sábado, 29 de agosto de 2015

La foto de la semana (#75)


La experiencia con Togo en Kings Dominion


Cuando uno lleva visitados ya cerca del centenar de parques, entre pequeños y grandes, nacionales e internacionales, está claro que los objetivos y límites están cada vez más difíciles y lejanos o, por lo menos, no tan tangibles como cuando empecé en esto años atrás (a saber: querer hacer el récord de altura, de velocidad, de longitud, de antigüedad, etc.). Conforme uno acumula decenas e incluso centenares de credits, la búsqueda por la colección se endurece y es entonces cuando entran en juego las compañías: tener una B&M es fácil, igual que tener una Intamin o una Vekoma, son fabricantes fáciles de encontrar a la vuelta de la esquina e incluso en abundancia.

Pero entonces llega el momento en el que te propones conseguir el más difícil todavía y esto es, en el caso de vivir en Europa, conseguir una coaster Togo:


Togo, nombre por el que popularmente se conoce a la compañía Toyo Goraku Ki Kabushiki Kaisha (o Toyo Japan Inc,) es quizás una de las constructoras más difíciles de encontrar hoy en día debido principalmente a que la empresa dejó de producir en 2001 tras caer en bancarrota y en la actualidad la mayoría de los credits originales hay que buscarlos en Japón o bien en Asia a través de segundas o incluso terceras recolocaciones.


Pero sin casi uno proponérselo, durante el RollerCoaster Team TOUR de este 2015, encontré la que hasta hace pocos días era la única Togo que permanecía en pie en EEUU, bajo el precario nombre de Astro Comet Stand up Roller Coaster nombre de Shockwave, en Kings Dominion a la cual pertenece la foto de esta semana que, a la vez, sirve de homenaje personal:


¿Porqué homenaje? Como he indicado, desde el pasado 9 de agosto la coaster de Togo dejó de ofrecer ciclos a los visitantes del parque norteamericano y, confirmado unas semanas antes, en la temporada 2016 el parque ya no contará con esta exótica y característica stand-up coaster nipona.

¿Tristeza? Bueno, si nos ceñimos a la tradición, normalmente cuando un credit desaparece del mapa (independientemente de su relevancia, antigüedad o tamaño) las opiniones oscilan entre el rasgarse las vestiduras y el puro llanto desconsolado. En el caso de Shockwave podríamos decir que nadie va a llorar a este pedazo de acero de colores verdes chillones. Ni siquiera un poquito:


Es mala. Bien, ERA mala, muy mala. Extremadamente mala. Y sabéis que no suelo acuñar ese adjetivo tan poco constructivo con tanta facilidad. Pero es que en este caso esta coaster era MUY mala. E incómoda. Y mala (por si no ha quedado claro).

Con un layout simplón, el ciclo comprendía una salida de estación a lift (lift a la japonesa, esto es 1 km/h y minuto y medio para elevarse hasta 29 metros) curva con cambio de dirección, drop, loop, camelback, curva peraltada a hélice cerrada, camelback, curva peraltada muy cerrada, pequeño camelback y llegada a final brakes. Os dejo, por si queréis echar un vistazo, con el fabuloso on-ride que nos ofreció ThemePark Review a pocos días del cierre de este credit y con una calidad de grabación absolutamente asombrosa:


Pero si por algo será recordada esta coaster en los rincones más remotos de mi memoria coasteril, es por la incomodidad de sus asientos, diseñados para acoger quién sabe qué tipo de seres humanos deformes y cuya ergonomía era imposible. Cierres rectos, poco acolchados, arneses en mariposa, altura "ajustable" mediante muelles (¿?), cinturones quitamiedo, lapbar y sillín para apoyar las futuras doloridas partes nobles. Toda protección era poca a la hora de recorrer cada metro del layout de esta tortura hecha tren deslizándose por raíles.


Tres momentos me vienen a la mente durante el recorrido (y con ello trataré de cerrar este homenaje venido a menos): la recepción del drop con la parte más baja (ese momento en el que estar de puntillas o tratar de evitar las fuerzas G positivas se hace imposible), la entrada en la hélice peraltada del extremo izquierdo y la entrada en la curva peraltada del extremo derecho (especialmente este último punto merece la máxima posición en el ranking de los elementos de coaster hechos torturas inquisitorias).

¿Que os da pena no haber podido probar Shockwave en sus 29 años de vida? Ningún problema: hace apenas unos meses el parque italiano de Cavallino Matto (Toscana) estrenó con bombo y platillo una coaster bautizada como Freestyle, que resulta ser una Togo recolocada de Canada's Wonderland.


Curiosamente las tornas han cambiado, EEUU se ha desecho de la que era su última Togo y es ahora Europa la que acoge con los brazos abiertos a la que es su primera Togo.

Y es que aquí en el viejo continente, resulta que cuando se trata de añadir credits en número, nos podemos poner a añadir auténticas máquinas de tortura...

R.I.P. Shockwave 1986 - 2015

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Otras fotos de la semana:

viernes, 28 de agosto de 2015

Tornado (Särkänniemi)

Han sido bastantes las entradas que he ido dedicando durante este verano al parque de atracciones situado en la ciudad finlandesa de Tampere, me refiero cómo no a Särkänniemi.

Durante todas esas entradas hemos podido ver cuán grande y generoso es este parque, ofreciéndonos una buena oferta en cuanto a rides y coasters, un equilibrio muy balanceado en cuanto a la tipología y el target objetivo de sus distintas zonas y una gestión bastante plausible del urbanismo de sus caminos o las estructuras que se encuentran durante el paseo por el parque.

Pero hoy, en Bloggercoaster, es momento de echar un último vistazo al que quizás sea el elemento más característico del parque (con permiso de la gigantesca torre de observación Nässineula), la major que serpentea, aparece y desaparece a lo largo de 700 metros de recorrido, la coaster invertida con la que Intamin jugó al todo o nada hace ya 15 años: Tornado.

miércoles, 26 de agosto de 2015

¡De turismo por Europa! (parte 2)


Cuando nos hablan de las ciudades más importantes o visitadas de Europa siempre nos viene a la mente el famoso tridente: Londres, París, Roma. Pero sin embargo hay una ciudad que pese a no contar con los edificios más espectaculares o la extensión de terreno más cómoda, recibe anualmente una gran porción del turismo total del continente en la búsqueda quizás de sus atractivos más evidentes, pero también de sus rincones más inesperados. Me estoy refiriendo a la bella y pintoresca Amsterdam.

En la mayoría de ocasiones accederemos a ella mediante el tren ya que, como veremos más adelante, los medios de transporte en la "Venecia del norte de Europa" varían con respecto a lo que podemos encontrar en cualquier otra ciudad masificada, predominando medios más ecológicos como el tren, el tranvía o la bicicleta. Si venimos del aeropuerto de Schipol (a unos 20 minutos de la ciudad en tren), lo primero que nos encontraremos es la gigantesca estación de tren de Amsterdam Centraal, de una tremenda arquitectura a base de arcos y estructuras metálicas recubiertas de enormes ventanales de cristal:


Probablemente uno de los primeros impactos visuales que nos llevemos al llegar y adentrarnos por las primeras calles de la ciudad es el hecho de que hay bicicletas por todas partes: paredes, vallas, puentes, escaleras, etc. la bicicleta es para el habitante de Amsterdam su medio de transporte natural, más allá incluso de caminar, así que no será extraño encontrar montones de ellas amalgamadas en cualquier rincón que pueda tener una escuela, una empresa o un edificio público cercano:


Recuperados ya del impacto por tantísimo movimiento ecológico (¡y beneficioso para la salud!) el siguiente punto que nos llamará la atención es la estructura en la que se basan las edificaciones más céntricas de la ciudad, donde se concentran los barrios que cargan siglos de antigüedad a sus espaldas. Será el momento en el que veremos auténticas piñas de casas estrechas y alargadas que bien podría parecer que pelean entre ellas para hacerse un lugar en la calle y cuya torcedura estructural nos puede recordar al estilo más burtoniano:


Aunque si hay un elemento por el que Amsterdam es conocida mucho antes de ser pisada, un elemento que ha dado la vuelta al mundo en cuanto a su fama, son sus largos y pintorescos canales. Los encontraremos de todas las medidas: anchos, estrechos, alargados, cortos, de enlace, dobles, etc. Los más importantes y visitados sin duda son los de Singelgracht, Prinsengracht, Herengracht y Keizersgracht, que rodean en forma de tela de araña el centro de la ciudad, pero podemos encontrarnos con varias docenas de ellos en diversos puntos de la ciudad:


Tal es la importancia de estos canales para la urbe que no solo son usados como medio de transporte diario para miles de embarcaciones de todo tipo, sino que también podemos localizar amarradas en algunos puntos concretos las famosas casas flotantes, consistentes en grandes barcazas de uno o varios pisos adecuadas como viviendas y listas para acoger a quien esté dispuesto a desembolsar su elevado precio de alquiler:


Una de las intenciones principales que he tenido en todo momento a la hora de confeccionar esta entrada es desmentir por completo el concepto de que gran parte del turismo que visita la ciudad de los canales lo hace en la búsqueda del mundo de las drogas legales y la prostitución, como por desgracia se ha extendido en las últimas décadas. Cierto es que si buscamos este tipo de productos Amsterdam es una ciudad que nos los puede ofrecer de manera relativamente fácil y legal, pero incluso un barrio tan llamativo como el Red Light District ofrece una imagen totalmente cambiada durante el día, ofreciendo al paseante bellas vistas a sus canales (Oudezijds Voorburgwal y Oudezijds Achterburgwal):


Aunque el consejo definitivo que os puedo ofrecer si estas estructuras de agua y piedra son las que os llaman más la atención para visitar es hacerlo a bordo de una de las numerosas barcazas panorámicas que ofrecen, con tarifas que van desde los 10 hasta los 200€, paseos por los canales de la ciudad bien sea observando las fachadas que bordean cada canal, tomando un aperitivo o presenciando auténticos conciertos de música clásica a bordo. Podemos viajar por ellos tanto de día:


Como por la noche, donde nos encontraremos con un buen puñado de rincones que combinan los elementos acuáticos con las luces LED, ofreciendo al viajero una experiencia única a bordo de estas alargadas y silenciosas embarcaciones:


Pero es momento ahora de salir del medio acuático y desplazarnos hasta el centro neurálgico de la ciudad, situado en la concurrida y bulliciosa plaza Dam, presidida por completo por el solemne edificio del Koninklijk Paleis, el palacio real que acoge las funciones de ayuntamiento de la ciudad:


Justo al lado, a pocos metros, nos encontraremos también con uno de los museos más visitados de la ciudad, el museo de cera Madame Tussauds donde podremos contemplar el asombroso realismo de más de un centenar de estatuas a tamaño real de diversas celebridades del mundo de la música, el deporte, la historia o la cultura:


Sin movernos mucho de los alrededores de la céntrica plaza y adentrándonos en la calle más comercial de la ciudad (Kalverstraat) nos encontraremos un vistoso portal que identificaba antiguamente la fachada del Orfanato Municipal y que actualmente pertenece al acceso al Museo Histórico de Amsterdam:


Y sí, la bandera con las 3 cruces es el escudo oficial de la ciudad. Si en alguna ocasión os habéis preguntado el motivo de esas 3 llamativas cruces blancas sobre una franja negra, era la manera que tenían, siglos atrás, de representar las 3 males que azotaron a la ciudad: inundaciones, peste e incendios. El hecho de que sean cruces es por la marca que se dejaba en las fachadas de las casas para identificar qué edificio había pasado por uno, dos o tres de los males y así el cobrador de impuestos sabía antes de acceder cuál sería el pago que haría cada edificio.

Es momento ahora de dirigirse a una de las calles colindantes a la Kalverstraat, en esta ocasión nos moveremos a Nieuwezijds Voorburgwal, donde nos encontraremos un enorme edificio con una vistosa fachada y que perteneció antiguamente a la oficina de correos de la ciudad. Actualmente se trata de uno de los centros comerciales más grandes y ostentosos y recibe el nombre de Magna Plaza:


Pero no todo serán compras y visitas a edificios históricos, si por algo se distingue entre las demás la ciudad de Amsterdam es por la variedad y cantidad de arte urbano y callejero que podemos encontrar repartido por todas sus diminutas callejuelas. Parece mentira que una ciudad con tanta historia y tradición pueda esconder en su interior arte urbano, pero sí, el hecho es que en calles como Spuistraat o Zeedijk nos encontraremos con un buen puñado de murales, performances e incluso instalaciones temporales firmadas por algunos de los más reputados artistas callejeros del momento:


Una vez hemos contemplado todo el arte callejero que nos pueda ofrecer la calle Spuistraat es momento de llegar a otra de las plazas más conocidas de todo Amsterdam, no quizás por su tamaño o por la cantidad de gentes que la recorren, sino más bien por la carga de antigüedad de los edificios y barrios que la rodean, me refiero a la plaza Spui:


En ella podemos observar los monumentos que la pueblan, las iglesias que se encuentran alrededor y que asoman tímidamente sus puntiagudas torres o pasearnos (siempre con cuidado de no ser atropellados por las numerosas bicicletas y tranvías que recorren el entorno). Pero si algo tiene de característico también esta plaza de Spui es el hecho de que aquí es donde se encuentran los mejores locales de restauración de la ciudad

Particularmente hay muy cerca de la plaza un restaurante en el que os aseguro que podréis disfrutar de la mejor y más rica gastronomía holandesa, el Haesje Claes, donde podremos degustar potentes guisos con carne y habichuelas, generosas raciones de arenque holandés o uno de los platos estrella del norte de Europa, las kroketten:


Tanto si hemos llenado el estómago como si tan solo hemos paseado por Spui, no tendremos que movernos mucho para llegar al barrio judío de la ciudad, donde podremos  descubrir entre hileras de casas con siglos de historia el jardín interior de las beguinas, el Begijnhof, donde desde finales del siglo XIV un grupo de mujeres cristianas decidieron ejercer las funciones de hospitalidad y acogida de huérfanos, heridos y pobres de la por entonces bulliciosa ciudad pesquera de Amsterdam. Es en este lugar donde encontraremos hoy en día la parroquia de la iglesia reformista inglesa, donde la paz y tranquilidad vendrá acompañada de la carga cultural y religiosa del lugar:


Conforme nos vamos alejando del centro de la ciudad los canales van haciéndose anchos, los barrios más residenciales y las calles se distancian entre ellas. Atravesando el canal Rokin, a apenas 10 minutos de la plaza Dam, nos encontraremos las calles Turfdraagsterpad, Langebrugsteeg y Staalstraat, donde encontraremos la mayoría de los campus universitarios y academias de más prestigio de Amsterdam, además de un sinfín de obras de ingeniería asombrosas que nos mostrarán cómo han luchado durante siglos los habitantes de esta ciudad para poder ganar la batalla a las siempre inestables aguas del Atlántico:


También a muy poca distancia, a medio camino entre la Universiteit Van Amsterdam y la casa de Rembrandt (de obligada visita si nos interesa conocer la vida y vivencias del famoso pintor que se alojó en ella durante 20 años) encontraremos una tranquila plaza Rembrandtplein en la cual podremos observar y fotografiarnos con las imponentes figuras que representan el cuadro "La ronda de noche":


Pese a que el paseo por la ciudad es agradable y realmente la distancia entre edificios de interés cultural o artístico es relativamente corta, es posible que en algún momento os interese moveros en el medio de transporte más famoso de Amsterdam (con permiso de la omnipresente bicicleta). Es entonces cuando os recomiendo tomar el tranvía, presente en forma de numerosas lineas y paradas y con paso por la mayoría de las calles principales de la ciudad. Para ello deberéis abonar el precio del viaje al acceder (mediante varias cabinas con operarios) o bien adquirir tarjetas de transporte en los estancos y librerías de la ciudad:


La siguiente parada en nuestro particular recorrido es la avenida de Stadhouderskade, donde iremos a la búsqueda de uno de los jardines botánicos más impresionantes de toda Europa, el Vondelpark, con una extensión de 47 hectáreas y un buen puñado de caminos, senderos asfaltados y sendas perdidas, estos jardines nos ofrecen también puntos interesantes como varios restaurantes donde podemos optar por tomar un café observando los estanques que se encuentran en el interior del parque o zonas donde podremos admirar bella flora e incluso fauna en algunos recintos adecuados para su visita. Quizás también os interese alquilar una bicicleta en alguno de los comercios que hay cercanos a los accesos al parque donde por apenas unos euros por hora podréis sentir la sensación de pasear en bicicleta por la mismísima Amsterdam:


A un par de centenares de metros del Vondel Park podremos encontrar los jardines de la Museumplein, con vistas directas al Rijksmuseum, posiblemente el museo más prestigioso de todo el país y foco principal del arte renacentista, barroco y flamenco. En él podremos encontrar también obras de pintores tan famosos como Rembrandt, Van Gogh, Rubens o Goya. Y sí, para los más admiradores de las auto-fotos o de las clásicas instantáneas de turismo, también frente al Rijksmuseum encontraréis las famosas letras de I Amsterdam:


Dando un pequeño paseo a través de los jardines y explanadas que rodean este museo nos podemos desplazar a otro de un tamaño algo inferior y con una arquitectura algo más contemporánea, pero con una riqueza interior incomparable. Para los amantes de la vida y obra de Vincent Van Gogh, es obligatorio hacer una visita al Museo Vincent Van Gogh, donde podremos dar un interesante paseo por el recorrido pictórico de este brillante holandés desde sus primeras y oscuras obras hasta las más vivas y coloristas, a pocos meses de su muerte por suicidio en 1890:


Probablemente si habéis completado tanto estos puntos como muchos otros de igual interés en la ciudad, se os habrá echado la noche encima así que es momento de regresar al centro de la ciudad y contemplar con admiración los juegos de las vivaces luces que decoran las fachadas de algunas de las casas del centro, colarse por el bullicioso y cosmopolita Red Light District, disfrutar de una buena cerveza en alguno de los numerosos pubs y coffees que nos darán la bienvenida o perderse por las estrechas y adoquinadas calles del Nieuwmarkt:


Si tenéis cualquier duda sobre el planteamiento de la visita a esta interesante ciudad podéis informaros de cómo visitarla y disfrutar de sus interesantes edificios, museos o centros culturales a través de los múltiples puestos de información repartidos por las plazas y centros más concurridos o bien a través de la multitud de mapas, folletos y guías que podréis encontrar al entrar en la mayoría de coffees, hoteles y pensiones. Amsterdam es una ciudad plenamente turística y preparada para acoger cualquier tipo de viajero.

¿Y si buscamos parques?

Es bien sabido por los entusiastas de parques que Holanda nos puede ofrecer un amplio y rico abanico en cuanto a los parques temáticos y de atracciones se refiere, pero es sobretodo si nos alojamos en la ciudad de Amsterdam cuando la disponibilidad y proximidad de estos recintos se hace patente.

Prueba de ello es la presencia en la misma ciudad, a tan solo 5 minutos de la céntrica plaza Dam, del Amsterdam Dungeon, un local gestionado por Merlin Entertainment (los mismos propietarios del museo Madamme Tussauds del que os hablé más arriba) y del cual encontraréis numerosos descuentos y combinaciones de ticket si visitáis ambos recintos en el mismo día. El Amsterdam Dungeon es un recorrido de aproximadamente una hora de duracion a través de diversas salas, pasadizos y rincones tematizados que exploran el misterio y el terror a través de las figuras reales o de ficción más míticas de la ciudad y su historia. Así es como podremos mezclarnos con Jack el Destripador, la oscura Inquisición Española o los despiadados Piratas de Batavia:


Pero si lo que nuestro cuerpo busca es una descarga de adrenalina y diversión en grandes cantidades, qué mejor manera de hacerlo que desplazándonos a Walibi World, el parque de atracciones de Harderwijk situado a unos 80km de Amsterdam y al cual podremos llegar en coche o a través de una fácil combinación de trenes y autobuses lanzadera. ¿Queréis experimentar la velocidad y los giros de la desafiante Goliath, una de las mejores coasters del mundo? Este es vuestro parque:


Aun así no todo serán caídas vertiginosas o inversiones que quiten el hipo, si lo que queremos es sumergirnos en el fascinante mundo de la fantasía, las hadas o los cuentos tradicionales también podemos acercarnos a Efteling, el parque temático situado a apenas una hora en tren de Amsterdam y en el cual podremos viajar a través de bosques de duendes con la maravillosa Droomvlucht o participar en una valiente lucha contra el dragón en la genial Joris en de Draak:


Así que ya veis que Amsterdam no es únicamente ocio nocturno y fiestas, sino que también es uno de los polos culturales más importantes y valiosos de todo el viejo continente. En ella podréis disfrutar también de la fascinante historia de Anna Frank a través del museo situado junto a la casa donde la famosa niña escritora vivió la ocupación nazi de la ciudad o bien podréis degustar las mejores variedades de cerveza a través del Museo Heineken y su Heineken Experience, situado a muy pocos metros del Rijksmuseum.

Amsterdam bien merece una visita por lo menos una vez en la vida y espero que con esta entrada por lo menos haya podido despertar vuestra curiosidad para descubrirla. Si todavía queréis disfrutar de una escapadita en estos próximos meses, es el momento ideal para planificar un pequeño viaje al corazón de Holanda.

Y si os ha gustado este paseo por la Venecia del norte, no os podéis perder este genial recorrido alrededor del italiano Lago di Garda.

domingo, 23 de agosto de 2015

S Project

A buen entendedor, pocas palabras bastan:


Y aquí un pequeño adelanto en forma de poster:


Conforme se acerque la fecha os iré regalando más detalles para saber a qué pertenece esa misteriosa S...

¡Que empiecen laS eSpeculacioneS!

sábado, 22 de agosto de 2015

La foto de la semana (#74)

La torre Näsinneula de Särkänniemi


Si hay una premisa clara que debería tener en mente cualquier parque que se precie en este mundo esa es la de explotar al máximo los valores y potenciales propios que pueda tener ese mismo parque, es decir, identificar cuáles son las propiedades o productos que pueden hacer que un parque destaque por encima de cualquier otro a la hora de competir en el mercado actual que supone esta industria.

En esa competición de números y resultados hay parques que cuentan con cartas propias que les pueden ayudar a ganar la partida temporada tras temporada: un parque rodeado de bosques o jardines de ensueño, un parque situado en el puro centro de una concurrida ciudad o un parque que tenga en su haber un buen puñado de franquicias de cine multimillonarias puede ser un factor a favor clarísimo. Pero en otras ocasiones los elementos con los que los parques pueden jugar a la hora de captar visitantes o llamar la atención del público pueden presentarse de la manera más inesperada y chocante que podamos imaginar. Y es ahí donde entra la torre Näsinneula que preside los aires del genial parque de finés de Särkänniemi:


Proyectada en 1969 e inaugurada en 1971, esta enorme torre de cemento y acero supuso toda una inversión de futuro de cara a la ciudad de Tampere, en eterna competencia comercial y económica con la capital del país, Helsinki. El arriesgado proyecto era una pieza más del engranaje propuesto por la ciudad a finales de los 60 de cara a convertir una casi desértica península a las afueras de la ciudad en un lugar dedicado al arte, el ocio y la educación.

La primera pieza de ese engranaje fueron el acuario y el planetario del parque inaugurados en 1969, seguido de un zoo infantil en 1970, la propia torre Näsinneula en 1971, el parque de atracciones Särkänniemi en 1975, el Sara Hiden Art Museum en 1979 y finalmente el delfinario en 1985. Toda una trayectoria que ha convertido una enorme extensión de terreno en desuso en un rincón de ocio y cultura básicos para la ciudad.


La torre Näsinneula, construida entre 1970 y 1971, mide un total de 168 metros y contiene en su interior un mirador con un café llamado Pilvilinna y un restaurante giratorio (situado en una planta superior) mediante el cual podemos observar la totalidad de los alrededores de la torre en 360º en apenas 45 minutos:


El proyecto arquitectónico corrió a cargo de Pekka Ilveskoski, un reputado arquitecto local, que se inspiró en el edificio Space Needle de Seattle para la estructura de la torre y en la finlandesa Puijo Tower de Kuopio, dando como resultado una enorme torre, visible desde todos los puntos de la ciudad que a la vez se convirtió en la torre de observación más alta de Finlandia, título que todavía sigue ostentando a día de hoy.


Como he comentado ya en alguna entrada del blog, el acceso a la torre es de pago (en taquillas accesibles en la base de la misma torre) o bien entra con la wristband que ofrece el parque de atracciones por 38 euros (Adventure Pass), siendo una genial opción si tenemos en cuenta que además con ese precio también tendremos opción de entrada al Delfinarium, al Planetarium y al Aquarium:


Acceder al mirador superior es posible gracias a unos rápidos y potentes ascensores que nos llevarán a la altura del mismo (120 metros) en tan solo 27 segundos. Una vez allí los precios que encontraremos en el café Pilvilinna son bastante generosos, por lo que por unos 5€ podréis disfrutar de un delicioso y refrescante helado acompañado de un refresco mientras echáis un vistazo al paisaje que rodea la torre, donde indican que en días claros se puede llegar a avistar 20 km a la redonda:


Como anécdota curiosa, vale la pena tener en cuenta que la torre sirve para la ciudad como faro indicativo de la meteorología prevista para ese día en la región ya que, mediante un sistema de iluminación LED instalado en la antena/cumbre se nos indica con un sencillo código de colores amarillos y verdes el tiempo que va a hacer durante la jornada, funcionando de la siguiente manera:


Durante mi visita al parque pude echar un vistazo en repetidas ocasiones a este curioso indicador meteorológico y únicamente vi una de las modalidades de franjas, por suerte la mejor de todas, la de 3 franjas amarillas, pero me parece una original y genial manera de mantener informada a la gente que tenga previsto salir de la ciudad o que desde unos cuantos kilómetros a la redonda pueda avistar la cúspide de la torre y tener en cuenta si llevar paraguas o no ese día, por ejemplo.

En definitiva, la torre Näsinneula es una muestra más de la diversificación de negocio que se puede presentar no solamente alrededor de un parque (hoteles, restaurantes, resorts) sino también en el mismo interior del parque, consiguiendo a su vez establecer un edificio icónico y relacionado directamente con la ciudad como es esta enorme e imponente torre de cemento.

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Otras fotos de la semana: