lunes, 15 de abril de 2013

RCT Tour 2013 (parte 1)

¡Ya lo tenemos aquí! Un año más (y ya van 6) los engranajes se ponen a girar, los motores rugen y la máquina que mueve freaks en busca de parques remotos por todo el mundo se pone en marcha.

A lo largo de la existencia del blog os he presentado y hablado en multitud de veces sobre lo que es el RollerCoaster Team (de manera abreviada como RCT), un grupo de amigos y freaks de las coasters y los parques por igual que nos reunimos varias veces al año para preparar un gran viaje, siempre en rutas, por algunos de los mayores o más conocidos parques del mundo. Tenéis una buena explicación de este movimiento en estas entradas:


Como podéis ver, una ya larga tradición que un año más hemos querido hacerla perdurar, aunque en esta edición para 2013 se ha querido realizar un cambio, una subida de peldaño, una elevación a un nivel distinto... convirtiendo el viaje en una auténtica y exótica expedición. ¿Cómo? ¿No sabéis todavía a dónde viaja este año el RollerCoaster Team? ¡Sed pues bienvenidos a la presentación del RCT Tour 2013 - Expedition CHINA!:


jueves, 11 de abril de 2013

La foto de la semana (#36)


 El splash cubierto de Duinrell


La entrada de hoy, lejos de ser una entrada más sobre el particular análisis a un elemento mediante una fotografía, podría ser más bien una versión extendida de ese concepto ya que no os traigo una, sino tres fotografías que explican un elemento en común.

En alguna ocasión os he hablado de Duinrell, un particular y bastante pintoresco parque holandés situado a escasos kilómetros de La Haya (Den Haag), ciudad de sobras conocida por ser una de las sedes de la ONU. En Duinrell encontramos un buen puñado de rides de corte muy característico y con un hilo conductor bastante gráfico: la mayoría de ellas están tematizadas en la madera y en lo rural.

Pero aparte de esta característica única, Duinrell esconde una joya poco conocida para los aficionados a parques y que sin duda causa sorpresa cuando uno se la encuentra. Hablo de Splash, que como no podría ser de otra forma es eso, un splash, es decir, la clásica ride en la que un enorme bote con asientos a modo de vagón se desliza por canales a distintas alturas con uno o varios drops que acaban en un pequeño lago o estanque, haciendo que la barca describa un enorme y sonoro "splash" en el que los pasajeros de dicha embarcación pueden (o no) quedar completamente empapados.



El Splash de Duinrell describe un circuito de lo más sencillo en forma de óvalo en el que la barca sale de la estación para entrar directamente en un lift de cinta transportadora y una vez adquiere una altura de unos 15 metros describe una curva con cambio de dirección a 90º para entrar rápidamente en un inclinado y poderoso drop que la hace chocar directamente contra un estanque situado en la parte baja, rodeado de un puente acristalado que permite ver el espectáculo a resguardo. De ahí hace un apacible paseo en curva por el estanque hasta volver de nuevo a la estación de carga. Sin complicaciones.

Lo realmente distinto y curioso de este Splash reside en las barcas. Ninguna de las 2 embarcaciones es normal y ofrece cada una algo que la hace única. Una de ellas está totalmente cubierta por una capota de metacrilato reforzado con acero que hace que el viajero tenga la sensación de que la salpicadura colosal y espumosa va hacia él directamente, pero finalmente queda resguardado y totalmente seco.

La otra barca ofrece una especie de mantas hechas con tejido de malla plástica marrón (parecido al de las carpas de circo, por ejemplo) que ofrece resguardo térmico y protege, como buenamente puede, de la incursión de las frías aguas en nuestro indefenso cuerpo.



Tanto una como otra son dignas de ser vistas y probadas, aunque en mi visita en 2010 al parque me decidí por la cubierta (en las colas hay una división final que te permite elegir en qué barca quieres montar). El sistema es muy sencillo: unos hidráulicos elevan la mitad de la estructura de transparente metacrilato para permitir acceder a la barca a los pasajeros (ver fotografía). Una vez dentro se cierra herméticamente y la barca hace su recorrido. Cuando éste finaliza y la embarcación llega a la estación, se abre la otra mitad y los pasajeros salen por el lado contrario que les conducirá al puente para observar el icónico splash final del siguiente ciclo.

La casualidad, la falta de mantenimiento o el paso de los años ha hecho, sin embargo, que pese a que toda la barca esté cubierta de plástico transparente, las junturas entre pieza y pieza no sean del todo herméticas, por lo que (por experiencia propia) no nos podemos fiar de que el compartimento sea 100% estanco. En mi caso pude notar la fría e incómoda presencia de algunas gotas de agua en mi cabeza que me sorprendieron de mala manera.

Sin duda, una manera diferente de experimentar los clásicos splash y una muy buena forma de sacarle partido en épocas de menor bonanza meteorológica o de temperaturas sensiblemente inferiores. Tomen nota parques que cierran sus rides acuáticas cuando empieza a refrescar...

*****

lunes, 1 de abril de 2013

Expedition GeForce (Holiday Park)

Hagamos por un momento un pequeño ejercicio de imaginación. Cerremos por un momento los ojos, sentémonos y sintámonos totalmente cómodos, con esa sensación placentera que un pequeño suspiro nos ayudará a localizar en nuestras mentes.

Subamos escaleras, situémonos en el pasillo de acceso a una primera fila, observemos las caras de los ansiosos visitantes viendo llegar el lento y desafiante tren de colores llamativos, pasemos a ocupar el asiento de la primera fila nerviosos e inquietos, abrochémonos los cinturones y dejemos que el lap-bar aprisione nuestros cuerpos contra el asiento, tomemos aire, contemos los (escasos) segundos que el cable tarda en elevarnos a más de cincuenta metros y aquí, cuando lleguemos a este punto, disfrutemos del más delicioso, excelso, puro y celestial de los sabores a cargo de un auténtico festín de sensaciones en forma de coaster.

Sólo hay un lugar en el mundo donde podamos vivir una situación similar a esta, sólo hay un parque que albergue semejante placer tecnológico. El lugar es Haßloch (Alemania), el parque es Holiday Park y su nombre es por todos y todas conocido. Y hoy, en Bloggercoaster, me dispongo humildemente a definir lo que bien podríamos considerar el mayor de los orgasmos coasterilmente hablando: riddear la magnífica Expedition GeForce.

sábado, 16 de marzo de 2013

Bye bye Camelot! (parte 3)

Durante estas últimas dos semanas hemos estado viendo y siguiendo la trayectoria de uno de los parques más icónicos de lo que fue la "fiebre" de los parques de atracciones y temáticos en Inglaterra hacia finales de los 70 y principios de los 80: Camelot Theme Park.

En una primera entrada os hablé de su historia, sus características como parque temático y su dudosa trayectoria a lo largo, sobretodo, de esta última década. En una segunda entrada os empecé a comentar y describir cómo sería una hipotética visita a parque abierto para saber localizar cada una de sus rides y coasters.

Hoy, en Bloggercoaster, me animo con una tercera parte a poner el cierre a esta pequeña saga de análisis, donde os explicaré la otra mitad del parque, con 3 de sus 5 credits existentes en sus últimas temporadas y algunos rincones dignos de mención, sin duda:

martes, 12 de marzo de 2013

La foto de la semana (#35)

 Barriles masajeadores en Cedar Point


Si algo hay que tener en cuenta a la hora de viajar a parques (sobretodo si el objetivo es hacerlo en ruta) es que el calzado debe ser muy cómodo y nuestras piernas deben estar preparadas para soportar horas y horas de estar de pie (al fin y al cabo una coaster o una ride son tan sólo minutos en los que la adrenalina impide ni siquiera que pensemos que estamos cómodos).

Pero en ocasiones ni siquiera unas buenas zapatillas o unas piernas atléticas evitarán que vuestros pies y tobillos se sientan doloridos y faltos de, por ejemplo, un buen masaje.

Pensando en esta comodidad de cara al cliente (y, porqué no, intentando sacar dinero de donde parece que no se pueda sacar) en mi viaje hace dos años a algunos de los parques de la zona norte de EEUU encontré un elemento que, por lo menos en lo que respecta a parques europeos, no lo he encontrado hasta ahora. Concretamente lo vi en Cedar Point (Ohio, EEUU) y se trata de lo que véis en la foto: unos "barriles" cortados por la mitad donde podemos tomar asiento, desprendernos de nuestras zapatillas y colocar nuestros pies sobre una especie de placa metálica vibratoria que nos ofrecerá durante un lapso de tiempo concreto un relajante masaje estimulante.

El invento es de pago (¡cómo no!) aunque como comprenderéis, dos años después no recuerdo el precio exacto, pese a que creo que no iría más allá del par de dólares por sesión de 5 o 10 minutos.

Lo encontré en el porche de Frontier Shooting Gallery, un edificio que alberga varios salones de arcades y que podemos localizar a muy pocos metros del acceso a Maverick, Cedar Creek Mine y Mean Streak.

¿La verdad? Teníamos relativamente poco tiempo y debíamos probar el mayor número de coasters y rides posibles, por lo que no pude dedicar unos minutos a catar semejante invento, pero he de confesar que desde entonces, en más de una ocasión, he recordado y fantaseado con la idea de poder disponer de una máquina como esta en multitud de parques a los que he ido. Incluso, yendo más allá, ¿no os parecería increíble poder tener salones de masaje en algunos parques para poder estar apunto en cualquier momento del día?

Tomen nota parques del mundo, tomen nota...

*****

Otras fotos de la semana: