La ride Maelstrom en Epcot
Desde que planté la bandera en este parque, uno de los 4 grandes que la compañía Disney gestiona en Orlando (Florida), dejé bien claro que Epcot no es un parque temático al uso y que comparte con el visitante una serie de detalles y exquisiteces que lo convierten en único en el mundo, comparable quizás a muy pocos existentes hoy en día.
La estructura de Epcot comprende dos partes bien diferenciadas: una donde se nos muestran una serie de áreas temáticas con la tecnología, la ecología y la ciencia como telón de fondo y otra donde, distribuidos alrededor de un gigantesco lago, nos van mostrando una serie de pabellones o mini-áreas temáticas inspiradas en paises dispares de todo el mundo (como China, Marruecos, Japón, Reino Unido, etc.).
Dentro de una de esas mini-áreas temáticas, concretamente en la que corresponde a Noruega, encontrábamos hasta hace pocos días una de las rides más ocultas pero a la vez recordadas por los fanáticos de la compañía del ratón Mickey, una ride que despedimos el día 5 de este mismo mes de octubre y que dejará paso en un futuro a una actualización/ampliación del área inspirada en el último éxito taquillero de Disney: Frozen.
La ride recibía el nombre de Maelstrom (vorágine en noruego) y embutida en un cúmulo de edificios preciosistas y pequeños elementos paisajísticos, este era su aspecto cuando entrábamos en la zona de Noruega de Epcot:
La fachada representaba elementos arquitectónicos clásicos de los pueblos costeros de Noruega, con bellos acabados, ventanas iluminadas y pequeños jardines esculpidos por potentes rocas que daban cobijo a un diminuto riachuelo que surgía de unas poderosas cascadas arrinconadas en uno de los laterales de la misma fachada:
Estas mismas cascadas escondían un truco y es que la cueva de la cual surgían no era más que una ventana que se abría y cerraba conforme las barcas de Maelstrom (que más adelante veremos) pasaban por esa parte del recorrido y eran giradas para completar parte del recorrido backwards:
El concepto de Maelstrom trajo de cabeza a los imagineers de Disney desde un buen principio ya que el parque, para mitigar el gasto que comportaba la construcción de toda el área por entonces (1988) decidió ofrecer en bandeja el área de Noruega al propio país de Noruega como vehículo de promoción turística del país. Así de los 30 millones de dólares que costó todo el complejo entero (que hoy en día podrían ser entre 50 y 60 millones) el gobierno noruego pagó dos tercios mientras que Disney se hacía cargo del otro tercio restante:
Con semejante esponsorización la ride que originalmente iba a recibir el nombre de SeaVenture cambió por completo su idea, theming y concepción. Inicialmente los imagineers tenían pensado otorgarle una temática alrededor del mundo de los trolls o de los vikingos (mucho más tópica, pero también mucho más visual y atractiva), pero el gobierno noruego consideró que valía más la pena promocionar el pasado, presente y futuro del país, así que el concepto dio un giro de 360º y pasó a ser lo que hasta ahora conocíamos como Maelstrom, una ride a medio camino entre un flume tematizado y una dark ride acuática.
Cuando accedemos a Maelstrom entramos en unas discretas colas decoradas con motivos históricos y gráficos de la cultura noruega así como objetos y datos que nos ayudan a entender una población tan lejana y a la vez tan avanzada en cuanto a calidad de vida. Se nos habla de la pesca, se nos habla de su pasado legendario, de su presente en cuanto a la industria del petróleo o las energías renovables y del próspero futuro.
Una vez llegamos a la estación de carga nos encontramos con un grandioso mural que nos ilustra grandes tópicos de la sociedad y la historia noruega:
Y justo a lo largo de ese mural se encuentra la estación de carga y descarga donde van llegando y saliendo las barcazas de Maestrom que tienen un aspecto evidentemente vikingo y que ofrecen una capacidad de unas 8 personas por barca (aunque pueden ser más dependiendo si son adultos con niños):
Tras la carga nos adentraremos directamente en un lift que nos elevará hasta una altura de 9 metros y a partir de ahí se desarrolla el auténtico encanto de Maelstrom:
Aunque normalmente no me haría gracia fastidiaros el recorrido y explicaros punto por punto el mismo (ya que una dark ride realmente hay que disfrutarla), como Maelstrom ha cerrado ya sus puertas y lamentablemente ya no será posible volver a disfrutar de su estructura original, aquí os facilito el vídeo donde se puede seguir de la mejor manera los distintos pasajes que recorre la barca:
El momento en el que la barca frena, es girada y lanzada a través de un pequeño drop de unos 7 metros de altura es cuando aparecemos en la cumbre de las cascadas que veíamos en la fachada de la ride, al principio.
Como podéis ver el recorrido no es demasiado intrincado, son 3 o 4 salas genialmente decoradas, con animatronics de segunda generación, bastantes juegos de luces y audio y un paseo completo por varios elementos icónicos de Noruega como pueden ser la mitología vikinga, el mundo de los trolls, la fauna polar o las extracciones petrolíferas mostradas al final del recorrido.
Cuando finaliza nuestra visita a Maelstrom accedíamos a un coqueto puerto marinero indoor, donde un ride-op nos invitaba amablemente a abandonar la ride por nuestra derecha:
En este punto podíamos descansar mientras admirábamos el genial trabajo de theming que el equipo de imagineers llevó a cabo, así como distintas técnicas de distribución de espacio usadas para conseguir ampliar una sala no muy grande de por sí:
Inmediatamente de ahí pasábamos a través de una sala mini-cine de proyecciones donde cada 5 minutos aproximadamente se hacía un pase de una película de 5 minutos de duración donde se nos promocionaba con las mejores imágenes posibles el país de Noruega. La herramienta indispensable que el gobierno noruego puso como condición a Disney para poder financiar una inversión económica tan grande:
Quedarse y ver la película era totalmente opcional, por lo que podíamos hacerlo o podíamos continuar el recorrido hasta llegar a la inevitable tienda final, lugar de paso obligatorio si queríamos abandonar el recinto (que no olvidemos que en ningún momento dejaba de ser indoor):
En la tienda, construida totalmente con madera, encontrábamos objetos de todo tipo de origen o inspiración noruega. Multitud de ropa y complementos, así como tazas, posters o incluso un pequeño rincón de exquisiteces gastronómicas que, para qué lo voy a negar, hacía la boca agua.
Aún así lo más visitado y fotografiado de la tienda era una pareja de trolls gigantes reproducidos a una escala más o menos natural y, como podéis ver, un auténtico imán para los más pequeños de la família (y una prueba inequívoca de si estos divertidos personajes les caen bien o mal, dependiendo de sus caras):
La polémica que ha surgido durante estas últimas semanas (sobretodo desde que el 12 de septiembre se comunicó públicamente que el 5 de octubre la ride cerraría sus puertas para ser sometida a una transformación por completo con temática de Frozen) se basa en el hecho de que un parque tan distinto y diferenciado como Epcot haya sucumbido a la comercialidad de las películas animadas Disney para sustituir una ride y transformar un área temática tan rica como es la de Noruega.
Paul Torrigino, diseñador de producción de Maelstrom, ante la maqueta inicial del proyecto
Hay varios motivos más allá del evidente éxito apoteósico que ha tenido la película de Disney/Pixar (la quinta más taquillera de la historia con más de 1200 millones de dólares recaudados). Por ejemplo, en 2002 el gobierno noruego decidió desprenderse de la cláusula vinculante que tenía con el parque mediante la cual destinaba 200 mil dólares anuales para el mantenimiento y conservación de toda el área temática, así como el pago esponsorizado de los productos e información distribuida por el área. Desde entonces Disney había tratado insistentemente de conservar y potenciar un área totalmente deficitaria con la apertura de una tienda más y la promoción de su restaurante de menú, pero ni con esas.
Evidentemente la transformación de Noruega en el reino de Frozen no solamente catapultará la fama del rincón así como del parque de Epcot (que falta le hace) sino que comportará unos beneficios estratosféricos para una compañía que, no lo olvidemos, existe por y para generar dinero.
Aspecto del edificio indoor durante las obras de construcción de Maelstrom en 1987
La polémica reside en el hecho de que muy pocos de los pabellones de Epcot contienen imágenes o referencias directas a las películas de animación de Disney, sino que son más bien una especie de legado cultural del planeta, con lo que el hecho que de repente una de las áreas más exóticas (la verdad sea dicha, Noruega no es un destino elegido por los norteamericanos en sus vacaciones) pase a adoptar casi por completo la identidad de una película típica y tópica de Disney, princesitas y castillos mediante, da para pensar en que esta maniobra es una bajada de pantalones en toda regla, con el único propósito de inflar las cuentas ya de por sí abultadas de la compañía.
Siempre apena ver como una ride desaparece para siempre y, conociéndome como me conocéis, sabéis que el hecho de que sea una dark ride con tantísimo encanto como lo era Maelstrom es motivo de tristeza. Esperemos, eso sí, que la transformación con elementos de Frozen no roce lo esperpéntico y confiemos en el buen hacer de Disney a la hora de llevar a cabo este tipo de obras.
R.I.P. Maelstrom (1988-2014)
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Otras fotos de la semana:

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