sábado, 14 de junio de 2014

Bitácoras desde Inglaterra (parte 1)


Welcome back my friends!

Así es, os escribo a estas horas (aquí en el norte de York superamos la 1:00 de la madrugada del día 14) con motivo de nuestra llegada a tierras inglesas para disfrutar un año más de una edición genuina de RCT.

Como ya os dije días atrás, en esta ocasión intentaré publicar bitácoras especiales (a modo de conversación en un pub inglés), donde os explicaré lo más relevante del viaje a través de algo de texto y fotografías. Así que sin más preámbulos, comencemos con este fascinante viaje a través del norte de Reino Unido.

Día 1: aclimatado británico


El planning original se cumplió hasta mediodía, a partir de ahí las cosas empezaron a cambiar. A primera hora de la mañana y tras algún que otro percance debido a mi trasto con antena teléfono móvil, nos encontramos todos los integrantes del RCT 2014 menos uno (Oriolat) en la terminal 2 del aeropuerto del Prat, dispuestos a tomar el avión que nos acercara, en apenas dos horas, al aeropuerto británico de Manchester.

Una vez llegados allí los integrantes del grupo nos separábamos en 2 sub-grupos, adquiriendo cada uno de los sub-grupos un coche. En nuestro caso alquilamos por Sixt, compañía conocida de sobras para el RCT y que nos facilitó este bonito utilitario (con volante a la izquierda, no os olvidéis):
Como os he dicho, a partir de aquí cambió el planning inicial. Raúl (Calle) y yo habíamos planeado tomar el coche y dirigirnos a explorar Gulliver's Warrington, un discreto parque cuyo currículum contiene un total de 4 credits, entre ellos una woodie (motivo de sobras para plantar bandera). ¿El problema? Después de más de 70 parques parece mentira que pueda encontrarme todavía sorpresas como esta: el parque NO PERMITE la entrada de adultos que no vayan acompañados de niños. El colmo de la familiaridad. Por lo tanto al ser nosotros dos adultos, no podíamos pasar (pese a estar el parque abierto, operativo y con un nivel de attendance bastante discreto).

El parque, eso sí, se encargó de indicarnos educadamente en una notita desde las oficinas, la dirección de correo y la antelación con la que podemos contactar con el mismo en caso de querer realizar una expedición "adulta". Tomad nota si lo queréis visitar, os salvará el disgusto:
Pese a todo somos el RollerCoaster Team y, como dice uno de nuestros tantos lemas: "hemos venido a jugar". Así que ni cortos ni perezosos buscamos un punto de wi-fi, abrimos RCDB, buscamos los parques más próximos a este Gulliver's World y en menos de media hora adivinad dónde nos plantamos:
Efectivamente, estamos en Blackpool Pleasure Beach. La situación es que eran las 15:30 de la tarde, el parque cerraba a las 17:00 (sí, horario europeo amig@s) y teníamos una simple hora y media para intentar atacar el máximo número de crédits posibles ya que aunque un servidor tenía ya el parque conquistado, Calle era nuevo por estos lares.

El recuento final ha sido muy provechoso, siendo en total 8 los credits conquistados del parque (su práctica totalidad ya que Pepsi Max Big One estaba cerrada y Avalanche ofrecía unas colas imposibles). Por fin Calle ha podido riddear con máxima felicidad la controvertida Wild Mouse de Blackpool, única en su especie al estar construida totalmente en madera:
Nuestro próximo paso en esta jornada era pasar a buscar a Oriolat, el sexto integrante del grupo, por el aeropuerto de Manchester (es decir, volver a Manchester de nuevo). Oriolat llegaba a las 20:00, por lo que teníamos 2 horas largas para poder explorar las inmediaciones de Blackpool Pleasure Beach.

Sin problema, a tan solo 300 metros de las puertas de Blackpool encontramos el mítico y pintoresco South Pier, antiguo hogar de una spinning de Reverchon y actual sede de un buen puñado de flat rides y kiddies de pago:
La presencia del lugar era especialmente bucólica debido a la escasez de nubes en el cielo y que la marea andaba tremendamente baja, aprovechamos la visita para realizar un pequeño aperitivo a base de fish and chips y una lata de Irn Bru (en homenaje al antiguo nombre de Revolution, en Blackpool) y dado ese bajo nivel del agua poder ver y fotografiar al descubierto los soportes de todo el pier:
A partir de aquí, satisfechos por la visita, decidimos gastarnos unos cuantos peniques en algunas de las centenares de máquinas tragaperras que pueblan toda la costa de esta población, repleta de casinos y salas arcade (hay que recordar que el juego, en Inglaterra, está totalmente legalizado para todos los públicos). En mi caso he podido conseguir un paquete de pastillas pica-pica y un pendiente con una E hecha de diamantes, producto altamente útil para mi día a día:

Dejábamos atrás ya Blackpool Pleasure Beach, con la típica nostalgia inicial de olvidar tras de nosotros un parcazo como es este, con una selección de credits, rides y disposición de las mismas realmente magistral. Uno de esos pocos parques que dejan realmente huella en el corazón de todo park-freak:
Última misión del día, pasar a buscar a Oriolat por Manchester (misión cumplida) y después dirigirnos hacia York (vía Leeds) para establecernos en el primer campamento (u hotel) del viaje: el Burn Hall Hotel, de la cadena Tulip Inn.

Antes de ello y en previsión de una llegada alrededor de las 22:45 (hora británica) decidimos parar a medio camino y recargar las pilas a tope con la primera cena sana (pero sana sanísima) del viaje... como auténticos reyes:
Poco después y ya con las luces del día apagadas, hemos llegado a un hotel en medio de la nada, rodeado de bosques y con unas edificaciones victorianas (si me acuerdo, mañana os saco una foto y os lo muestro). En él pasaremos dos noches justo antes de partir en dirección a Blackpool. Porque sí, la visita de hoy NO entraba dentro de nuestros planes, pero como dice el dicho tradicional que acabo de acuñar: parque dos veces evita disgustos. Y hasta ahí el aporte cultural del día.

¿Mañana? Mañana será una jornada larga y dura. En apenas unas 5 horas (estoy escribiendo de madrugada) nos levantaremos para desayunar y dirigirnos rápidamente a Flamingoland, primer parque oficial (esta vez sí) del RollerCoaster Team TOUR 2014.

Por la tarde, completado ya el parque, nos dirigiremos a Leeds para tomar unas cervezas con los lugareños del pueblo (un evento que hemos montado previamente desde Barcelona y al que acudirán, previsiblemente, bastantes ingleses e inglesas). Y una vez finalizada la cata de cervecería exquisita, volveremos al hotel a recuperar fuerzas en un más que merecido descanso.

Os dejo ya, voy a dormir un poco y a soñar con, por ejemplo, Big Dipper. O no, mejor con Grand National. O no, que sea con Wild Mouse... en fin. See you!


Mañana más...

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