viernes, 29 de agosto de 2014

Los Pressed Pennies

Como ya hemos comentado en infinidad de ocasiones, posiblemente uno de los lugares con más cantidad de merchandising y elementos de colección por metro cuadrado en todo el mundo sea un parque de atracciones o temático. Obviamente la cantidad siempre varía dependiendo del tamaño, de la marca o de la relevancia del mismo, pero muy mal deben andar las cosas (o muy mal se deben estar haciendo) para que un parque no nos ofrezca como mínimo un par de elementos distintivos del mismo y que podamos adquirir en cualquiera de sus tiendas.

En ocasiones debemos rascarnos el bolsillo bastante para poder conseguir aquél objeto que tanto nos gusta o que nos encanta por sus colores, su marca, su estampado o simplemente el valor que le queramos otorgar. Pero en otras ocasiones el mismo parque nos facilita pequeños objetos que, bajo un módico pago, podemos guardar como gratos recuerdos e, incluso, coleccionar conforme visitamos otros parques o recintos de interés.

Es el caso de lo que os hablaré hoy, en Bloggercoaster, los conocidos como pressed pennies o elongated coins, que no viene a ser más que monedas de escaso valor económico que son transformadas, mediante un presionado y un moldeado, en bonitos recuerdos que nos podemos llevar de muchos parques conocidos. Hoy os hablo de ellas y os presento mi particular y modesta colección.

Un metal conmemorativo

Todo empezó a finales del siglo XIX, con la celebración de las primeras ferias y exposiciones de gran envergadura y calibre, aquellas donde el hombre demostraba su afán por la investigación y la superación a nivel, mayoritariamente, tecnológico. En la World's Columbian Exposition de 1893 es el primer lugar del que se tiene constancia que se utilizó el presionado y transformado de una pieza metálica común (una moneda de penique) con la intención de facilitar un recuerdo a todo aquél que quisiera gastarse la cantidad simbólica de 11 peniques (10 para pagar el presionado, 1 para ser presionado).
El primer pressed pennie de la historia.

Sería a partir de ese año que se crearía la exonumia, o lo que es lo mismo, el coleccionismo de moneda modificada con esta técnica.

Durante la primera mitad del siglo XX la exonumia se reducía únicamente a las exposiciones y eventos importantes que quisieran encargar moldes para poder realizar copias de monedas como recuerdo. Más tarde a partir de los años 60 esta afición pasó a formar parte de colecciones privadas y artesanos que realizaban moldes, prensas y aleaciones para poder coleccionar de manera privada o a través de intercambio postal monedas modificadas con motivos artísticos o simbólicos.

Fue a partir de los años 80, con el auge de las primeras máquinas automáticas de prensado, cuando se extendió el uso y colección de monedas a un público mucho más extendido, perdiendo quizás el valor artesanal del concepto, pero multiplicando adeptos de manera mucho más fácil y rápida a través de la instalación de máquinas de prensado en parques temáticos, de atracciones, zoos y demás locales de ocio popular.

La penny machine de Lakemont Park es de las más tradicionales que podemos localizar.

El pionero en el uso de las Penny Machines fue, como en muchos otros aspectos, Walt Disney. Desde la apertura del primer Disneyland hasta día de hoy, sus parques ofrecen una cantidad ingente de pressed pennies con todas las temáticas y variedades posibles, desde las rides, las coasters, los personajes, las marcas o incluso las festividades temporales como navidad o halloween. Todo tiene un pressed pennie en Disney y renuevan su colección año tras año e incluso mes a mes, por lo que hay una gigantesca comunidad de coleccionistas tras las monedas modificadas de los parques del ratoncito orejudo.

Monedas en los parques

Aunque parezca una tontería, no todos los parques del mundo pueden tener máquinas de este tipo en sus instalaciones. En algunos países la modificación de monedas propias del país está prohibida (como por ejemplo en Canadá), por lo que el uso de este tipo de máquinas queda reducido a monedas de otro país o a venta directa de monedas sin valor ni curso legal (los conocidos tokens).

Aún así el uso de las penny machines es general pero se encuentra focalizado principalmente en EEUU, lugar donde se han creado asociaciones de coleccionistas o incluso webs especializadas que facilitan el intercambio de estas piezas entre usuarios.

  Existen modelos como este, en Cedar Point, totalmente automatizado e instantáneo.

Pero si hay un lugar donde nos podemos topar con este tipo de objetos de coleccionismo, ese es los parques de atracciones y temáticos.

A lo largo de mis aventuras tanto en EEUU como en Europa he podido encontrar máquinas de todos los aspectos y tipos, pero el funcionamiento casi siempre suele ser el mismo: introducimos en una ranura la moneda que modificaremos (y que suele ser la más brillante y limpia que tengamos en nuestro monedero), introducimos en otra ranura el coste total de dicho souvenir (que varía entre los 20 peniques de algunos parques americanos hasta el euro de algunos europeos) y generalmente se nos da a escoger entre varios moldes o motivos que suelen representar distintas temáticas.

Tan sencillo como poner monedas, apretar botón y en 20 segundos obtenemos nuestro souvenir.

Una vez elegimos el modelo que queremos aplastar, dependiendo de la máquina deberemos girar una manivela poco a poco (en el caso de ser una penny machine manual) o simplemente deberemos apretar un botón y todo el proceso será automático (en el caso de una penny machine automática).

Sea como sea en menos de 20 segundos tendremos en nuestras manos una curiosa y estirada moneda con un relieve conmemorativo y, por un precio muy bajo, un recuerdo de nuestra agradable visita al parque.

Mi colección particular

Como os he dicho al principio, ni mucho menos me considero un coleccionista de este tipo de objetos ya que no suelen llamar demasiado mi atención durante los viajes. Como mucho caigo en el uso de este tipo de máquinas si el importe no rasca demasiado mi bolsillo y si coincide que tengo muchas monedas de bajo valor en la cartera. Pero, sobretodo en EEUU, el hecho de que proliferen de manera exagerada este tipo de máquinas (en ocasiones podemos encontrar 2 o 3 juntas) hace que uno caiga en la tentación y finalmente haya ido acumulando unas cuantas chapitas en mi cajón de recuerdos parqueriles.

No son todas las que tengo, pero sí quizás las más destacadas o curiosas, os hago a continuación una recopilación de algunas de ellas indicándoos a qué parque, ride o coaster pertenecen.

Empecemos con 3 de ellas, una muy especial a la izquierda ya que pertenece a la anciana Leap the Dips (Lakemont Park), la del centro una bonita chapa de Cedar Point y a la derecha un espectacular pressed pennie perteneciente a Cheetah Hunt, en Busch Gardens Tampa:


Ahora nos movemos primero hacia Ohio (EEUU) a la búsqueda de Magnum XL-200 (en Cedar Point) y luego viajamos hacia el sur para visionar el pressed pennie de Expedition Everest, en Disney Animal Kingdom:


No nos movemos de Florida porque aquí os muestro el souvenir perteneciente a Soarin', la espectacular ride de Epcot y a la derecha podéis ver un curioso pressed pennie que conseguí en el Bubba Gump de Universal Orlando, un restaurante tematizado por completo en la película Forrest Gump y cuyo menú está formado en un 99% por platos que incluyen gambas:


Seguimos en el complejo Universal's ya que a la izquierda podemos ver la moneda de Amazing Adventures of Spiderman, en el centro podéis observar el pressed pennie de Rip Ride Rockit (la nefasta singular coaster que localizamos en los estudios del globo terráqueo) y a la derecha volvemos a tener una chapita de Disney, en esta ocasión de Splash Mountain, la divertidísima ride acuática que localizamos en Magic Kingdom:


A continuación dos pressed pennies muy diferentes entre sí, por una parte el perteneciente a Maverick, la trepidante coaster de Intamin que localizamos en Cedar Point y por otra parte una de las chapitas perteneciente a Adventure Land, en Disney Animal Kingdom:


De nuevo juego con los contrastes ya que aquí tenemos a la izquierda la moneda perteneciente a Steel Force, la insípida hyper coaster de Morgan que localizamos en el norteamericano parque de Dorney Park y a la derecha podéis observar el pressed pennie de Seaworld Orlando, con tres simpáticos delfines:


Y por último podemos observar tres elementos más, en el extremo izquierdo el brillante pressed pennie de Indiana Jones en Disney Hollywood Studios (Orlando), en el centro uno genérico de Busch Gardens Tampa y a la derecha podéis ver un pressed pennie que en realidad es una moneda de 50 céntimos de dolar, que casi triplica el tamaño normal de un pressed pennie normal y que podemos encontrar en contadas rides pertenecientes a Disney, como en este caso se trata de la Hollywood Tower of Terror de los Disney Hollywood Studios de Orlando:


Repito, no son todas las que poseo, pero sí son quizás las que guardo con mayor orgullo o aprecio, o quizás valoro más por su cuidada estética.

El hecho es que actualmente atesoro unas 30 monedas de este tipo y la colección la voy ampliando cada muuucho tiempo, aunque he de decir que es un tipo de máquinas que escasean en la mayoría de parques europeos, no es un especímen del todo raro y podemos encontrarlas en varios parques incluso a nivel nacional, como podrían ser Parque de Atracciones de Madrid o Tibidabo, en Barcelona.

Por último vale la pena indicar que, como os he comentado, existen varias asociaciones y webs especializadas sobre el tema (por si queréis echar simplemente un vistazo o meteros poco a poco en esta enriquecedora afición). A continuación os nombro algunas de ellas:
  •  Parkpennies.com: el lugar donde encontraréis absolutamente todas las piezas de monedas modificadas referentes a parques de Disney, tanto norteamericanos como europeos o asiáticos. Os podéis perder a través de sus numerosas galerías.
  • The Elongated Collectors: una de las asociaciones más importantes en EEUU donde se encuentran centenares de coleccionistas de todas las especialidades (no solamente de parques). Es interesante echar un vistazo y ver hasta dónde puede llegar la afición por este tipo de piezas.
  • Elongando: investigando sobre este mundillo me he encontrado con la grata sorpresa de que hay una web especializada en este coleccionismo y escrita en castellano, concretamente manejada por Buhasapos, un coleccionista de monedas elongadas que creó su propio blog para compartir su afición y al cual dedica tiempo desde hace ya bastantes años. Os recomiendo su visita para conocer más a fondo una afición que, por lo visto, también encuentra importantes aficionados sin tener que cruzar el charco.
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Esta es otra de esas entradas que me demuestra, y por consiguiente os demuestra, que el mundillo de los parques puede llegar a generar varios submundos alrededor de ellos y es que el coleccionismo es una pieza básica en la vida de todo park-freak que se precie. Desde mapas, tazas, entradas o camisetas hasta, como en este caso, monedas de escaso valor económico pisadas y moldeadas a nuestro antojo.

Cueste de creer o no, la recaudación diaria a base de pressed pennies en un parque como Magic Kingdom (Orlando) puede ascender incluso a las decenas de miles de dólares diarios, por lo que dependiendo del parque que acoja este tipo de máquinas puede significar un pequeño e insignificante negocio, sí, pero un negocio al fin y al cabo.

miércoles, 27 de agosto de 2014

Bloggercoaster Museum (#8)

8# El Ferrocarril Aeri
(Tibidabo, 1915)


El año que viene (2015) se cumplirán 100 años de la inauguración de una de las atracciones más emblemáticas, todavía existente a día de hoy, en el barcelonés parque del Tibidabo. Restaurado y rebautizado en varias ocasiones, el actual Magatzem de les Bruixes i Bruixots se gestó hace más de 100 años ya en la mente de Marià Rubió i Bellver, el jefe de ingeniería del parque a principios de siglo y responsable de algunas de las atracciones más espectaculares persistentes todavía a día de hoy en el parque.

martes, 26 de agosto de 2014

Bitácoras desde Finlandia (día 5)


Quinta jornada del viaje. La aventura llega ya a su final y apenas transcurren las últimas horas de estancia en la lejana y desconocida ciudad de Helsinki, al sur de Finlandia.

Llevo a mis espaldas 4 días de viajes, trenes, taxis, parques, rides, coasters y un sinfín de sensaciones y anécdotas en la mochila, por lo que es momento de tomarme con calma la vuelta a mi querida Barcelona.

Como sabéis desde que os lo expliqué en la anterior bitácora, llegué a la capital Helsinki tras un largo y pesado viaje a través del centro del país durante 4 horas y mi llegada se produjo alrededor de las 23:00h, por lo que no llegaba a la típica hora que uno tiene previsto llegar a un hotel. Pero aún así me di prisa por llegar al Kongressikoti Hotel. Y en ese momento os dije "hotel" porque en realidad se trata de una estafa en toda regla. Sí, pagas por una habitación individual y tienes tu cama para dormir, pero hasta ahí todas las facilidades de cualquier hotel.

En realidad el hotel es una planta de un edificio que bien podría ser un piso en el que todas sus habitaciones tienen huéspedes (no se vosotr@s pero en mi pueblo a eso le llaman pensión). Un solo baño para toda la planta, una sola ducha, un cuarto piso a través de un ascensor antiguo de aquellos de rejilla extensible y, eso sí, el precio de una noche en este cuchitril asciende hasta más de 50 euros. Por lo que en esta ocasión el desvarío es por culpa de los precios finlandeses, sí, pero también por una excesiva inflación en los precios de estos locales, cercanos al centro de la ciudad.

lunes, 25 de agosto de 2014

Bitácoras desde Finlandia (día 4)


Y aquí damos inicio a la cuarta jornada del viaje. Durante el día anterior tuve el placer de poder visitar uno de los parques que más me ha convencido en los últimos tiempos (Särkänniemi) y, tras un viaje de 2 horas desde Helsinki y la posterior visita a dicho parque, mi cuerpo y mi mente estaban completamente agotados, por lo que desfilé en taxi en dirección al albergue que me iba a dar cobijo esa noche.

En principio mi reserva era de una cama en una habitación compartida con otros 16 huéspedes, un sistema de hospedaje muy común en Europa y que permite al viajero ahorrar más de la mitad del importe de una habitación simple en un hotel, por ejemplo.

Pero conocía los riesgos y desventajas de un albergue (ruido, poca intimidad, incomodidad, inseguridad, olores, etc.), por lo que decidí preguntar al Dream Hostel (donde estaba reservada mi "cama") si tenía alguna habitación mejor. Y BINGO, esa misma semana el Dream Hostel inauguraba su nuevo edificio, el Dream Hotel (sin "s"), un hotel sencillo y de diseño que, como es natural, ofrecía un montón de habitaciones libres al ser su primera semana de rodaje y no aparecer todavía en los buscadores de hoteles.

Pagué unos 30 euros más (precio finlandés, no olvidéis) y por ello tuve derecho a una habitación individual con baño propio, todo un lujo comparado con el albergue que me esperaba inicialmente:
En un futuro os hablaré del Dream Hotel, un lugar muy recomendable y asequible si os encontráis en la ciudad de Tampere visitando Särkänniemi, por ejemplo.

viernes, 22 de agosto de 2014

Bitácoras desde Finlandia (día 3)


Tercera jornada del viaje. Tercer día en el que doy los buenos días a la lejana ciudad de Helsinki y en el que estoy dispuesto a seguir completando punto por punto los objetivos de mi ruta por este país situado al norte de Europa.

Este tercer día es de los que clasifico como de "relativa dificultad" ya que implica un transporte entre ciudades, un cambio de ciudad, un cambio de alojamiento y pasar una noche lejos de el punto original, pero dentro de lo que cabe estoy más o menos acostumbrado a este tipo de movimientos así que no os preocupéis, porque todo al final sale a pedir de boca.

Suena el reloj pronto, entorno a las 8:00 de la mañana. Salgo del Vuokrahuone, el albergue/hostel que me ha cobijado durante dos noches. Mi primer objetivo es desayunar y para ello me desplazo a unos 300 metros, donde encuentro un McDonald's (apuesta más que segura en este tipo de viajes). Posteriormente tomo el metro para desplazarme al centro de la ciudad y allí encontrar la Rautatieasema, la estación de tren central de Helsinki y donde tomaré el tren que me lleve directamente a Tampere, mi próximo destino en el viaje.

Al ser un viaje relativamente común (consulté los horarios previamente al viaje) decidí adaptar la hora de tomar el tren a mi horario, sin tener que ir con prisas por llegar a tiempo o no, así que llegué a la estación entorno a las 10 de la mañana y vi que el siguiente tren con dirección a Tampere era un Intercity que salía a las 11:06, por lo que aproveché a dar una vuelta por la estación y observar su preciosa arquitectura.