domingo, 28 de septiembre de 2014

La foto de la semana (#67)

Toverhuis en Toverland
Recién llegados ya del viaje de Holanda que hicimos durante esta semana, traigo el capazo de anécdotas y curiosidades bien lleno, así que hoy me dispongo a presentaros una curiosa ride que no tuve el honor de probar en su día en la primera visita a Toverland (allá por 2010) y que en esta ocasión sí probé con cierto asombro.

Se trata de Toverhuis, un pequeño walkthrough a través de una coqueta casita que nos llevará por alguna de sus estancias y nos invitará a pasear por los diminutos jardines exteriores de una estructura que se encuentra totalmente indoor (esto es una casa dentro de un pabellón).
El concepto de la ride es sencillo: una vez nos situamos en la puerta, se nos presenta un canasto sobre un barril y en dicho recipiente encontramos una docena de varitas de plástico imitando la textura de la madera. Estas varitas tienen incluído un botoncito que deberemos presionar cada vez que queramos que nuestro palo "dispare" a unas dianas dispuestas a lo largo del recorrido y que activan, si acertamos, curiosos efectos de movimiento, sonido o iluminación.

Apuntamos, presionamos, hacemos diana y acto seguido la ranita escupe agua. Así de sencillo.

Se nos invita también a que con cada disparo digamos animadamente Bami Salami (aunque esto es realmente prescindible, es un ingrediente más de fantasía para los más pequeños).

La casa presenta una salita pequeña donde se nos enseña un par de puntos de práctica y luego ya accedemos a una estancia entera dividida en 4 rincones tematizados y con multitud de dianas (incluso en el techo o a ras de suelo). Con dirigir nuestra varita hacia la diana, iluminada con lucecitas moradas, se activará el efecto correspondiente.

Podemos encontrar arañas que caen del techo, cortinas que se mueven, luces que empiezan a tintilear o cajones que se abren y se cierran misteriosamente.

Si salimos al exterior, como os he dicho, hay un pequeño jardín en el que también podremos activar distintos efectos (por lo que la puntería con la varita no viene condicionada por la oscuridad de la estancia) entre los cuales podemos alterar las sábanas colgadas con aire, mover una mecedora o hacer que un extraño personaje escondido suelte una sonora flatulencia.

Implementada en 2008 de la mano de Lagotronics (compañía local situada en la misma Venlo, a apenas unos kilómetros del parque), Toverhuis fue en su día una novedad muy discutida por el hecho de que cabía la posibilidad de que la futura The Wizarding World of Harry Potter, en Islands of Adventure, usara un tipo de tecnología similar a la vista a través de este sencillo y discreto proyecto (idea que años después se confirmó como descartada).
Pero nos da una idea algo diferente del concepto tradicional de shooter dark-ride, donde sí que disparamos a través de pistolas a dianas iluminadas, pero lo hacemos sentados, con un movimiento automatizado y generalmente mediante objetos unidos al tren por un engorroso cable. Y todo ello llevado a cabo por la simple colaboración de una empresa local con un parque inquieto y despierto respecto a la creación de cada una de sus novedades.

Toverhuis me llamó mucho la atención por su sencillez en el concepto pero por el genial y enorme sentido de la magia llevada al extremo, algo que por supuesto los más pequeños de la familia ven y disfrutan con tan solo agitar sus varitas mágicas.

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