martes, 7 de abril de 2015

Busch Gardens Tampa: Morocco

Segundo capítulo de nuestra completa ruta por el parque Busch Gardens Tampa en Florida, uno de los más reconocibles en la ruta parqueril por el sur de EEUU y donde podemos encontrar piezas más que valorables para el entusiasta más exigente.

Como recordaréis, ayer mismo empezamos con esta aventura por las distintas regiones y temáticas principalmente africanas, una pequeña lista previa de enlaces a las entradas publicadas y que os recordaré en cada nuevo episodio:
Dicho y recordado esto hoy, en Bloggercoaster, cruzamos los tornos de acceso al parque y nos impregnamos de lleno con la primera área temática del parque, un área cercana a nuestra geografía que fácilmente reconocible: Morocco.

Para seguir esa especie de norma no escrita que conservan prácticamente todos los parques temáticos del mundo, Busch Gardens Tampa tiene en Morocco su particular main street, ese elemento temático/comercial que sirve que transporte entre la banalidad y frialdad del "mundo real" y la introspección temática del mundo que nos quiera vender el parque, en esta ocasión una visita a las zonas más salvajes y exóticas de África.


En Busch Gardens Tampa el medio de transporte es Morocco, una zona geográfica que carece de fauna autóctona (por lo que no nos encontraremos con animales o recintos en su interior) y que explota más el ámbito del bazar y el mercado de marroquinería que sí podemos encontrar en zonas como Túnez o Rabat. Y qué mejor manera de ejemplificar este estilo comercial que plantando, nada más entrar (o nada más salir, según el sentido de nuestra visita) una gran tienda llamada Emporium, donde encontraremos todos los objetos de merchandising relacionados con el parque:


Pero como os comentaba, este área no solo concentra tiendas o edificios de servicio (atención al cliente, oficinas, cajeros, mascotas, etc.) sino que también podemos encontrar numerosos locales de restauración tales como el Sultan's Sweets, el Moroccan Delights o este tranquilo y relajado Zagora Café:


Como suele ocurrir con la mayoría de main streets también, Morocco es un área que gana muchos puntos por la noche, con una iluminación que se une a la música ambiental, el trajín de visitantes y, como es lógico, las tiendas y puestos donde poder hacer las compras de última hora:


Busch Gardens es en general una marca de parques que sabe explotar muy bien sus productos y os aseguro que absolutamente toda coaster/ride/animal del parque tiene  una completa colección de tazas, camisetas, marcos para fotografías, gorras o material de recuerdo que se precie:


Y pese a que sí, los precios de los materiales no es que sean demasiado populares (de hecho hay muchos de ellos prohibitivos) algo que sí me parece acertado es exponer material de temporadas anteriores con reducciones de precio que oscilan desde el 20 hasta el 80%, reducciones que vale mucho la pena tener en cuenta si queremos acaparar material en abundancia de un solo parque.

Una "des-Gwazi-a" de woodie

Tras este lamentable chiste improvisado, sí amigos, rompiendo un poco con los típicos esquemos de las main streets americanas, una vez avanzamos por el interior de las estrellas calles de Morocco el espacio se abre ante nosotros y empieza un sendero de unos 20 metros de anchura a través del cual iremos localizando diferentes elementos de jardinería o, como en este caso, una gigantesca woodie dueling raccer de GCI conocida por todo entusiasta que se precie y bautizada como Gwazi:


Vale la pena recordaros en este punto que, como los más veteranos del lugar sabréis, el viaje que incluyó la visita a Busch Gardens Tampa lo realicé a finales de 2013, por lo que por entonces sí que se cernían sobre Gwazi un sinfín de rumores sobre su posible futuro, pero hasta ese momento eran tan solo rumores. Hoy en día sabemos que el parque ha cerrado Gwazi desde hace unos meses y que es más que probable que en su lugar podamos encontrar un genial trabajo de RMC para 2016 o bien una demolición sin piedad para dar paso a una gran novedad.


Sea como sea, Gwazi era una mala, muy mala woodie, con una idea genial en su concepción (track amarillo = Lion, track azul = Tiger), un recorrido bastante completo en ambos tracks (aunque hay que recordar que desde 2012 el concepto dueling racer dejó de serlo para usar únicamente un solo recorrido) y con un mantenimiento difícil y mermado por las condiciones climatológicas de la zona de Florida, una humedad aplastante unida a un sol matador la mayoría del año hacen que la madera se reseque una barbaridad, motivo por el cual actualmente sólo permanece una woodie en toda Florida (White Lightning en Fun Spot America) y esta no es una woodie normal y corriente ya que cuenta con gran parte de su soportado a base de acero, no de madera:


Sobre el layout del track que quedaba disponible en 2013 (Lion) he de decir a su favor que contaba con muchísimo dinamismo de curvas y una gran gestión de desniveles de altura, pero en su contra se barajaban las cartas de la fatal gestión de sus velocidades, provocado principalmente por el hecho de que todos los elementos del layout eran de medidas gigantescas, lo que hacía que el tren perdiera gran parte de su velocidad en recorrer largas extensiones de vía. Eso además facilitaba el ingrediente más fatídico de esta coaster: su vibración excesiva. Imaginaros cómo sería la cosa que ni siquiera añadiendo los comodísimos Millenium Flyers de GCI (sustituyéndolos por los PTC que tenía desde su inauguración allá por el 99) se mejoró ni un ápice de esa incomodidad.

Echad un vistazo sino al aspecto que presentaban las dolorosas vías de esta woodie durante mi visita. Hierro oxidado, madera desteñida y en general la sesación de que el dolor se encontraba en cada metro de ese track:


¿Qué más decir de Gwazi? La verdad es que me apenó mucho ver un layout con tantísimas posibilidades pero ahogado por completo por la codicia de un parque que en su día quiso sentar las bases del gigantismo y lo hizo de mala manera. Probablemente GCI cometió en este proyecto muchísimos de los errores que solventó justo un año después con la construcción de la majestuosa Lightning Racer de Hersheypark, una auténtica masterpiece de las woodies que todavía hoy en día conserva su gloriosa estampa.

Hecho este particular homenaje a la montaña de madera y dolor a partes iguales, al salir de la misma nos encontrábamos todavía por aquella época con la Gwazi Gift Shop (y hay que recalcar que la cantidad de merchandising que podíamos encontrar por entonces ya era muy pequeña, siendo prácticamente una tienda de enseres típicos para visitantes de parques (gorros, gafas, cremas solares, bebidas refill, etc);


También quiero destacar en este punto que Busch Gardens Tampa sigue una política bastante conflictiva en cuanto a la custodia o guardado de enseres personales a la hora de riddear algunas de sus mayores coasters/rides (y esto es algo que pude comprobar también en SeaWorld Orlando). En las majors es obligatorio, por parte del parque, el guardar tu bolsa/mochila/gorra en las taquillas que el propio parque dispone para el visitante junto a la entrada de la major/coaster en cuestión.

El problema es que esas taquillas son de pago, por lo que se pierde un dolar por un triste ciclo de coaster y ese dolar NO se recupera. ¿Mi consejo? Si invertís un dolar en una coaster y veis que la cola es pequeña o inexistente (como fue el caso durante mi visita), aprovechad para hacer un par de ciclos y dar por probado el credit en sí.

Dicho esto, hay algo con lo que me he dado cuenta revisando las fotografías e instalaciones que Morocco disponía para el visitante durante mi viaje y es el hecho de que el borrado del mapa de Gwazi era más inminente de lo que pensaba. Ya de por sí en aquél momento la presencia de semejante mole de madera pero con un silencio aterrador (ya que los ciclos no es que fueran demasiado continuos) presagiaba mal augurio para el proyecto, pero había un componente más que se me pasó por alto: Busch Gardens Tampa había instalado, en los alrededores de Gwazi, varias rides y zonas de juego que probablemente absorberán el "impacto" de perder a su gran major insignia de cara a esta temporada de 2015.

Una de esas rides, una zamperlada totalmente provisional y previsiblemente removible con el paso del tiempo fue Gwazi Gliders, una versión totalmente pelada y descafeinada de las magic bikes italianas, solo que cubriendo los techos con ala deltas rosados y anaranjados:


Justo a su lado nos topamos con Gwazi Soccer, un puesto donde poder conseguir elementos de merchandising relacionados con el fútbol (un deporte poco arraigado en la tradición yankee) y a su lado lo mismo pero con el inevitable basketball, algo que sí pude encontrar creo que en prácticamente todos los parques temáticos americanos (a excepción de Disney y Universal, donde rigen normas distintas):


Justo frente a estas dos áreas de juegos, rodeadas de grandes jardines con enorme vegetación y plantaciones de árboles realmente admirables, nos encontramos el último elemento distinguible de Morocco (poco relacionado ya con esta zona temática) y que recibía el nombre de Gwazi Climb, el clásico juego de la escalera de cuerda giratoria en la que habilidad y equilibrio se tienden la mano mutuamente y donde ganar un peluche de dimensiones colosales se convierte más bien en una desgracia más que en una bendición:


Con este último puesto nos despedimos de Morocco, una zona temática bastante sobria que evidencia la falta de una restauración e intensificación de temática a fondo, algo parecido a lo que el parque ha hecho ya esta última temporada con la transformación de Timbuktu en Pantopia.

Pondría la mano en el fuego a la hora de decir que la desmantelación de Gwazi se convertirá en la comidilla de este verano en todos los foros y webs especializadas. Y estoy casi seguro también de que Busch Gardens tiene entre manos, con un terreno tan grande y la experiencia exitosa de Cheetah Hunt, un macro-proyecto de cara a 2016-2017, quizás incluso una reconversión de toda el área en forma de zona temática con mayor valor estético y una gran coaster que sirva como enorme broche que relance el parque a la fama que le precede.

*****

Y hasta aquí este discreto y tranquilo paseo por el área de Morocco, una zona de acceso y salida del parque que se atrevió años atrás a innovar añadiendo una woodie como major de bienvenida (realmente todavía ahora me parece algo digno de admirar, la verdad sea dicha).

Como hemos podido ver, Gwazi se convierte prácticamente en la espina dorsal del 60% de esta zona, por lo que su inminente desaparición dará que hablar para decidir el futuro de una de las áreas más importantes para cualquier parque temático que se precie: la primera de todas.

Y recordad que si queréis estar al día en esta visita, podéis hacerlo echando un vistazo a los capítulos anteriores:

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