sábado, 19 de abril de 2014

Drones sí, drones no...

De manera bastante lógica el mundo de los parques y el de la fotografía o edición de vídeo han ido cogidos de la mano desde hace muchas décadas. Ya en los inicios de la fotografía sacarse un retrato en ferias y parques de atracciones de costa era típico para gran cantidad de población.

Con el paso de los años y la estandarización de la fotografía y edición de vídeo a nivel doméstico fueron surgiendo una serie de aficionados que aunaban dos aficiones importantes: el pasar horas y horas montando álbumes y editando cintas VHS (porque sí, no siempre los vídeos fueron digitales) y, con el paso de los años, colgando sus creaciones en redes sociales o portales de vídeo streaming como Youtube o Vimeo.

Hoy, en Bloggercoaster, me fijaré en la última moda en la captura y edición de vídeos que ha irrumpido de manera bastante agresiva a nivel mundial, aunque en España y debido a cierta normativa todavía no parece haber podido alzar el vuelo (nunca mejor dicho), os hablo de los drones.

De la GoPro a los drones

A principios de milenio estalló una evolución tecnológica incomparable en la mayoría de la sociedad que, poco a poco ha ido llegando a todos los rincones del mundo y hoy en día es difícil ver el pasado: la fotografía y el vídeo digital. Atrás dejábamos los carretes de fotos, los revelados en tiendas de fotografía, las cintas VHS o las pesadas cámaras analógicas de vídeo y dábamos la bienvenida a todo un ejército de cámaras digitales cada vez más pequeñas y acompañadas de algo que hoy en día es imprescindible: la pantallita para ver al instante qué tal nos queda aquello que hemos fotografiado o capturado.

Las cámaras GoPro Hero3 se adaptan a cualquier medio, enfoque y movimiento

Establecidos ya en ese cambio de chip tecnológico y con la incursión de Youtube o Vimeo como plataformas básicas para poder divulgar, compartir y consumir enormes cantidades de vídeo en el momento y lugar que queramos (incluso a través de nuestro móvil), el mundo multimedia y de edición de vídeo ha ido aproximándose cada vez más hacia la perfección y a la vez ha explorado nuevos mundos y formatos, como por ejemplo el de la diminuta cámara GoPro Hero, que permite la grabación de vídeos en condiciones extremas pero con una resolución y calidad que en ocasiones roza la perfección profesional. Como muestra, nada mejor que un vídeo creado específicamente con esta cámara:


La versatilidad de estas cámaras, su minúsculo tamaño, su ligero peso y su robustez las han hecho perfectas para ser colocadas en distintos ángulos de coasters y rides en multitud de parques alrededor del mundo, siendo usadas hoy en día incluso por los propios parques para presentar sus novedades de cara al gran público. El hecho de que su precio haya ido reduciéndose también ha facilitado, además, que cada vez más gente pueda permitirse comprar una GoPro, con lo que en estos últimos dos años se ha multiplicado enormemente el uso de estas camaritas en parques:


Pero explotados ya casi todos los recursos que esta liliputiense camarita podía ofrecer ya al consumidor medio, ha irrumpido hace relativamente poco en el mercado un nuevo juguetito (bastante inalcanzable a día de hoy, pero que rápidamente está adquiriendo un precio mucho más amable para el mercado amateur) y que guarda su origen en la investigación tecnológica del ejército de los EEUU.

Su nombre es dron (o drone) y el origen de su uso fue el de crear aviones o vehículos voladores no tripulados y pilotados por control remoto que permitieran al ejército sobrevolar regiones donde un vehículo terrestre o un soldado no podría llegar. Equipados con cámaras de foto o vídeo, permitían al ejército divisar cualquier objetivo sin tener que sacrificar vida alguna ya que si el dron era derribado en el aire, al fin y al cabo era una simple máquina reemplazable.

El inicio del uso de drones fue con intenciones plenamente militares, como en la actualidad.

Con el concepto candente debido a las numerosas guerras abiertas que mantiene en la actualidad Estados Unidos con el resto del mundo, los drones han sido tristemente famosos por poner en duda la ética militar a la hora de realizar según qué actos de ataques o acciones militares. Pero no es esa la función que nos interesa en Bloggercoaster, ni siquiera vamos a hablar de ese tipo de drones, sino de los domésticos:

Los drones de la empresa Parrot suelen estar al alcance de los bolsillos más modestos

Herencia directa del aeromodelismo con helicópteros en miniatura, los drones domésticos permiten al usuario estándar conseguir sobrevolar grandes extensiones de terreno con un aparato equipado con tres, cuatro o más hélices (cada una alimentada por potentes y ligeros motores) y a la vez capturar geniales imágenes desde gran altura gracias a que el dron va equipado con una cámara (en la mayoría de ocasiones GoPro) que permite recoger una vista similar a la de un pájaro, con planos jamás vistos por el público en general.

El espectacular DJI Phantom II es el dron de uso doméstico más avanzado tecnológicamente

La curiosidad de poder sobrevolar lugares inaccesibles para el visitante normal, sumado al hecho de poder hacerlo sin ni siquiera acceder a las inmediaciones de ese lugar pudiéndolo hacer a distances de centenares de metros, han empezado a hacer aflorar las empresas dedicadas a diseñar y producir este tipo de ingenios tecnológicos, poblando Youtube y las redes sociales en general de material inédito nunca visto sobrevolando parques abandonados, obras de coasters o incluso parques en pleno rendimiento, como hizo Duan Marden (el padre de RCDB) recientemente en Six Flags Great America con la construcción de la revolucionaria Goliath de RMC:


Aunque no todo queda reducido al mundo amateur ya que un buen puñado de parques y empresas relacionadas del sector se han percatado de que el ingenio tecnológico está de moda y con él se consiguen resultados visuales muy llamativos, por lo que han empezado a generalizar su uso para campañas publicitarias y vídeos de ámbito público, como fue el caso de Europa Park en estas recientes fiestas navideñas:


Por lo que el invento funciona. El número de ventas de este tipo de artilugios superó con creces las previsiones en la pasada campaña de Navidad, pero se espera que con la de el reciente año 2014 el mercado llegue a un nivel de copado tal que se empiece a generalizar su uso de manera masiva, obteniendo una cantidad de vídeos de este tipo que probablemente desborde por completo páginas como Vimeo o Youtube.

Y a todo esto, no se vosotros pero yo por lo menos me pregunto...

... ¿y en España, no hay drones?

Es la pregunta que nos realizamos recientemente un grupo de amigos seguidores de los parques y un servidor, un pequeño debate en el que pusimos sobre la mesa lo atractivo de este tipo de tecnología de cara al aficionado de parques y edición de vídeos, frente al peligro que puede guardar el hecho de sobrevolar parques en pleno rendimiento, acceder a zonas de seguridad peligrosas o incluso violar las distancias de seguridad necesarias para evitar accidentes no deseados.

Los cuadricópteros de Flying Machine Arena consiguen sostener objetos en equilibrio

Intrigado por el tema, cayó en mis manos (o más bien en mis ojos) un interesante artículo escrito en el microblog más importante e interesante del país llamado Microsiervos y del cual voy a enlazaros un pedazo, para que nos quede claro el porqué en nuestro país no llegará (por lo menos por el momento) la moda de los drones, ni a nivel amateur ni a nivel profesional:

En España no está permitido el uso de drones para aplicaciones civiles (para uso militar existe una normativa que permite su operación exclusivamente en espacio aéreo segregado).

Es decir, no está permitido, y nunca lo ha estado, el uso de aeronaves pilotadas por control remoto con fines comerciales o profesionales, para realizar actividades consideradas trabajos aéreos, como la fotogrametría, agricultura inteligente (detectar en una finca aquellas plantas específicas que necesitarían de una intervención, como riego, fumigación, para optimizar el cultivo), reportajes gráficos de todo tipo, inspección de líneas de alta tensión, ferroviarias, vigilancia de fronteras, detección de incendios forestales, reconocimiento de los lugares afectados por catástrofes naturales para dirigir las ayudas adecuadamente, etc.


Así lo indica la Agencia Estatal de Seguridad Aérea a través de un documento PDF que podemos obtener directamente a través de su web en cualquier momento.

En algunos países del mundo (como en Seattle, EEUU) se empiezan a usar drones para vigilancia

Por lo tanto queda claro. Es una moda muy bonita, probablemente veamos con envidia como en otros países se usa este tipo de artilugios para realizar bonitas y resultonas campañas publicitarias de parques (como ya ocurre esta temporada 2014 en algunos parques norteamericanos), pero lo que es a nivel nacional nos podemos ir olvidando el uso de este tipo de aparatos, a no ser que se modifique la ley actual.

Sí se pueden usar siempre y cuando sea a título personal y se haga en un lugar acotado para la práctica del aeromodelismo (que no suele ser cualquier lugar, andad con ojo). Y por supuesto, un parque temático o de atracciones NO es un espacio acotado para la práctica del aeromodelismo, así que si no os queréis ver cara a cara con la justicia, por el momento olvidad usar un dron sobre vuestra coaster favorita, sea a parque abierto o sea a parque cerrado.

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La entrada de hoy es más bien quizás un llamamiento o advertencia para todos aquellos o aquellas que estéis deseando tener en vuestras manos uno de estos aparatitos y que estéis pensando en añadirlos a vuestra caprichosa lista de reyes o de vuestro cumpleaños, sobretodo cuando presumiblemente empiecen a descender los precios hasta poderos permitir uno de ellos.

Hoy en día podéis encontrar drones a precios generosos que van desde el centenar de euros hasta los miles de euros, pero lejos de este inconveniente, tened en cuenta que el uso de este tipo de aparatos, por lo menos a nivel nacional y como hemos podido ver, está altamente restringido y es por ello que los parques de aquí (además de otras empresas) no han hecho un uso generalizado de un producto tan atractivo a nivel multimedia.

Y recordemos (ya de paso) que nunca, bajo ningún concepto, deberéis usar cámaras a bordo de una coaster o una ride a no ser que sea con el consentimiento expreso del propio parque y bajo petición previa. No es ya cuestión de que os estéis arriesgando a que vuestras cámaras o móviles desaparezcan para siempre en la lejanía, sino que ponéis en riesgo la salud del visitante inocente al que le pueda caer encima uno de estos dispositivos...

miércoles, 16 de abril de 2014

Bloggercoaster Museum (#4)

Perdiendo el miedo a las Witching Waves
(Turó Park, 1914)


Llevamos varios centenarios de años en los que la industria de los parques, en mayor o menor medida, continúa viva y ofreciendo temporada tras temporada innovaciones e inventos que en ocasiones pasan a mejor vida con el paso del tiempo, pero en otras ocasiones pueden llegar a quedarse en la memoria del pueblo hasta convertirse en auténticos clásicos. Ahí tenemos claros casos como las norias, los carrouseles, las sillas voladoras, los coches eléctricos o más recientemente las torres free-fall o los simuladores 3D y 4D.

Pues bien, lo que hoy veremos en esta nueva edición del Bloggercoaster Museum son las Witching Waves (olas embrujadas), una ride que gozó de gran fama y popularidad durante las primeras décadas del siglo XX

En esta fotografía en concreto vemos las Witching Waves pertenecientes al Turó Park de Barcelona, una fotografía que data de 1914.

Las Witching Waves fueron inventadas en 1907 de manos del estadounidense Theophilus Van Kannel y creadas y construidas especificamente para el Luna Park de Coney Island. A partir de entonces la fama de dicha ride subió como la espuma y el rumor de su éxito corrió como la pólvora, empezando a aparecer en las principales ferias y sobretodo parques de la Europa de principios de siglo XX, que apostaba fuertemente por las innovaciones tecnológicas y mecánicas.

Como en otras ocasiones ya os he comentado, Barcelona supuso en su día algo parecido a lo que es hoy en día, una ciudad cosmopolita, rica y que invierte mucho en innovación y en tecnología vanguardista. Fue así como se produjo el curioso fenómeno de tener hasta cuatro parques de atracciones a la vez funcionando en muy poco espacio, por lo que tarde o temprano las Witching Waves acabaron apareciendo en la ciudad condal y las vimos por duplicado (Turó Park y Saturno Parque). Tibidabo, de hecho, se interesó en su momento por este tipo de rides aunque finalmente apostó por una innovación más justa y barata en forma de coches electrónicos donde antiguamente encontrábamos la antigua Muntanya Russa.


El mecanismo de esta ride es realmente sencillo, aunque a día de hoy se nos hace un poco extraño, hay que pensar que por aquella época el concepto de conducir un vehículo que tuviese autonomía propia (como un coche o una motocicleta) era totalmente impensable o cuestión de muy pocos millonarios. Las Witching Waves, mediante un mecanismo de curvatura de metal blando permitía generar en los visitantes la sensación de desplazamiento y carreras por una pista que generaba unas ondulaciones artificiales.

De hecho tras los primeros días de funcionamiento de las Witching Waves tanto de Turó Park como de Saturno Parque se empezaron a crear pequeñas competiciones y liguillas entre asiduos visitantes de ambos parques, algo de lo que ambos parques sacaron ventaja a la hora de utilizarlo como reclamo publicitario para sus recintos.

Como entiendo que el concepto quizás se os escapa un poco (confieso que yo en su momento tampoco entendí demasiado el mecanismo), por suerte conservamos mediante Youtube una gran joya audiovisual de época (1914) que nos ayudará muchísimo a comprender el mecanismo de las Witching Waves además de ilustrarnos del ambiente de Blackpool Pleasure Beach por aquellos tiempos. Os recomiendo ver todo el vídeo entero, pero si queréis descubrir la ride de la que hoy os hablo deberéis desplazaros hasta el minuto 5:50, donde aparece genialmente plasmado:



Como podéis observar, estaríamos hablando de una ride a medio camino entre los bumper cars (otra de esas rides que triunfaron durante una larga época en los parques de todo el mundo y que todavía hoy en día arrancan sanas competiciones entre amigos) y una spin ride como en su día lo fue el famoso Látigo, del que también disfrutamos en parques (y del que todavía quedan diversos especímenes repartidos por el mundo).


Lamentablemente hoy en día las Witching Waves lucen totalmente extintas, únicamente podemos ver muestras en documentos gráficos o en pequeños museos particulares donde se conservan apenas algún que otro coche restaurado. Pero en funcionamiento es imposible verlas ya y las medidas de seguridad que hoy en día rodean los centros de ocio y parques harían imposible su uso tal y como lo vemos en fotografías y postales.

Pero la finalidad de este tipo de entradas es recordar que en su día poblaron la mayoría de parques de atracciones del mundo una serie de engendros mecánicos que sorprenderían a cualquiera hoy en día, pero que en su momento se convirtieron en auténticos imanes para la clientela ávida de dejarse su dinero en la diversión, algo que perdura y perdurará esperemos que por mucho tiempo.

Aspectos técnicos / estéticos

Tipo de archivo: fotografía clásica/postal fotográfica
Medidas: 13x10 cm (fotografía) y 11x8 cm (postal).
Fotógrafo: anónimo (fotografía) y Publicidad Colubí (postal).
Fecha: 1914 ambas imágenes
Motivo: Witching Waves del Turó Park (Barcelona), detalle de una viajera primeriza perdiéndole el miedo al sistema de conducción y una vista general de la pista rectangular rodeada de una alta columnata.

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Otras piezas del Museo Bloggercoaster:

lunes, 14 de abril de 2014

Angkor (PortAventura)

Me vais a perdonar la tardanza, pero lo cierto es que a la hora de publicar esta entrada en concreto me he encontrado con varios problemas inesperados. El primero ha sido una indisposición de salud durante este fin de semana que apenas me ha permitido acercarme demasiado a un PC. El segundo ha sido el trabajo, que al coincidir también en el fin de semana y con mi salud mermada ha sido algo más difícil de lo usual. Y el tercero (y creo que el más destacado) ha sido la tremenda dificultad que para mi supone escribir sobre esta ride que nos ocupará hoy el blog.

En estos casi 4 años de trayectoria escritora os he analizado parques, os he analizado coasters, he hablado de algunas rides o incluso últimamente empezamos a pasar la lupa por material antiguo sobre parques de atracciones del siglo pasado. Pero lo que nunca había pensado que acabaría haciendo es analizar una splash battle más allá de nombrarla y quizás remarcar un par de matices. Y eso, creédme, es difícil lo cojáis por donde lo cojáis ya que, al fin y al cabo, no es más que una simple ride acuática.

Dicho esto hoy, en Bloggercoaster, me propongo el reto de analizar al máximo detalle posible la flamante novedad de PortAventura para este 2014, un paso hacia adelante tanto en la expansión gradual del parque de la Costa Daurada como en la evolución de una ride que parecía haberse estancado los últimos años: las splash battles.

miércoles, 9 de abril de 2014

Mackintamizándose

"Ahora parece que Mack empieza a copiar a Intamin". Lejos queda ya esta frase que la mayoría de nosotros pronunciamos años atrás, cuando parecía que la hegemonía del fabricante suizo de coasters empezaba a tambalearse y le surgían cada vez más duros rivales y competidores.

Desde entonces hasta ahora han sucedido muchas cosas. Intamin ya no es la reina absoluta y pese a que sí lo sea en cuanto a calidad o records hoy por hoy, su reinado está más próximo a vivir de la fama adquirida años atrás más que de la calidad ofrecida en la actualidad. Pero hay factores con los que juegan los principales competidores y que normalmente no son de dominio público (o sí, pero hay que indagar lo suyo).

Por lo tanto hoy, en Bloggercoaster, vamos a echar un vistazo a los ingredientes de esta batalla que se inicia a finales de la década de los 90 y que hoy en día está más candente que nunca.

lunes, 7 de abril de 2014

23º Saló internacional del Turisme a Catalunya

Durante este último fin de semana se celebró en Barcelona el Saló Internacional del Turisme a Catalunya (SITC), un evento en el cual se congregan cada año multitud de empresas relacionadas directa o indirectamente con una de las principales potencias económicas del país para mostrar al cliente las novedades del sector, vender posibles ofertas a expectantes clientes y, en general, dejar bien claro que año tras año la industria del turismo está viva.

El Saló de este año incluía 9 grandes secciones temáticas: Comunidades autónomas, Internacional-Mediterráneo, Agencias de Viajes, Turismo eno-gastronómico, Cruceros, Cámping, Turismo Rural, Turismo Tecnológico y Puerta del Desierto. Y por si fuera poco encontrábamos también varias salas de conferencias (con distintos eventos y convenciones) además de una amplia zona de restauración con muestras de todo tipo de platos y los mejores caldos del país.

Dicho esto hoy, en Bloggercoaster, cargamos la maleta de turistas para adentrarnos en una de las mayores ferias del sector a nivel internacional. Además, pongo a prueba la capacidad que tienen los parques de atracciones y temáticos del país para aprovechar estos eventos y promocionar su producto.