pasarela sin agua (tracción por ruedas) y volvemos a encararnos en un segundo lift, esta vez desprovisto por completo de cualquier esencia de theming. De hecho es uno de los lifts de rides "supuestamente tematizadas" más triste que he recorrido en mi vida. Nos alzamos a 18 metros de altura, accedemos a un espacio construido totalmente con chapa y con el color del frío acero (ni siquiera pintura ocre ya) y de repente:


¡Splash! Caemos a través del primer drop, el más grande de todos y el que nos calará (o no) durante el resto del trayecto que nos queda por recorrer.

Las barcas de Mack Rides, conocidas ya por much@s a través de Poseidon en Europa Park, pueden mojaros o no, dependiendo del reparto de peso y la distribución de los viajeros en la barca, pero generalmente están diseñadas para dispersar las salpicaduras hacia fuera, como podéis observar en la fotografía superior, por lo que no os preocupéis, como mucho se os humedecerá un poco la camiseta y poco más.

Tras una alargada zona de splash, una curva panorámica pasando muy cerca de los expectantes visitantes del parque (alejados del alboroto de la coaster) y un recorrido bajo varios cañonazos activados mediante sensores (cuidado que estos SÍ mojan) encaramos un segundo lift ligeramente más tematizado que el primero, debido principalmente a que este lo pueden ver los visitantes desde la base de la coaster. Puro artificio:


Último y breve tramo de la coaster consistente en otro par de curvas rápidas a través de una zona indoor mucho más oscura y sobria que la que se nos presentó al principio del layout y de repente la barca adquiere más y más velocidad. Pequeño drop consistente en curva peraltada hacia la izquierda que se twistea hacia la derecha a medio camino y adquiere un ligero ascenso para "aterrizar" sobre la fría capa de una piscina final donde recibiremos las últimas gotas de agua que Journey to Atlantis tiene que regalarnos antes de llegar de nuevo a una insulsa estación de carga y descarga.

Vale la pena indicar que el complejo de edificios que contienen la coaster alberga en su interior una tienda (tematizada exquisitamente, esto sí) y una pequeña colección de acuarios de tamaño mediano, nada que ver con los grandes recintos que encontramos en el resto del parque.

Este lugar es llamado Jewels of the Sea y es un excelente rincón de tranquilidad y relajación, de no ser por los gritos ahogados de los que riddean la coaster o de los que salen alborotados en dirección a la salida de la misma. Pero la intención del lugar, música relajante mediante, es proporcionar al visitante un rincón donde sacar un par de buenas fotografías y disfrutar de la paz después de haberse atrevido a desafiar a la mismísima Medusa en esta water-coaster:


¿Mi conclusión personal? Echando un vistazo a los 3 Journey to Atlantis existentes hoy en día, creo que he conseguido desmitificar los tres habiendo riddeado el más "complejo" de los tres. Pese a que el de San Diego puede presentar zonas interesantes más apegadas al concepto coaster, el de San Antonio es una copia casi calcada y venida a menos de Atlantica SuperSplash (Europa Park) y éste, el de Orlando, vendría a ser como un quiero y no puedo intentando magnificar todo el invento en forma de dark ride.

El problema es cuando no llega a la suficiente calidad que te podría ofrecer una dark ride al uso (porque habría que ir teniendo en cuenta ya que el truco de la luz negra y los colores fluorescentes ya no sorprende a nadie) y como water-coaster deja bastante que desear, con el único elemento destacable del twistie con drop que, por otra parte, podemos localizar con medidas mucho más generosas en Poseidon (Europa Park).

El concepto podía ser interesante hace 12 o 15 años (su edad exacta es de 16), pero hoy en día resulta en una mezcla algo decepcionante y desinflada. La edad le pesa y mucho.

Shamu Express
¡Agárrame esas orcas!

No voy a andarme con demasiada descripción (o intentaré no hacerlo) para hablar de una kiddie que puede otorgarnos placenteras sensaciones, pero nada más allá de lo que posiblemente encontremos con cualquier otra kiddie. Aún así, esta pequeña bien merece que hablemos de ella y veamos, point-of-view mediante, cómo nos puede tratar si queremos riddearla:


El layout de esta coaster de Zierer es terriblemente sencillo, pero considero que teniendo en cuenta el terreno y el espacio de la misma está bastante bien llevado, con un uso muy razonable de la sobredimensión en las medidas del tren (para facilitar una carga generosa en días de gran attendance en el parque).

A la salida de la estación entramos en una curva cerrada a derecha que nos presenta por completo el lift, alimentado por tracción a ruedas motorizadas y que con una sorprendente velocidad nos elevará hasta una altura generosa de unos 8 metros, punto en el que empezaremos a encarar la curva peraltada hacia la izquierda que acelerará progresivamente el tren.


Tras esa primera curva, en la que descenderemos hacia un fondo de valle de un metro de altura aproximadamente, enlazaremos con una recta ascendente que nos colocará en el segundo punto más elevado del layout, justo antes de peraltar a derecha y descender de nuevo a través de una hélice que nos conducirá bajo la recta ascendente que acabamos de pasar. El track ahora pasa por encima nuestro y encontramos aquí un curioso punto de choque mínimo.


Amplia y panorámica curva peraltada a la izquierda con distintos desniveles y una elevación bastante considerable que hace bajar la velocidad del tren poco a poco hasta ser frenados en una larga recta final de brakes donde, tras una ligera curva cerrada a derecha entraremos de nuevo en la estación de carga y descarga.


Credit muy sencillo y testimonial, existente debido a la demanda que en la pasada década tuvo el parque de añadir rides y coasters que facilitasen el disfrute tanto de mayores como de pequeños y, en resultado, el encargo de un proyecto a una empresa realmente experta en este tipo de credits. Pese a todo, esencialmente funcional y con una conservación y operativa más que correcta.

Kraken
Nada por allí, todo por acá

Y por último llegamos a la que fue la gallina de los huevos de oro de SeaWorld Orlando durante la friolera de 14 largos años. Añadida tras la construcción de Journey to Atlantis y con la idea de posicionar de una vez por todas la porción floridense de la marca SeaWorld, Kraken fue concebida como uno de esos proyectos en los que B&M suele vender muy bien el pastel y que, posteriormente, se desinflan conforme los vemos desde todos los ángulos y, cómo no, los probamos a conciencia.

Pero antes de sacar conclusiones, veamos este interesante point-of-view desde un punto de vista mucho más realista para un modelo de coaster como es el famoso floorless:


Parece que siempre ha habido una cierta tendencia a comparar el coloso de colores azules y amarillos con un credit que tenemos bien aprendido y probado por estas tierras: Dragon Khan (y que contrasta por completo en pigmentación). Pero sin embargo tras poder probar ambas coasters, sí que he de decir que son similares en un trayecto del layout prácticamente calcado, pero que a partir de cierto punto pierden totalmente la similitud hasta ser totalmente distitnas.


Kraken se nos presenta con un ostentoso theming en la parte delantera, bastante fotogénica y resultona, pero cae en el error (potenciado por el parque) de alejarse tremendamente del espectador conforme su layout se vuelve interesante y llamativo, hasta el punto de que hay elementos que quedan totalmente apartados del vistazo, la mires por donde la mires.


El layout es completamente igual al de Dragon Khan hasta que llegamos a la zona de MCBR (en el vídeo superior aproximadamente el minuto 1:46) por lo que os sugiero que echéis un vistazo a la entrada que dediqué en su día al dragón rojo de PortAventura, donde encontraréis una detallada descripción hasta ese momento.


A partir de la salida de esos MCBR la B&M estadounidense emprende una ruta propia en la que disfrutaremos, en mayor o menor medida, de un discreto pero entretenido viaje a una altura mucho más cercana al nivel del suelo, convirtiendo el trayecto en toda una experiencia terrain.

Viramos a la izquierda en un estirado peralte que nos hará descender rápidamente a un foso de cemento rodeado de setos en el cual descubriremos un elemento encastado con aparatosa virtud (algo que desde mediados de los 90 la empresa de origen suizo se ha encargado de hacer en multitud de ocasiones). En esta ocasión el elemento es un loop de medidas más bien discretas y perfección en su definición, con un punto bajo repleto de fuerzas G positivas a unos 5 metros por debajo del nivel del lago que está situado justo al lado de la coaster.


Encaramos acto seguido una pequeña y larguísima colina (y es que si de algo peca Kraken es de el excesivo estiramiento de las transiciones neutras entre elementos). Podría parecer que esta colina guardaría un pelín de airtime, algo así como ocurre con la speed-hill de Shambhala, pero nada más lejos, en el punto álgido de las posibles fuerzas negativas las vías peraltan a izquierda de nuevo adentrándonos en otro mini drop fotográfico justo antes de meternos de lleno en la cueva del Kraken:


Dicha cueva, es justo decirlo, apenas dura un par de segundos y realmente no es que un paso para salvar la zona por la que accedemos a las colas de Kraken. En ella encararéis una curva peraltada con bastante fuerza G positiva y una pequeña media hélice ascendente que enlaza directamente con el segundo elemento fotográfico del credit, un corkscrew que "nace" de las rocas fracturadas que el poderoso brazo del Kraken ha repartido por la zona, se eleva por encima de un pequeño estanque junto a un cuidado jardín y se pierde de nuevo en la espesa vegetación de la base. Algo tal que así:


Tras este repetitivo pero estéticamente impecable elemento no nos quedará más que el pase por un alargadísimo valle que hará de enlace directo con una apartada recta de final brakes, tras la que encontraremos una curva cerrada a derecha que ya nos encarará hacia la recta de transfer y una posterior estación de carga y descarga de aspecto, porqué no decirlo, algo desolador.

Y ese será el ciclo que Kraken nos regalará, una coaster que no cabe duda que en su día tuvo que armar mucho revuelo dadas sus características especiales (número de inversiones, excavaciones por debajo del nivel del lago colindante, theming espectacular en varios puntos, relleno de arena en raíles para evitar sonoridad extrema, etc.) pero que hoy en día viste triste, desmenuzada por el paso del tiempo y la crueldad del clima de Orlando.


Sus medidas son espectaculares y sorprenderían a much@s de vosotr@s en un primer ciclo, ciertamente. Además el hecho de ser floorless, especialmente en primera fila, le otorga una sensación única que solamente este modelo de coaster es capaz de facilitar a sus viajeros (esa placentera sensación de que casi tocas los raíles con la punta de tus zapatillas).

Pero ya. A partir de ahí las zonas de elevadas fuerzas G se clavan directamente en tu maltrecho cuerpo, la velocidad produce excesivas vibraciones y traqueteos, los trenes acusan el paso de revisiones y más revisiones año tras año, la pintura muestra puntos de oxidación en diversos tramos (generalmente los escondidos al público, como es natural) y, en un vistazo muy amplio, da la sensación que Kraken es un juguete que brilló con mucha potencia antaño, pero que en estos momentos acusa un desgaste cada vez más pronunciado en su layout.

Como ya dije en el caso de Dragon Khan, es una generación de coasters sobre las cuales B&M debería enfocar su sabia y de sobras conocida experiencia, de cara a otorgarles un extra de vida, una alternativa al final más trágico de todos: el desmantelamiento. Mantis es la elegida este año por parte de Cedar Point. ¿Será Kraken la próxima?

*****

Hasta aquí esta necesaria y completa entrada con un repaso amplio a 3 de los 4 credits que tiene por ofrecer a sus visitantes el oceánico parque de SeaWorld Orlando.

Tres credits en los que hemos visto reflejadas las distintas necesidades de un parque estándar (agua, familia e intensidad) y resueltas de una manera bastante práctica en su momento, únicamente quebradas por una estrategia con renovada sangre (la flying-coaster Manta) que desequilibró ligeramente la tipología de credits pero sentó un precedente para la compañía sin igual.

Y ya que la he nombrado sí, la siguiente entrada del blog irá completamente dedicada a Manta, cuyo layout y elementos hemos visto muy tímidamente en estas últimas entradas y cuyo análisis colmará por completo una entrada que pasará directamente a formar parte de la galería de Bloggercoaster Classics.

Y a vosotr@s... ¿qué os ha parecido SeaWorld Orlando?¿Planearíais una visita en caso de estar en la capital del ocio y el turismo de Florida?

viernes, 12 de septiembre de 2014

SeaWorld Orlando (parte 2)

Todo vuelve a oler a salitre. Si cerramos por un momento los ojos podemos pensar que nos encontramos a escasos metros de una de las ricas costas que pueblan el continente europeo. Si incluso agudizamos el oído es posible que pensemos que por un momento nos hemos desplazado a las frías costas de los mares del norte o que estamos sentados en el puesto de observación de aves de cualquier reserva natural.

Pero nada más lejos, continuamos aquí, en SeaWorld Orlando, el parque que protege y da cobijo a decenas de especies animales que, en mayor o menor medida, tienen cierto vínculo con la naturaleza correspondiente a los mares y océanos del mundo. En la primera parte de esta aventura pudimos visitar los delfines, la mantarraya, las tortugas marinas y los pingüinos, lugar en el que nos quedamos en el relato de nuestra visita.

Así pues hoy, en Bloggercoaster, volvemos a viajar por el ambiente marino de SeaWorld Orlando a la búsqueda de completar el recorrido por el parque y conocer alguno de sus rincones más pintorescos y famosos.

domingo, 7 de septiembre de 2014

La foto de la semana (#66)

Oyster's Secret en SeaWorld Orlando 

A menudo uno de los temas más debatidos tanto en webs especializadas como en foros u otras manifestaciones con temática de parques es la economía. En concreto me refiero a la manera que tiene un parque (que no olvidemos que es una empresa que busca ganar el máximo beneficio económico posible) de obtener ese dinero del bolsillo del cliente sin que este acabe de ser plenamente consciente o, por lo menos, enfatizando y disfrazando el momento en el que el visitante "ofrece" su dinero a cambio de algo (comida, privilegios, souvenirs, etc.).

Ya en esta misma sección de la foto de la semana hemos visto alguna vez lo intrincados y geniales que llegan a ser algunos parques realizando técnicas de marketing o de venta directa al público que explotan este maquillaje del momento de soltar la guita y hoy me he decidido a mostraros una de estas magistrales técnicas, con la cual quedé bastante sorprendido en SeaWorld Orlando y que, por lo menos hasta el momento,  no había podido presenciar en directo nunca. El invento recibe el nombre de Oyster's Secret y es algo así como una versión magnificada de el clásico souvenir de parque tras una pequeña experiencia única.

Para empezar nos encontramos con la piscina que podéis ver en la fotografía superior, con una pasarela de madera que la cruza por arriba y en cuyo interior localizamos un par de trabajadores especializados en el buceo, aunque también con muy buenas dotes sociales (lo cual convierte un negocio en un espectáculo de reclamo al momento):


Si os fijáis, en un diminuto balcón a la derecha hay un speecher que se encarga de "embaucar" a los visitantes para que accedan (previo pago de unos 15 dólares) a que uno de los dos trabajadores pesque, buceando en el interior de la bonita piscina tematizada, una ostra (sí, una ostra, el típico animal de duro y áspero caparazón en cuyo interior encontramos una perla salvaje).

Cabe aclarar que las ostras utilizadas en este negocio pertenecen a una granja propia del parque, por lo que la carne del animal es utilizada más tarde para alimentar de forma natural a otros animales residentes en el propio SeaWorld.

Podéis observar el procedimiento entero en este interesante vídeo montado para explicar cómo funciona este Oyster's Secret:


Una vez el cliente obtiene su perla, se le facilita un pequeño estuche con forma de concha donde lucirá la perla que habrá podido pescar (de una manera totalmente artificial) en el propio parque.

Aunque me consta que existe este mismo método de marketing en otros parques temáticos (sin ir más lejos, existe exactamente lo mismo en el pabellón japonés de Epcot, a apenas un par de kilómetros de allí), sí que no deja de ser chocante ver todo el entramado de rituales y procedimientos que se llegan a seguir para que el visitante de un parque acabe soltando dinero con el máximo nivel de excelencia en la experiencia vivida.

Tú llegas a la piscina, el buceador te hace un par de gracias bajo el agua, te sacas una foto con él, subes a la pasarela de madera, te sacan la ostra que tu desees, te la abren, te limpian la perla, te la envuelven en un bonito estuche y te la llevas a casa. El parque, a cambio, gana 15 dólares.

Os puedo asegurar que en los 5 minutos que estuve observando semejante invento pude ver por lo menos 4 extracciones de ostras de el fondo de la piscina. 60 dólares en 5 minutos, sacad vosotr@s mism@s vuestras propias conclusiones.

Otra de esas formas de ganar dinero a costa del visitante pero muchísimo más original que ofrecer un producto en una cesta, poner un cartelito con el precio y hacerle creer que le están robando a mano armada. Como siempre me encargo de decir: "tomen nota...".

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Otras fotos de la semana:

viernes, 5 de septiembre de 2014

SeaWorld Orlando (parte 1)

Nos habíamos alejado últimamente mucho ya de Orlando. Durante el verano os he hablado de Alemania, de Inglaterra, de Francia o de Finlandia, hemos dado vueltas por toda Europa pero habíamos dejado de lado el gran viaje que pude realizar en invierno del año pasado a la capital mundial del ocio y la diversión en Florida (EEUU).

Vuelvo pues a esas tierras para empezar una pequeña saga en la que me dedicaré a analizar y hablar a fondo de uno de los parques estandarte en dicha capital, uno que no puede ser olvidado en cualquier mochila o maleta de park-freak si se pasa por Orlando y que os puedo asegurar que sin ser un parque temático gigantesco o con demasiadas pretensiones, os ofrecerá seguro una jornada entera de diversión con temática acuática y marina.

Hoy pues, en Bloggercoaster, empiezo el análisis de SeaWorld Orlando, el paraíso de los amantes del mundo marino, del agua y de la flora y fauna que, en Florida, adquieren un sentido realmente tropical y nos ofrecen bonitas postales en uno de esos tantos parques que aúna, en mejor o peor medida, la muestra de animales con las rides y las coasters por igual.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Cañonazos desde EEUU

Es una cita obligada a la que los entusiastas del mundillo no podemos faltar jamás. A finales de verano, cuando septiembre asoma ya el hocico, dos de las empresas más grandes y reconocidas en el mundo de los parques de atracciones y (según ellas mismas) temáticos muestran los dientes, las cartas, las armas o como queráis llamarle. Dicho de otra manera: Cedar Fair y Six Flags ofrecen una visión pública y más o menos detallada del que será su planning en inversiones de cara a la temporada siguiente.

Además a sabiendas de que Internet es una poderosa herramienta de comunicación, desde hace unos años hasta ahora vienen usando cada vez más armas más atractivas de cara al público general como pueden ser espectaculares presentaciones en 3D o completos vídeos recopilatorios donde se nos da la información machacadita y lista para que nuestros ojipláticos rostros la consuman.

Aunque con un ligero desequilibrio, creo que es momento ya de ir hablando de lo que serán los grandes bombazos (o cañonazos) de la temporada 2015, una temporada en la que hay un claro ganador pero que nos puede deparar todavía sustanciales sorpresas en forma de última hora inesperada.