Mostrando entradas con la etiqueta Wiener Prater. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Wiener Prater. Mostrar todas las entradas

miércoles, 13 de julio de 2016

TOP20 - ¡Las rides más extremas! (parte 3)


PARTE 3

Poco a poco vamos escalando posiciones en el ranking particular que inicié hará cosa de un par de semanas en el cual me propuse presentaros una recopilación de las rides más extremas a las que he tenido el placer (o valor) de plantar cara hasta ahora.

Durante las dos anteriores entregas os hice un repaso desde la posición 20 hasta la 11 pudiéndonos encontrar rides acuáticas, rides giratorias, rides de altura, de velocidad, free falls... en definitiva una recopilación que ya de por sí representaba un alto nivel de respeto. Pero ahora, cuando entramos por las puertas de la décima posición, es cuando las cosas se empiezan a poner interesantes.

Así pues hoy, en Bloggercoaster, pasamos el ecuador de este personal TOP20 y empezamos a encarar las primeras posiciones de la lista para conocer cuáles son las rides más extremas del mundo. ¿Empezamos el ciclo?

martes, 14 de junio de 2016

TOP20 - ¡Las rides más extremas! (parte 1)


PARTE 1

Que uno se dedique a visitar los parques de atracciones y temáticos de punta a punta del planeta es algo que implica muchos objetivos. El primero de ellos, el más conocido y seguido es el de ir coleccionando tanto parques como credits (coasters) de todo tamaño, tipo y nivel.

Pero hay otros tantos hitos que uno va completando con cada visita y que, año tras año, se actualizan y van incrementando. Uno de ellos es acaparar la mayor cantidad de imágenes en fotografía y vídeo para, posteriormente, ofreceros a vosotr@s la versión editada y limpia de esa documentación in situ, pero otro de ellos, menos conocido quizás, es el de que todo aquél parque en el que pongo pie es probado al máximo en toda su capacidad. Es decir, no sólo se trata de riddear las coasters que pueda tener un parque, sino también sus atracciones, sus RIDES.

Pronto se cumplirán los 6 años de Bloggercoaster y tras esos 6 años escribiendo sin cesar sobre los parques y las coasters, creo que ha llegado el momento de rendir un homenaje a todas aquellas rides que, para decir las cosas claras, me los han puesto por corbata. Quizás por su altura, por su velocidad, por sus giros o por su mecanismo, sea como sea he decidido reunir en un grupo de 20 las rides más extremas que he podido probar y encontrar a lo largo de más de 100 parques de atracciones y temáticos de todo el mundo.

No son todas, lamentablemente todas no cabían en este top, pero sí que creo que hay una selección lo suficientemente rica como para daros cuenta de que este "juego" no trata solo de hacer ciclos en coasters como un poseso, sino que hay algo más. Hoy, en Bloggercoaster, iniciamos un recorrido de 4 entradas en el que veremos, de la vigésima a la primera, las 20 rides más extremas del mundo. ¡Abrochaos los cinturones, porque esto empieza a girar YA!

lunes, 6 de junio de 2016

Dale al PLAY (#10)


Dar vueltas sobre uno mismo. Algo tan sencillo y tan primitivo que venimos haciéndolo incluso desde que somos simples bebés que apenas gatean. El ser humano siempre se ha sentido fascinado por la sensación de desorientación, mareo y pequeño disparo de adrenalina que genera el dar una voltereta o un salto con giro.

Pero lo de hoy está varias decenas de niveles por encima de una simple voltereta. Lo que os muestro hoy tiene el sugerente nombre de Extasy, está facturado por la siempre controvertida Moser Rides y precisamente es eso, un enorme éxtasis, lo que uno experimenta tras una ronda de vueltas a bordo de la que es una de las flat rides más extremas y temidas por los amantes de los parques europeos.

Tomad asiento, activad los altavoces y poned pantalla completa porque esto, amigos y amigas de Bloggercoaster, es un ciclo entero en la desafiante Extasy:


Después de estos más de 8 minutos de giros y carambolas en el aire, os aviso de que el propósito de colgar este vídeo en el día de hoy, a parte de para que descubráis lo que es una auténtica máquina de tortura parqueril, no es más que el de preparar y aderezar una próxima entrada que estoy montando en la que os hablaré de algunas de las rides más extremas con las que me he encontrado en todos estos años de viajes por parques de todo el mundo.

Como siempre, espero que el vídeo sea de vuestro agrado y así me lo hagáis saber bien a través de vuestros comentarios aquí en el blog o en el vídeo, como a través de un LIKE en el mismo vídeo de Youtube o incluso, si os gustan este tipo de publicaciones, podéis suscribiros al canal donde iré colgando regularmente material sobre nuestro querido mundo de los parques de atracciones y temáticos.

Y tú... ¿vivirías los 8 minutos de Extasy al máximo?

domingo, 1 de mayo de 2016

La foto de la semana (#79)

Las pungiballs de Zamperla en el Prater


Que Zamperla es hoy en día una de las empresas constructoras, distribuidoras, diseñadoras y fabricantes de rides y coasters es algo que no se le escapa al más novato de los entusiastas del mundillo. Su nombre resuena constantemente allá por donde vayamos, encontrando ejemplos de sus miles de producciones en lugares tan remotos como Sudáfrica, Australia, Chile o incluso Corea del Norte.

Pero lo cierto es que estamos quizás acostumbrados a ejemplos de la empresa italiana muy extendidos como pueden ser las Disk'O, los Rockin' Tugs o las decenas de spin-rides que guardan en su catálogo y nos olvidamos de la amplia baraja de posibilidades que la empresa guarda y guardó durante sus primeros años.


Pensamos además que Zamperla es una empresa relativamente nueva y no amigos y amigas, estamos ante la que podría ser una de las empresas más longevas del sector ya que hay que remontarse a 1966 para encontrar sus orígenes (¡y en este mundo 60 años son muchos años!). En los 60 la compañía empezó a experimentar la construcción de pequeñas atracciones y la adaptación de las por entonces escasas flats (la mayoría transportables) a un ambiente más kiddie.

Lo que probablemente muy poc@s sabríais hasta ahora es que Zamperla siempre se ha dedicado también al sector de las máquinas recreativas en ferias y parques de atracciones, siendo quizás las décadas de los 70, 80 y 90 su época dorada en cuanto a este tipo de material se refiere.


En mi reciente visita al Wiener Prater tuve tiempo de sobras para poderme fijar en algunos ejemplos de este tipo de recreativas y encontré varios muy curiosos, hoy os traigo uno de ellos, se trata de una punching-ball machine, que en el caso de Zamperla se encargaron de bautizar como pungiballs (ya sabéis que Zamperla otorga un nombre propio a todas sus rides, incluso si ya tienen una nomenclatura en otras empresas).

Encontré varios modelos de la máquina, pertenecientes a décadas distintas. La máquina que encabeza la entrada data de los años 80 mientras que la que aparece en las demás fotografías, como podréis observar a través de la placa de fabricación que pude fotografiar, data de finales de los 90.


Probablemente hayáis probado alguna de estas en alguna feria o sala de arcades y ahora mismo os encontréis pensando en si era o no una creación de Zamperla. Ciertamente hay que remarcar que la empresa de origen italiano empezó la distribución de estas máquinas a principios de los 70 y a día de hoy únicamente se dedica al mantenimiento y reparación de algunas de ellas, por lo que cada vez es más difícil encontrarse con una de ellas, pero como os decía, en el Prater es donde encontraréis algunas de las más clásicas, además de otras máquinas de habilidad/fuerza, también de Zamperla, que fue creando y distribuyendo a lo largo de finales del siglo pasado.

Una muestra más, esta vez algo diferente, de que el Prater no solamente es hogar de algunas de las rides y coasters más míticas del continente, sino que todo lo que en él encontraremos desprende aroma vintage y antiguo que nos transportará a décadas pasadas.

*****

Otras fotos de la semana:

martes, 19 de abril de 2016

¡Nos vamos a Viena!

Así es, amigos y amigas de Bloggercoaster, en estos momentos me encuentro ordenando como buenamente puedo la mochila de viaje ya que en apenas unas horas partiré hacia la primera aventura parqueril del año en una de mis ciudades fetiche de la que os he hablado ya en varias ocasiones y la cual contiene una de las joyas más preciadas por cualquier entusiasta de parques que se precie. Me refiero a Viena, hogar del siempre amado y respetado Wiener Prater o Prater Park, para los amigos.

Os dejo aquí la foto que acabo de colgar en el perfil de Instagram del blog (@bloggercoaster) donde podéis observar el poco espacio que me queda para la ropa. Así os podéis hacer una idea de todo lo que lleva tras de sí uno de estos viajecitos, a nivel tecnológico:


miércoles, 11 de noviembre de 2015

¡De turismo por Europa! (parte 3)


Generalmente la tarjeta de presentación de Europa, como continente, alrededor del mundo, es la cultura y la edad de sus edificios, sus calles, sus pueblos y sus ciudades. El paso de los siglos reflejados en distintos estilos arquitectónicos, rasgos históricos o edificios emblemáticos que han marcado el antes y el después de numerosas etapas de la humanidad.

Todas las ciudades europeas cumplen con esta premisa en mayor o menor medida pero si hay una que conserve, potencie y muestre orgullosa todo el arsenal histórico que esconde en su interior es Viena, la capital de Austria.


Viena está absolutamente impregnada de historia. Pasear por sus calles, recorrer sus paseos o dar una vuelta en bicicleta por sus avenidas se convierte en un ejercicio de encuentro con los orígenes, una lección de cómo el paso de los años nos puede asombrar con solo plantarnos ante un edificio.

Pero si realmente queremos empezar bien una jornada en esta cosmopolita ciudad austriaca, es recomendable hacerlo con un enérgico desayuno típico de la región, regado con un buen café (los hay para todos los bolsillos, aunque si queréis probar el característico café vienés deberéis rascaros algo el bolsillo):


Si algo debéis tener en cuenta a la hora de poner pie en Viena es que la ciudad está plagada de edificios relacionados con la vida militar y monárquica que ha agitado sus calles a lo largo de muchos siglos, por lo que los palacios o edificios gubernamentales ocuparán gran parte de vuestra visita. Un claro ejemplo de ello es el Palacio de Schönbrunn, más conocido por tener uno de los jardines más bellos de Europa y que con el tiempo ha ganado el apodo del "Versalles vienés":


En él encontraréis el Schönbrunner Panorama Bahn, un pequeño trenecito turístico que os hará un completo recorrido por la multitud de palacetes, paseos y galerías que contemplan este enorme edificio histórico. Os asombrará el estado de conservación de los jardines, llegando incluso al extremo de poseer largas sendas con árboles perfectamente podados, cortados casi al milímetro:


Por otro lado y a una distancia más prudencial del centro de la ciudad, podréis encontrar el Palacio Belvedere, un bello ejemplo del arte barroco vienés:


En él encontraréis dos grandes edificios separados por majestuosos y alegres jardines repletos de fuentes, pasajes y formaciones de abetos ya que, en su origen, el Belvedere fue erigido como un edificio de diversión y ocio para la monarquía del continente:


Acercándonos todavía más al puro centro de Viena, nos encontraremos con grandes entornos de incalculable valor artístico, arquitectónico e histórico, como la Heldenplatz, donde lo primero que encontraremos es la imponente y larguísima fachada de la Biblioteca Nacional de Austria:


Así como el Museo de Historia Natural y el Museo de Arte de Viena, edificios que antaño pertenecieron a la monarquía de finales del siglo XVIII y que presentan tal belleza que uno puede incluso jugar con la cámara para conseguir la estética perfecta del ambiente:


Es posible que llegados a este punto os sintáis tan atraídos por la realeza austriaca que os sea inevitable visitar y conocer la historia de Isabel de Baviera, más conocida como la Emperatriz Sissi, icono de prácticamente todos los souvenirs de la ciudad y motivo, todavía hoy en día, de debates y discrepancias sobre su influencia (positiva o negativa, allá vuestra opinión) de la que sin duda ha sido una de las figuras más revolucionarias de la monarquía europea.

Un paseo por el centro

Puede que llegados a este punto y tras pisar decenas de calles adoquinadas, nuestros doloridos pies decidan pedirnos una agradecida tregua, momento en el cual podemos contemplar la opción de montar en un carruaje tirado por caballos, un medio de transporte muy turístico de la ciudad, pero que nos puede ayudar a contemplar de cerca la belleza y el bullicio del centro en su día a día:


Es en este momento donde deberemos pedir al cochero que nos acerque a contemplar uno de los edificios más conocidos a nivel internacional en la ciudad: la Ópera de Viena. En su interior hallamos el que quizás sea el teatro con más reconocimiento y prestigio, así como enormes salas contiguas decoradas con los espectaculares frescos de foyer, obra del reconocido Moritz von Schwind:


Un consejo: de la misma manera que ocurre con los alrededores del Coliseo de Roma con los legionarios, en la Ópera de Viena encontraremos alegres actores ataviados con trajes de época que querrán sacarse una fotografía con nosotros. Si vuestro bolsillo es ajustado, huid de ellos pues os cobrarán un alto precio a cambio de una mísera instantánea.

A escasas calles de la Ópera, escondido entre edificios centenarios, encontraremos el famoso Hotel Sacher, hogar y origen de la archiconocida Tarta Sacher, posiblemente el postre más conocido de Austria consistente en una tarta de bizcocho de chocolate rellena de mermelada de albaricoque.


Pese a que podéis entrar en el restaurante y pedir una porción de esta delicatessen vienesa, es posible que haya colas para acceder y el precio que os cobrarán está absolutamente desproporcionado, por lo que es aconsejable que busquéis confiterías o pastelerías en el interior del casco antiguo, como la Panadería Demel , la confitería Gerstner o el Café Mozart:


Habiendo probado ya este exquisito y dulce manjar es momento de pasar por el centro absoluto de la ciudad y visitar la imponente Catedral de San Esteban, de un marcado estilo gótico:


Aunque, a decir verdad, el elemento más llamativo y quizás desconocido para los visitantes del lugar son las catacumbas de la catedral:


Un pequeño tour guiado por el interior de los túneles y subterráneos que alberga este edificio nos permitirá darnos cuenta de cuán cruentas y oscuras fueron las épocas en las que decenas de miles de personas perdían la vida por las pestes y enfermedades que plagaban el continente europeo:


Aún así, es posible que si viajáis a esta genial ciudad no os sintáis atraídos por lo pomposo y llamativo de sus gigantescos edificios y busquéis algo más cercano y acorde a los días que nos rodean en la actualidad. Si queréis daros un baño de multiculturalidad y codearos con gente de todo el mundo, vuestro rincón es el Naschmarkt:


Un enorme mercadillo permanente situado a apenas 10 minutos andando desde el Palacio Belvedere donde encontraréis multitud de comidas típicas de la región así como pequeños puestos y restaurantes inspirados en las ricas gastronomías de todo el mundo. Un lugar en el que perderse durante toda una mañana y disfrutar de los aromas y las gentes que allí encontraréis.

Bajo el telón de la noche

Portar el mapa, la mochila y perderse por las calles vienesas a plena luz del día es un deporte sano y muy practicado por millones de turistas cada año, pero si la meteorología y las fechas os acompañan, os aconsejo dar un paseo por la ciudad en plena noche, a la luz de las farolas que iluminan con su característico tono sepia (que a la vez os puede ayudar a sacar geniales fotografías). Durante el paseo nocturno podéis hacer una visita a la famosa Hundertwasserhaus:


Conocida por sus extrañas y redondeadas formas, la arquitectura orgánica que se aplicó a este complejo residencial (hoy en día convertido en centro turístico) bien podría recordarnos a la conocida arquitectura de Antoni Gaudí, de la que sin duda bebe gran cantidad de inspiración. Incluso las calles colindantes a este edificio presentan características ondulantes en su naturaleza:


Muy cerca de la colorida Hundertwasserhaus podemos recorrer el Donaukanal (uno de los numerosos canales que distribuyen las aguas del Danubio a su paso por la capital austriaca) y encontrarnos con elementos que quizás no aparezcan en las guías de visita pero que bien merecen ser admirados, como este curioso doble puente sobre el canal, constituido por un puente de forja peatonal que contempla a otro puente por el que pasan a diario los trenes del metro vienés (o U-Bahn):


Recorriendo la senda de este céntrico canal es como encontraremos rápidamente otro de los elementos más emblemáticos de la ciudad, la imponente Wiener Riesenrad:


Una enorme noria de 61 metros de altura construida en 1897 para celebrar el 50º aniversario del reinado de Francisco José de Austria. Llama especialmente la atención la presencia de sus 15 góndolas, que originalmente fueron vagones de tren hechos de madera y acero y a través de los cuales podemos obtener algunas de las vistas más privilegiadas de la ciudad:


Justo al lado de la Wiener Riesenrad es donde los entusiastas de parques de atracciones encontraremos una de las joyas más valoradas a nivel mundial por los amantes de este mundillo, el conocido y carismático Wiener Prater:


Activo desde 1766 es también el segundo parque de atracciones más antiguo del mundo (sólo por detrás del mítico Bakken de Dinamarca) y actualmente hospeda más de cincuenta atracciones de todo tipo, gestionadas por familias que, generación tras generación, se han dedicado con cuerpo y alma a conservar un lugar que hoy en día es ya patrimonio intocable de la ciudad:


Aunque para los amantes de este tipo de recintos no es la única alternativa que tenemos cerca si nos hospedamos en Viena. A apenas 50 kilómetros de la ciudad, en una escapadita tanto en transporte público como en coche, podemos encontrar Familypark Neusiedlersee, un divertido y muy familiar parque de atracciones metido en una zona boscosa y con un buen puñado de rides y coasters que proporcionarán entretenimiento seguro durante toda una jornada a grandes y pequeños:


Podéis de esta manera aprovechar para visitar la vecina población de Rust, de la que os hablé tiempo atrás aquí en el blog y en la que os recomiendo muchísimo tomar un aperitivo a última hora de la tarde.

Habiendo visto ya toda esta variedad de edificios, lugares turísticos y parques, es innegable que Viena es hoy en día uno de los destinos más solicitados y ricos en cuanto a la cantidad de elementos que nos encontraremos si decidimos perdernos por ella.

Quizás no encontréis en ella el glamour o la vistosidad de una Londres o una París, pero os puedo asegurar que, si buscáis bien y os dejáis llevar por vuestro lado más creativo, encontraréis en Viena una candidata a ser vuestra capital europea favorita. Palabra de viajero.

sábado, 4 de mayo de 2013

RCT Tour 2013 (Parte 5 - BONUS)

Todo parecía cerrado ya, todo parecía clausurado en su organización. Apenas nos disponíamos a atar el lacito que acababa de decorar un regalo tan jugoso y apetecible por los tres integrantes del RCT cuando, de repente, empezó a surgir un molesto e inesperado problema, como una brecha en un muro de contención de agua.

El tema es que inicialmente nuestro viaje estaba previsto que finalizase el día 5 de junio, volviendo ese mismo día a Barcelona con las mochilas y maletas repletas de experiencias y sensaciones, pero como hoy vamos a ver, la suerte no siempre puede estar de nuestra parte y los planes no salieron a pedir de boca.

Sin embargo, y como vamos a ver hoy en Bloggercoaster, si algo ha caracterizado estos últimos 5 años de viajes y rutas a través de los distintos RCT Tour que se han realizado, es la capacidad de improvisación y de re-organización, algo que como veréis hoy, nos ha ayudado a poner, por fin, la guinda de un enorme y repleto pastel.

lunes, 22 de octubre de 2012

Volare (Wiener Prater)

Si viajamos hasta el interior de las leyes y normas más básicas de la física que se aplican al mundo de las coasters y que tanto nos fascinan, encontraremos que lo más básico es que el viajero, transportado por un tren o carretilla, recorra un trazado descrito en forma de raíles experimentando cierta velocidad y ciertas fuerzas gravitacionales en todas las dimensiones posibles.

A lo largo del siglo XX se siguió esta norma hasta que a finales de los 90 varias empresas constructoras empezaron a apostar por modelos que rompieran, poco a poco, lo concebido hasta el momento respecto a estas leyes. Fue así como nacieron rides invertidas, trenes suspendidos o carretillas que hacían oscilar al viajero hasta recrear fuerzas G desconocidas. Algunos de estos inventos consiguieron recrear una ilusión que desde hace miles de años el hombre ansía: la de volar.

Hoy en Bloggercoaster hablaré de Volare, una flying coaster que ni es de B&M ni es de Vekoma, sino de uno de los constructores menos conocidos por sus ejemplos en credits y quizás menospreciado por su poco reconocimiento en este mundillo: Zamperla. Su ubicación, cómo no, el Wiener Prater.

sábado, 20 de octubre de 2012

La extraña galería del Prater (parte 2)

Rides que giran de manera enfermiza, altísimos rápidos que marean hasta al más osado, columpios de imposible equilibrio, dark rides que imitan al hielo o que marcan historia, norias gigantescas o coasters que crean la ilusión en el que las prueba de que vuela a través de los cielos.

Parecía en la última entrada del blog que habíamos visto absolutamente todo lo que se podía ver reunido en un parque de atracciones, como si de un meticuloso maletín de enfermizo doctor se tratara, en el Wiener Prater de Viena, uno de los parques de atracciones más densos y repletos de sorpresas del mundo. Pero nada más lejos de la realidad ya que como vais a comprobar muy pronto aquella entrada era sólo la punta de un enorme iceberg que a continuación nos encargaremos de analizar.

Hoy, en Bloggercoaster, desmenuzamos la otra mitad del Prater, un auténtico museo vivo de los parques de atracciones a la vieja usanza y de su amplia e interesante historia.

miércoles, 17 de octubre de 2012

La extraña galería del Prater (parte 1)

Si algo quedó claro en una de las últimas entradas del blog fue que Wiener Prater, el parque de atracciones situado en Viena, es una auténtica pieza de coleccionista, un item que vale la pena tener en tu memoria porque guarda de manera celosa algunas de las rides, coasters y joyas ocultas más preciadas por todo entusiasta.

En él vimos que se encuentra la noria más antigua del mundo: Wiener Riesenrad, con una larga historia que ha visto el nacimiento del imperio de Franz Josef I, dos guerras mundiales así como numerosos eventos históricos que la han convertido en una visita obligada para el turista que acude ávido de anécdotas a este parque de atracciones tradicional. Pero no todo es la edad del parque o una enorme noria de 65 metros.

Hoy, en Bloggercoaster, os presento la primera de dos entradas sobre uno de los catálogos más pintorescos, variados y (porqué no) estrambóticos que podemos encontrar si echamos un vistazo a las galerías de rides y coasters que tienen en la actualidad los parques de atracciones de medio mundo. Hoy os mostraré algunas de las rarezas que pude encontrar en el Wiener Prater.

domingo, 14 de octubre de 2012

La foto de la semana (#30)

El viejo Toboggan en Wiener Prater


Sí amigos y amigas, puede parecer por un momento que algún loco fanático de la saga RollerCoaster Tycoon se ha construido en el jardín trasero de su casa una reproducción exacta del famoso tobogán en espiral, pero nada más lejos de la realidad, nos encontramos ante el tobogán espiral de madera en funcionamiento más antiguo del mundo y se encuentra (cómo no) en el Wiener Prater, en pleno corazón de Viena.

Su construcción original data de 1913, aunque hubo que lamentar su casi total desaparición durante la Segunda Guerra Mundial, una fecha que castigó especialmente el parque de atracciones vienés convirtiéndolo prácticamente en un reducto de cenizas y hierros retorcidos. Pero en 1947 se utilizaron sus planos originales, el mismo material y el mismo método de construcción para, cual ave fénix, renacer de sus cenizas y volver a lucir espléndido en el skyline del parque.

Aunque no sería esta la primera desgracia para el Toboggan, que tuvo que ver décadas más tarde como una de sus rides más antiguas no lograba alcanzar los estándares de seguridad europeos y debía permanecer cerrada. El parque trabajó duro durante el auge que experimentó en la primera década del nuevo siglo, así que se propuso dotar a Toboggan de nuevas medidas de seguridad y una completa revisión de sus instalaciones, pudiendo abrir y operar de nuevo a partir de 2008.

Desde entonces y hasta el día de hoy Toboggan es una ride más abierta en el parque que, posiblemente, pase desapercibida para todos aquellos o aquellas que no sepan apreciar las auténticas reliquias que posee este antiquísimo parque. Sus descenso mediante sacos a través de pistas de resbaladiza madera, sus espirales desafiantes y un medidor de velocidad que facilita la competición para ver quién es el más rápido del día hacen de Toboggan una visita obligada si pasáis por el Wiener Prater y queréis probar una porción de diversión que el año que viene cumplirá un siglo entero de vida.

*****

Otras fotos de la semana:

sábado, 13 de octubre de 2012

La magia del Wiener Prater

La industria de los parques de ocio crece a un nivel desorbitado desde hace ya bastantes años. Muchísimos parques se apuntan a una extraña y elitista liga en la que se compite por presentar la mayor novedad, la más cara, la más rápida o la que más llame la atención del consumidor ávido por dejarse llevar tanto mentalmente como a nivel de bolsillo.

Pero hay una categoría de parques que sobreviven día a día a esta dura y agresiva estrategia y son un tipo de parques que conforme pasa el tiempo más me llaman la atención y me provocan admiración: los parques de atracciones de estilo antiguo. Son pocos los que he tenido el privilegio de visitar pero, a grandes rasgos, podría nombrar Blackpool Pleasure Beach, Tibidabo, Gröna Lund o como va a ser el caso de esta entrada Wiener Prater.

Así pues hoy, en Bloggercoaster, voy a intentar transmitir los elementos que hacen de Wiener Prater, el último parque que he podido investigar y experimentar en mis propias carnes, se haya convertido desde ya mismo en todo un referente, una visita obligada para todos aquellos y aquellas amantes de los parques más tradicionales que conservan el patrimonio con un admirable tesón.