lunes, 23 de septiembre de 2013

A fondo: Bakken (parte 1)

Parece que últimamente en las entradas del blog estoy interesado en imprimir cierta esencia old-school que nos demuestre que la afición por el mundo de los parques de atracciones y temáticos no es nueva, que hace ya décadas y décadas que esta rueda gira sin parar.

Y qué mejor manera para comprobar el paso del tiempo y los constantes cambios y evoluciones de tendencias en parques que echar un vistazo al padre de todos los parques, aquél que sobrevive desde tiempos inmemoriales al paso de los siglos. ¿Qué mejor manera de seguir ejemplo?

Dicho esto hoy, en Bloggercoaster, inicio una serie de entradas donde os hablaré de la grandeza del parque de atracciones más anciano ya que no son 50, ni 100, ni siquiera 200 sino que son 430 años de vida los que carga a sus espaldas y su nombre es Bakken, en el corazón de Dinamarca.


Escondido entre los bosques...

Todos y todas, quien más quien menos, conocéis ya mi pasión por los parques de atracciones antiguos, aquellos que desprenden una esencia especial, que imprimen en cada una de sus rides el paso de los años como pocos saben hacer. Tivoli, Prater, Gröna Lund, Blackpool... son parques que han sabido ofrecer clases magistrales de historia a todos aquellos que se han aventurado a coquetear con lo antiguo pero entre todos ellos hay uno que reina por encima de todos. Uno que se presenta magistral y que es capaz de fascinar no por su forma, ni por sus atracciones, ni siquiera por sus coasters. Bakken, el parque más antiguo del mundo fascina ya por dónde está situado y por lo que lo rodea.


En un futuro no muy lejano tengo planeada la publicación de una entrada donde os especificaré cómo llegar a Bakken desde Copenhaguen, la capital del país, pero para empezar este análisis de manera gráfica nada más llegar a la estación de tren más cercana al parque lo que vemos son largos e interminables bosques de hayas, robles y chopos, es el parque natural de Dyrehaven. Hasta donde alcanza la vista se pierde todo en troncos y espeso verde y en medio, como partiendo de repente un pastel de manzana, se abre paso una avenida de asfalto junto a un camino de tierra, ambos salvaguardados por enormes hileras de árboles (lo podéis ver en la fotografía de arriba).

Cuando has caminado una distancia cercana a un kilómetro de repente aparece una gran casa blanca repleta de terrazas con sombrillas rojas y con un montón de gente alrededor, con altísimos tejados de paja oscura, una construcción típica escandinava que muestra que la nieve y el frío son dueños de esta región durante gran parte del año:


Esta gran casa blanca es la Peter Liep Hus, es decir la casa de Peter Liep, un ex-artillero famoso en el país que vivió en ella durante 8 años tras haberla comprado a un guarda forestal y convertirla en el centro neurálgico de las grandes fiestas que se celebraron durante el siglo XIX en la alta sociedad danesa.

Para llegar a este punto y desde la estación de tren podemos hacerlo a pie, en bicicleta o de una manera muy curiosa, en carruajes tirados por caballos:


Los hay a decenas y constantemente están yendo y viniendo por la Peter Lieps Vej (la avenida de la que os hablé al principio) llevando más y más gente hasta el parque.

Porque sí, todo esto que os he estado explicando podría parecer parte de un análisis a cualquier parque o jardín botánico europeo (parecido a Hyde Park en Londres o al Vondel Park en Amsterdam) solo que de repente, allí donde te apeas de los carruajes de madera, aparece ante ti la discreta pero agradable entrada de Bakken:


Y sí, si sois observadores u observadoras, veréis que justo al lado de la entrada hay una tienda de campaña. Y es que la acampada, en esta zona del parque, está permitida. Puedes plantar tu tienda de campaña con total tranquilidad y disfrutar de un día (o varios) con el que resulta ser uno de los mejores parques de atracciones old-school del mundo. Bienvenidos al paraíso.

Largas avenidas de diversión

La estructura de Bakken es sencilla a la par de particular (esto lo digo sobre el mapa, una vez allí al principio puede parecer un poco caótica) ya que se trata de una forma rectangular, con dos grandes y largas avenidas repletas de rides, tiendas, puestecitos y demás a lado y lado y una enorme isleta en el centro donde localizamos la joya de la corona, Rutschebanen. Pero llegaremos más adelante a ahí. De momento mantened la imagen de que Bakken es un gran rectángulo puesto de pie y que nosotros ahora mismo estamos en la esquina inferior derecha, preparados para entrar, os lo marco en rojo en este mapa del parque:


Lo primero que nos encontramos, a nuestra izquierda es el vistoso Cirkusrevyen, una enorme carpa de circo que bajo sus lonas esconde espectáculos generalmente de comedia y musicales cómicos, conocido por ser uno de los últimos circos que quedan en el país especializado únicamente en este tipo de shows y cuna de los más grandes humoristas daneses:


A nuestra derecha tenemos una larga galería de puestecitos donde podemos jugar nuestras coronas danesas e intentar llevarnos premios de distinta tipología (pero básicamente peluches o comida). Los juegos que podemos encontrar son muchos y muy variados, desde ruletas enormes hasta tiros con arco. Poco a poco veréis que la antigüedad de Bakken es una baza a favor si buscamos cosas que ya no se vean normalmente en los parques "modernos":


Si seguimos caminando y fijándonos en la derecha, cuando hemos pasado esta primera hilera de puestos y ferias, localizamos ya el primer credit de la visita, una mine train de Intamin llamada Mine Train Ulven y de la que me encargaré de hablaros a fondo en una entrada específica que haré describiendo uno por uno todos los credits de este parque danés. De momento una foto aproximada de lo que veremos si vamos caminando y nos la encontramos de repente:


Girando la cabeza a la izquierda nos encontraremos junto a la carpa del Cirkusrevyen un discreto edificio cuadrado donde localizamos la oficina de recepción, información y venta de entradas del parque. El sistema de pago en Bakken es muy sencillo y creo que es de los mejores que he visto jamás. Consiste en una pulsera de plástico que en el interior lleva un chip electrónico que en contacto con un escaner situado a la entrada de cada cola de ride, nos permite o no el acceso (en función del tipo de pulsera que hayamos comprado).

Con esto por ejemplo podemos comprar una pulsera ilimitada para todo el día (como fue mi caso, por ejemplo) o podemos comprar una pulsera para determinadas atracciones


En estas taquillas es donde encontraremos un sinfín de "packs" de pulseras, siendo la que compré (válida para todas las atracciones durante todo el día), la más práctica en la relación calidad/precio, aunque si lo preferís hay máquinas distribuidas por todo el parque que permiten extraer tickets válidos únicamente para un ciclo en la atracción que elijamos. No es el único edificio donde podremos conseguir nuestra acreditación como visitantes, pero sí es el edificio más grande, por lo que deberéis tener paciencia ya que se forman colas con relativa facilidad.

Gastronomía a pie de rides

Junto a estos edificios de venta de pulseras e información sobre el parque localizamos ya toda una reliquia de la que disfruté muchísimo en mi visita al parque, se trata de Rodeo Banen y en lo más básico es una pista ovalada de carrera de coches eléctricos:


Este mismo sistema lo encontré tambien en el Prater y es sencillamente genial. Al contrario de los coches de choque que se alimentan de la electricidad mediante una "antena" que se eleva hasta la rejilla del techo, en este tipo de pistas los coches se alimentan directamente del suelo. Si afináis un poco la vista veréis que en el suelo se van alternando pequeñas planchas de madera con planchas de metal, que son las que finalmente transmiten la electricidad al motor interno que lleva cada vehículo. Así cuando el ride-op enciende la pista, todos los coches se ponen a funcionar al momento hasta que decide apagarla y finalizar el ciclo. Genial. adictivo y terriblemente divertido, palabra:


En este punto del recorrido encontramos una gran avenida diagonal que atraviesa por completo la estructura del parque y permite conectar con prácticamente todo, creando una gran plaza con multitud de direcciones a tomar. Nosotros seguiremos rectos nuestra ruta, pero sólo por curiosidad, vamos a ver lo que contiene esta calle que nos lleva directos a la casa blanca de la que os hablé al principio, la Peter Liep Hus.

Decorada de manera coqueta con maderas y luces a lado y lado del sendero enlosado, esta discreta avenida nos va mostrando a lado y lado restaurantes pequeños pero con delicioso aspecto y una variedad gastronómica apabullante. Eso es algo de lo que Bakken presume y con razón, la calidad de sus restaurantes es tal que hay gente que viene al Bakken a celebrar eventos, bodas, reuniones o incluso a organizar veladas y conciertos sólo por sus restaurantes, no por el parque:


Podemos localizar tras una pequeña terraza a los pies de Mine Train Ulven la pizzeria Valentino, famosa por tener la mejor comida italiana en todo el parque:


O el bonito y resultón Nybo, donde nos podrán servir aperitivos y raciones enteras de los más exquisitos manjares daneses en un ambiente relajado y distendido:


Podría decirse que este es uno de los rincones más gastronómicos del parque, pero no el único. Lo veréis conforme vayamos avanzando.

Canguros, selvas y teatros

Volviendo atrás, de nuevo en esa estructura rectangular de la que os hablé al principio de la entrada, en esta ocasión nos encontramos con una plaza donde a la izquierda y haciendo esquina localizamos la espectacular y tematizada fachada de Safari, la primera dark ride con la que nos encontraremos en nuestro recorrido:


Una dark ride interactiva (esto es: de disparitos) en la que nos convertiremos en valientes exploradores y nos adentraremos de lleno a una espesa y oscura (muy oscura) jungla africana. Para ello nos subiremos a estos graciosos coches-vagoneta:


No es que sea la experiencia de tu vida, pero no deja de ser una dark ride de doble piso con un buen puñado de animatronics tradicionales, buenos juegos de luces, un sistema de audio bien llevado y un montón de sorpresas escondidas. Familiar y correcta.

Al otro lado de esta particular plaza encontramos Kanguru, una spin ride que juraría que por los acabados tiene pinta de ser de Zamperla y que nos hará saltar por los aires a bordo de brazos hidráulicos tematizados en canguros boxeadores (¡!):


Avanzando por esta gran calle encontraremos a nuestra izquierda de nuevo una colección de casetas y juegos de feria y, embutido en medio, un edificio con una espléndida fachada tematizada llamad Crazy Theatre, en cuyo interior localizaremos una ride conocida por los entusiastas madrileños por estar en Parque de Atracciones de Madrid bajo el nombre de Desperado, un simulador de caballos donde mediante pistolas interactuaremos con una gran pantalla que servirá de diana virtual:


En frente de este Crazy Theatre encontramos una gran plaza abierta con numerosas hileras de bancos de madera en la platea, se trata del Friluftsscenen, o lo que es lo mismo el gran auditorio al aire libre que absolutamente todo gran parque danés o sueco tiene en su interior:


En este sentido creo que los parques escandinavos tienen una gran lección que enseñar al resto de parques repartidos por el mundo. Y es que más allá de apabullar al cliente estándar con un abanico casi interminable de grandes espectáculos, espectáculos normales y espectaculillos mediocres, lo importante es ofrecer al público algo único, grande y que recuerde todo el día. Para ello concentran su presupuesto en apenas un par de icónicos shows y uno de ellos se celebra a diario aquí.

Volvemos a fijarnos en la fachada continua que localizamos a nuestra izquierda y colindante a Crazy Theatre encontramos 5D Cinema:


No 3D ni 4D, no... ¡5D! Aunque la verdad, para qué engañarnos, no es más que un teatro-simulador muy parecido a lo que todos y todas hemos visto ya en muchísimos parques: asientos que se mueven, las típicas colas de rata a los pies, chorros de vapor directos a la cara desde el asiento anterior, ventiladores, lluvia de pompas de jabón y todo acompañado de unas vistosas gafas de plástico y una enorme pantalla donde se proyectaba, en este caso, la película de El Principito (que si no me equivoco, los seguidores de Isla Mágica conocerán bien).

Siguiendo esta misma fachada llega un momento en el que nos encontramos con otra de esas particularidades que hacen gracia, sobretodo porque no lo esperabas en absoluto. En esta ocasión se trata de Dillen y no es ni más ni menos que una jet-ski como la que todos conocemos en PortAventura, solo que en esta ocasión la tematización es mucho más realista y está ambientada en una verde jungla amazónica:


Me pareció muy curiosa la adaptación del theming a la estructura de la ride ya que el nombre (Dillen) proviene del abreviado de krokodillen, que como entenderéis significa cocodrilo en danés. Así pues los brazos de esta jetski tienen en su extremo grandes cocodrilos y los viajeros van montados en ellos:


Mención especial también para el theming que reciben las colas de acceso, con una gran composición en forma de cocodrilo gigante que atemoriza a los exploradores y a los viajeros y por la noche, iluminado, resulta incluso hasta terrorífico.

Para acabar esta primera entrada del análisis de Bakken he decidido dejaros con una curiosidad gastronómica que encontramos justo delante de la mencionada Dillen y que sin duda es sorprendente localizar en tierras tan lejanas. Se trata de La Casa, un restaurante de tapas y comida típica española:


Cuidado porque el tamaño de este restaurante es realmente intimidatorio, tanto como los precios absolutamente ridículos y estratosféricos que puede llegar a tener un simple pincho de tortilla o unas chistorritas. Pero claro, teniendo en cuenta que estamos a casi 1000 kilómetros de casa, hay que tener en cuenta que en una tierra como Dinamarca donde lo que más predomina son los pescados, el hecho de poder degustar embutido o carne es casi un lujo. Sin duda creo que es el restaurante de tapas más grande que habré visto hasta ahora y ríete tú de las tabernas de Euskadi.

*****

Hasta aquí os he podido mostrar un poquito parte de la esencia que Bakken nos puede ofrecer en un día regular de visita a su interior. Pese a que quedan decenas de rides, edificios, restaurantes y coasters por ver, ya podéis observar que este es un parque donde encontramos muchísima variedad estética, temática y gastronómica, hasta un punto tal que se hace realmente difícil seleccionar dónde comer o en qué riddear. Una sensación que, por otra parte, no es nada negativa, al contrario, se siente uno como en un sueño del que jamás quiere despertar.

Prometo continuar con este análisis y seguir descubriéndoos más curiosidades sobre este enorme y anciano parque que, lejos de parecer una ruina o algo demasiado antiguo todavía tiene fuerzas como para luchar con las generaciones actuales. Lo veremos más adelante...

1 comentario:

  1. Me encantan las reviews de estos parques al detalle, como me encanto la de Gröna Lund, porque son raros de conocer, y siempre, siempre, te sorprenden.

    Irune!

    ResponderEliminar