sábado, 4 de julio de 2015

Bitácoras desde USA (parte 7)


La ruta por Estados Unidos continúa y tras nosotros quedan ya los estados que apenas unos días atrás visitábamos con plena euforia (la euforia, por otra parte, típica de las primeras jornadas de los RCT). Pese a todo las temperaturas que tan elevadas se han mantenido durante todo el viaje siguen ofreciéndonos días enteros de sol y calor y, pese a habernos desplazado más de 1000 kilómetros hacia el norte, siguen siendo muy elevadas.

El séptimo día de viaje necesitamos quitarnos de encima el disgusto que nos supuso encontrarnos el cartel de "cerrado" en Boulder Dash y, para qué negarlo, acostumbrados a completar días con más de 8 o 10 credits el cuerpo nos pedía más (porque esto, como ya sabréis a estas alturas, es algo así como una droga).

Así pues nos disponemos a completar uno de los objetivos más ansiados del viaje, a sabiendas de la complejidad de los credits que, a priori, íbamos a encajar en esa jornada ya que el turno era el de visitar Six Flags New England, en el estado de Massachussetts.


Día 7: la sorpresa de las seis banderas.

El día empezó con cierto bajón de energía (totalmente normal si tenéis en cuenta la carga física y mental que teníamos ya a estas alturas), por lo que decidimos, tras el despertado, duchado y aseado propios, variar un poco en el sistema de desayuno y optar por una opción igualmente calórica pero algo más dulce. Fue el momento de pisar nuestro primer Dunkin Donuts del viaje:


Menú de un par o tres de donuts, un café totalmente asqueroso e insalubre (pero bueno, suele ser el estándar de los cafés en EEUU) y en poco más de 20 minutos el RCT tenía las pilas cargadas para poder soportar una jornada parqueril más.

Por suerte el hotel que habíamos reservado se encontraba a muy poca distancia del parque, así que en más o menos un cuarto de hora de trayecto ya pudimos empezar a vislumbrar las primeras señales que nos indicaban que el objetivo estaba muy próximo:


Six Flags New England, un parque más de la famosa y vanagloriada cadena Six Flags, un parque que pasó a manos de la compañía en 1997 pero que existía ya desde un lejano 1870 bajo el nombre de Riverside Park y que desde el año 2000 ha ido beneficiándose de los añadidos y adquisiciones que le ha aportado la compañía de las seis banderas.

El dato de que sus inicios como Riverside Park en 1870 ya nos da a entender que estamos ante un parque de antigua existencia, pese a que las instalaciones que hay en su interior apenas conservan esa antigüedad, ya que parece que Six Flags ha invertido en esta última década y media una ingente cantidad de capital para situar al parque entre sus mejores existencias (y como veremos más adelante, parece que lo ha logrado con creces):


Al ser viernes y estar inmersos ya en época escolar (tal como pudimos ver en Lake Compounce, por ejemplo) teníamos previsión de que el attendance ese día sería elevado. Teniendo en cuenta también que el parque tiene una nada despreciable cifra de 11 credits y que alguno de ellos es muy goloso (a la hora de hacer varios riddeos) decidimos pagar 40 dólares por barba (unos 35€) y tener en nuestras manos el famoso Q-Bot, también llamado Tamagochi, un instrumento que como ocurre en los parques Disney con el Fast Pass o en algunos parques europeos con los Express, nos ayudará a saltarnos las calurosas y agotadoras colas:


El sistema del Q-Bot es muy sencillo: el aparato muestra en pantalla un listado con todas las coasters y rides que están acogidas a este sistema, tú seleccionas la que desees riddear sin tener que hacer cola, el aparatito te muestra a qué hora podrás ir para poder saltarte la cola, tu das el OK y cuando llegue esa hora el aparatito vibrará y se encenderá conforme puedes pasar ya por la coaster/ride que hayas seleccionado. Sin más. Una especie de salvador de colas automático.

Adquirido ya por cada uno su Q-Bot, fue el momento de hacer otra de esas compras inteligentes a la hora de visitar en grupo un parque Six Flags, el vaso refill:


Importantísimo: hay que hidratarse correctamente en los parques y beber el máximo líquido posible. Por ello decidimos pagar 20 dólares y poder tener este vaso refill que, para más gracia, nos serviría para poder recargarlo en otros parques Six Flags y, como había previsión de visitar Great Adventure al día siguiente, decidimos optar por esta opción. Por 20 dólares podíamos recargar el vaso cuantas veces quisiéramos en cualquier establecimiento gastronómico del parque. Y os aseguro que se recargó no menos de una decena de veces.

Hechos ya los preparativos, entremos ya en materia de coasters que es lo que nos mueve a todos. El primer combo que encontramos (y quizás uno de los más dolorosos del mundo) lo conforman la GIB Goliath (traída directamente de SixFlags Magic Mountain en 2011) y la boomerang Flashback, ambas coasters facturadas por Vekoma:


Y qué queréis que os diga, cada cual más mala que la anterior. Se notan todas y cada una de las soldaduras, las transiciones están diseñadas para provocar golpes importantes al viajero y la suavidad no se abre paso en ningún momento de ambos layouts. Lo que más me llama la atención de toda esta parafernalia de acero y cemento es que el parque haya apostado por dos coasters tan similares en aspecto y concepto (únicamente se diferencian en que la GIB es invertida mientras que la boomerang es sit-down). Rocambolesco a la par de surrealista, no tener una coaster mundialmente reconocida como mala, sino DOS. ¿Quieres caldo?

La salvación (y tampoco es mucho más allá) de este misterioso combo de la muerte viene dada por una pintoresca spinning de Gerstlauer llamada Pandemonium (aunque en el mundillo la conoceréis más bien por haber mantenido el nombre y franquicia de Tony Hawk):

Una coaster resultona, bastante agradable aunque con la dolorosa particularidad de ofrecer unos asientos enfocados hacia el interior (a diferencia de las spinning de Maurer o Mack, por ejemplo), lo que hace que el viaje y los giros sean más imprevisibles y, por lo tanto, pueda haber algún que otro latigazo por giros. Pero si Maurer y Mack no hubieran perfeccionado tanto sus estilos, coasters como esta Pandemonium probablemente poblarían medio planeta a día de hoy.

Tomemos aire ahora.

Porque se aproxima, se intuye, se la empieza a notar y efectivamente nos plantamos delante de una de las mayores y más flamantes novedades no solo de la compañía Six Flags para este 2015, sino de EEUU por completo. Una oda a la ingeniería de coasters, la impresionante Wicked Cyclone:


La que por muchos es considerada la obra maestra de Rocky Mountain Construction, la tecnología IBox Track que permite restaurar el layout completo de una woodie añadiéndole un track y unos soportes de acero y permitiendo que su mantenimiento y durabilidad crezcan considerablemente, pudiendo a su vez modificar el recorrido y añadir cosas tan impresionantes como curvas over-banked o las vistosas inversiones.

De todo ello vive Wicked Cyclone. Recoge las mieles de un credit que en su día ya triunfó por su estructura y características y le añade los beneficios de un credit actual, repleto de twisties, curvas, airtimes y sobretodo tres inversiones que quitan el hipo totalmente.

Mención especial para la inversión bautizada por RMC como "zero-g stall" y que consiste en hacer pensar a tu cuerpo que vas a completar un zero-g, pero a mitad de recorrido volver a girar el track en la dirección en la que empezaste la inversión. Todo un engaño al cerebro realizado en apenas décimas de segundos y que os dejará totalmente boquiabiertos una vez la paséis:


Sobre la suavidad del sistema IBox de RMC supongo que en su día ya escribiré alguna entrada más detallada, pero os puedo decir que, sin lugar a dudas, Wicked Cyclone se ha convertido en mi nueva número uno porque todos, absolutamente todos sus puntos, son disfrutables a niveles de auténtica locura. Hasta el punto de poder vivir en cada parte de tu cuerpo cada giro, cada airtime, cada inversión... sin tener que lamentar golpes, latigazos, cabezoneos o vibraciones. Es suavidad máxima con un recorrido vertiginoso y, sobretodo, muy compacto.

RMC, a sus pies.

Vapuleados ya por la sorprendente suavidad y calidad de Wicked Cyclone, nos dirigimos de nuevo hacia el centro del parque para catar esta vez una woodie con todas las de la ley y que es todo un símbolo de la era antigua en el parque, os hablo de Thunderbolt:


Construida en 1941 y conservada desde entonces, esta coaster perteneció originalmente a la New York's World Fair de 1939 y al año siguiente de su construcción el por entonces director de Riverside Park decidió trasladarla y montarla en su propio parque. Es por ello (y por su excelente estado de conservación, vale la pena decirlo) que este credit reside dentro del prestigioso listado de la ACE como landmark:


Y no paramos con la intensidad, porque si antes nos dejamos girar y regirar por el excelso credit de RMC, ahora llega el turno de abrir las puertas a la intensidad y dejarse llevar por completo por el extremo y la intensidad de los maestros de ceremonias en cuando a mega-coasters se refiere, os hablo de Intamin y me refiero cómo no a la conocidísima Bizarro:


La polémica está servida: desde hace ya un buen puñado de años se juegan el primer puesto la alemana Expedition GeForce y esta estadounidense Bizarro (llamada antiguamente Superman - Ride of Steel). Cuando una ha estado en el primer puesto la otra ha sido segunda y al revés, así durante años y años, siempre dando la impresión de que ambas rebosan una calidad exquisita.

Y así es.

Bizarro es brutal. Su drop, sus primeros airtimes y la maraña de vías que completan la segunda mitad del layout:


Yo creo que Bizarro bebe directamente de los caldos que no pudo tener Expedition GeForce y que Expedition GeForce hace lo propio con los de Bizarro. No es que sean mejor la una respecto a la otra, sino que ambas tienen cosas que la otra no tiene (pese a que en mi listado particular gana por goleada la alemana, todo hay que decirlo).

Bizarro ofrece una buenísima colección de airtimes de diversa intensidad, peca quizás de pocos cambios bruscos en dirección y velocidad, lo cual hace que pierda un poco de terreno frente a GeForce. Lo mismo ocurre con el drop, mucho más tradicional que esa joya de Holiday Park. Pero si nos fijamos en los beneficios de Bizarro encontraremos que su velocidad y altura son mayores a la alemana, sus floating airtimes son más numerosos y su compensación de abrupts está mucho mejor medida. Además su extensión de terreno es sensiblemente mayor a la versión de la Intamin alemana:


En definitiva, un pique que en su día quiero mostrar abierto sobre la mesa para que veamos absolutamente todos los pros y contras de ambos credits, pero que es sinceramente muy ajustado y reñido. Gana en todo momento Expedition GeForce, pero uno puede llegar a entender perfectamente porqué para la mayoría de norteamericanos Superman - Ride of Steel / Bizarro ha sido, durante muchos años, la número uno mundial.

¡Siguiente!

A estas alturas del juego hemos pasado por varias Vekomas, hemos catado la dulzura de RMC e incluso nos hemos atrevido con una woodie oldschool o una Intamin puntera... ¿no echáis en falta a nadie? ¡Exacto! Entran los alabados Bolliger & Mabillard en juego y lo hacen con una coaster sensiblemente inferior a lo que sería la máxima calidad que podría ofrecer esta empresa, lo hacen con una floorless multi-looper llamada Batman - The Dark Knight:


Y que pese a no ser una invertida como plantaron en su día una veintena en todo el mundo, sí se trata de una floorless de segunda, muy sencilla, bastante compacta pero con un layout previsible y poco innovador. Quizás lo más destacado (por nombrar algo realmente) sería el paso que hace por el interior del loop la vía durante una de las curvas horseshoe del layout, pero vamos, tampoco es que sea un elemento este digno de mención. Coaster del montón, sin más.

Más o menos por la zona colindante a Batman es por donde me pude encontrar con dos viejos amigos de los viajes por parques, Scooby Doo y Xavi Metralla Shaggy:


Sin ceder ni un minuto al ritmo del máximo riddeo por hora, es momento de reservar el ahorro de cola a través del Q-Bot y adentrarnos en otro de esos credits que, a sabiendas de lo que me exponía a probar, aún así tenía ganas de completar. Me refiero a Gotham City Gauntlet Escape from Arkham Asylum, conocida por ser la coaster con el nombre más kilométrico y absurdo del mundo:


Una wild mouse de Maurer que juega con la característica (diría yo que única) de ofrecer en varios puntos del recorrido efectos derivados de vaporizadores de agua, por lo que el refresco tanto en colas como en la propia coaster está siempre asegurado. Por todo lo demás el saco de golpes y curvas dolorosas está más que garantizado también.

Ah y también hay una SLC de Vekoma:


Y sí, no merece demasiadas palabras más. ¿Qué? ¿Que margino la coaster por ser una SLC? De acuerdo... su nombre es Mind Eraser. Ale, ya tenéis más información, ¿qué más os va a hacer falta para afrontar semejante aberración de acero y cemento?

Completados ya todos los credits del parque (aunque no los haya nombrado todos, había más de los que os he comentado, por supuesto) y probadas incluso alguna de las rides del recinto, decidimos encarar el camino hacia la salida del parque haciendo cábalas y debatiendo sanamente sobre las ventajas y desventajas de un parque que, eso seguro, no nos dejó indiferentes:


¿Puede ser Six Flags New England el mejor parque de la cadena, teniendo en cuenta que algunos integrantes del RCT teníamos probados Magic Mountain y Great Adventure? Puede.

¿Es la elección de tipología de coasters en New England una de las más equilibradas y potentes del mundo en la actualidad, a pesar de contar con los 3 peores modelos de Vekoma? Lo es.

Y en definitiva: ¿Es Six Flags New England un parque digno y grande como para ponerlo en el mapa de cualquier ruta coasteril? Sin duda alguna: sí, sí y SÍ. Es un MUY buen parque de atracciones, disfrutable de principio a fin y terriblemente equilibrado.

Contentos y satisfechos por el efecto saciante de este sorprendente hallazgo, salimos del aparcamiento del parque contentos... y hambrientos. Y es que todo tiene un precio y en esta ocasión poder completar todas y cada una de las coasters y rides de Six Flags New England se saldó con el hecho de no tener tiempo para comer en ningún momento (os hacéis así la idea de la intensidad que llevamos en nuestros viajes). Así que al salir decidimos buscar, en nuestra ruta hacia New York, un restaurante que reuniera tres características muy básicas: saciar nuestra hambruna, ofrecernos un producto típico de Norteamerica y esquivar totalmente la salubridad de aquello que nos lleváramos a la boca. Fue así como dimos con el Charlie's Pizzeria & Restaurant:


¿Conocéis ese famoso programa de televisión llamado Crónicas Carnívoras? Tranquil@s, este restaurante NO aparece en ese programa, pero bien podría hacerlo con el tamaño y propiedades de sus increíbles pizzas.

Ese día decidí hacer un poco de Adam Richman (el sufrido presentador del programa originalmente llamado Man vs. Food) y llevarme al buche una gigantesca monstruosidad a base de tomate, bacon, queso y olivas negras, una pizza que pese a ofrecer un espesor de 5 centímetros y una anchura de unos 30, estaba catalogada en la carta como "medium size", dos escalones de tamaño por debajo de la "family size" y la "party size". Echad un vistazo a semejante sordidez gastronómica:


¿El resultado tras una ingesta de más de media hora? Derrota:


Pese a quedarme apenas 4 porciones pequeñas, mi estómago dijo basta. Sabía que si continuaba con uno de esos deliciosos 4 pedazos de exquisitez italoamericana, mi cuerpo lo devolvería de una manera desagradable, así que di por zanjada mi gesta heroica con el resultado de la amarga derrota.

Una hora después de tan dolorosa paliza enfilamos nuestro camino en dirección a New Jersey, para la región de Edison, una población que conocíamos muy bien del RCT de 2011.

Pero el camino no fue tan placentero y tranquilo como preveíamos. Una inesperada caravana de tráfico se interpuso entre Massachussetts y New Jersey, concretamente en pleno barrio del Bronx, en Manhattan y supuso una espera de unas 3 horas perdidos en un atasco infernal, repleto de coches y camiones y con largos ratos de no movernos absolutamente nada. El ingrediente extra en este caso era que no controlábamos si el hotel de esa noche tendría o no recepción 24 horas, así que os podéis imaginar la angustia de no saber a qué hora saldríamos de aquél atasco y, si lo hacíamos, si tendríamos o no habitación.

Por suerte, unas horas, varias charlas y ciertos debates amistosos después nos encontrábamos en un área de descanso de Edison, habiendo cruzado ya todo Manhattan y observando su vistoso skyline a la vez que bebíamos agua como cosacos:


Esta fotografía de Marc probablemente atestigua de la mejor manera posible el gozo que tuvimos una vez aparcamos el coche para reponer fuerzas, beber líquido y plantearnos los últimos kilómetros de camino al hotel.

Un hotel por cierto que nos acogería durante dos noches y que sería de lo más creepy a la vez que pinturesco de todo el viaje. Pero para ello tendremos tiempo en las bitácoras siguientes.

Descansamos a altas horas de la noche pues a apenas unas horas de distancia llegaba el turno de volver a probar de nuevo uno de los manjares de aquél lejano RCT de 2011: era el turno de volver a pisar los suelos de Six Flags Great Adventure (y El Toro, y Kingda Ka, y Nitro, y...).

See you later!

3 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Mejor o peor, todo depende de las sensaciones que cada uno busca en un credit y obviamente mi opinión siempre dejo claro que es subjetiva. Pero sí, han transcurrido ya suficientes días como para poder diferenciar las sensaciones que me dan ambas coasters y puedo decir que Wicked Cyclone es algo mejor que Expedition GeForce.

      De todas formas hay que tener en cuenta que una tiene apenas unos meses y la otra tiene bastantes años, es meritorio que Expedition GeForce siga así de buena desde hace tanto tiempo y creeme si te digo que la diferencia es muuuuy ajustada entre las dos. Son dos creditazos.

      Saludos!

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  2. Debe de ser muy buena para destronar a expedition, gracias por contestar :)

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