domingo 22 de enero de 2012

La foto de la semana (#9)


La Zodiac de Vliegende Hollander


Conforme el mundo de la información avanza e Internet nos facilita el acceso a dicha información de una manera más inmediata y directa, hemos conseguido aprender o saber qué ocurre cuando una coaster, en la mayoría de ocasiones por parada de emergencia, se queda retenida en alguna parte de su recorrido. Lo más normal es que lo haga en el lift (la recta que eleva el tren hasta el punto más elevado para luego dejar que ruede por todo el circuito) y que tras unos minutos de protocolo y seguridad los ride-ops acudan a socorrer a los pasajeros, ayudándoles a descender la pasarela contigua al lift y a abandonar con calma la coaster, sin más problemas.

Pero en ocasiones hay coasters que, por su naturaleza, requieren de un sistema algo más complejo para acudir al rescate en su extraña operativa. Es el caso de Vliegende Hollander, en Efteling (Holanda), una coaster que en gran parte de su recorrido permanece semi-sumergida en agua (como si se tratase de una enorme barcaza) y que llega al apoteosis final de su recorrido mediante un gran splash en uno de los numerosos lagos que tiene el parque.

Ya desde los primeros días en los que la gran novedad semi-acuática cumplía sus primeros testings, los técnicos se dieron cuenta de que por un error de cálculo y fricción no controlada la barca podía quedarse encallada justo en la parte central del lago y, sin poder avanzar ni retroceder, tener que "salvar" a los pasajeros de tan infortunado naufragio parqueril de alguna manera útil y práctica.

Es en ese punto donde entra en juego nuestra Zodiac, una lancha motora con cierto estilo y toque temático que se usa en el conocido parque holandés para rescatar a la gente en caso de que alguna de las barcas de Vliegende Hollander se queden atoradas en mitad del lago. Como no hay otra manera de acceder a la barca, un par de operarios parten desde este improvisado muelle hacia el centro de la zona, para rescatar uno por uno a los desafortunados visitantes.

Como en los rollback de Top Thrill Dragster o en las paradas de emergencia de una spinning coaster de Maurer Söhne, me imagino que el hecho de quedarse enganchado en pleno splash de Vliegende Hollander debe ser un fallo de operativa muy escaso, casi exótico, el cual puede ser digno de colgar, con fino marco, en la particular pared de los logros conseguidos por cualquier entusiasta de coasters que se precie.


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