lunes, 27 de octubre de 2014

Beijing Shijingshan Amusement Park (parte 1)



Llegamos ya a la recta final (aunque todavía nos quedan bastantes entradas) del viaje que cumplimentamos en 2013 los tres integrantes del RollerCoaster Team Tour a lo largo de la zona norte de China. A estas alturas del viaje habíamos dejado atrás ya Shanghai y la belleza de su iluminación futurista, la región apartada de Chengzhou y sus elaborados parques temáticos y habíamos emprendido un largo viaje en tren bala hasta la contaminada e importante Beijing, donde nos aventuramos con el primer Happy Valley de nuestras vidas.

Como ya os expliqué cuando os planteé la estructura del viaje, debido a un cambio de horarios provocado por los reajustes de vuelos, debimos acortar un día nuestra estancia en China, por lo que hubo que programar todo para poder unir turismo y parques en apenas 2 jornadas, por ello decidimos que el último día lo dedicaríamos a visitar un parque de atracciones de medidas más o menos normales y, a mediodía, visitaríamos la Ciudad Prohibida de Beijing, lugar de peregrinaje para el turista que se precie.

Así pues hoy, en Bloggercoaster, es el turno de hablar de Beijing Shijingshan Amusement Park, un parque de atracciones totalmente desconocido más allá de la ciudad y del que raramente escucharéis hablar, pero que tuvo mucho por ofrecernos durante cerca de 5 horas de visita.


La imagen del contraste decadente

Beijing Shijingshan Amusement Park pertenece a ese grupo de parques tópicos de los que se nutre la leyenda urbana de los entusiastas cuando se trata de hablar de parques chinos: parques vacíos, grises, con mucha contaminación y con un mantenimiento que parece del siglo pasado (y puede incluso que lo sea).

Y sí, no es quizás el mejor parque que hayamos visitado nunca, pero valió mucho la pena adentrarse en su interior para descubrir, entre otras cosas, hasta 9 credits de diversos tipos y medidas.

Como os he comentado en la entradilla, la agenda del día estaba llena a rebosar y no podíamos permitirnos el lujo de perder ni un solo segundo, por lo que tratamos de llegar lo más puntuales posibles a la apertura del parque a eso de las 9:00 aproximadamente. Para llegar a este parque tomamos la línea 1 (roja) hasta llegar a la parada Bajiao Amusement Park Station, situada a apenas unos 200 metros de la entrada y cuya salida está justo debajo de un viaducto de autopistas de cemento

Ya en la entrada vimos un cierto cúmulo de gente, sobretodo familias con niños, por lo que creo que en ese momento desmentimos la primera leyenda urbana: por lo menos este parque NO estaba vacío ni lo estaría durante todo el día:


Como ocurre en la gran mayoría de parques de atracciones chinos (que no temáticos), el parque hace tiempo que aplicó rebajas, recortes y estrategias económicas para hacerlo rentable, por lo que si buscamos mapas del parque por desgracia no se nos facilitará ninguno ni en taquilla ni en la entrada. Directamente el parque exhibe un puñado de paneles acristalados repartidos por todo el recinto donde podemos guiarnos con mayor o menor suerte por toda su extensión (y en chino, claro):


Antes de nada os he de avisar de que debéis dejar atrás la obsesión por el orden, la limpieza y el mantenimiento que se vive en muchos parques de EEUU o Europa. Tampoco os estoy diciendo que este parque sea un estercolero, ni mucho menos, pero es más bien que quizás el paso del tiempo (este parque data de 1986) ha hecho que se descuiden algunos aspectos de sus rides y coasters, lo veréis más adelante. Aún así vale la pena indicar que el parque ofrece buenos rincones, jardines y paseos durante todo el recorrido:


Y aquí se hace extensivo el aviso que os he dado antes. Allí donde habría un mantenimiento y limpieza ejemplares, donde se habría replantado y vallado correctamente todo, donde se jugaría correctamente la partida de la tematización, Beijing Shijingshan Amusement Park se ha perdido quizás más en la dejadez y en entender que si la gente accede al lugar para sacarse fotos con los muñecos, dejemos que el lugar esté accesible para ello:


Y pese a ello, también contiene ejemplos de saber hacer de manera correcta como este que os muestro aquí, con un cuidado mayor en los aspectos indicados antes (vallas, jardinería y limpieza):


Creo que han servido estas dos últimas imágenes para relatar lo que os pretendía decir, que al jugar con esta serie de contrastes el parque ofrece quizás una imagen fugaz de decadencia o de antigüedad ya que hay espacios o rides que ensombrecen a otras en distintos aspectos. Yo por lo menos ya os he avisado.

Pese a que no es una constante, el parque tiene algunos rincones de restauración repartidos por toda su extensión y que generalmente ofrecen plazas repletas de mesas con sombrillas para poder disfrutar de la comida y bebida. Eso sí, la mayoría de puntos de restauración ofrecen comida rápida y snacks, no esperéis encontrar ningún restaurante de carta o menú ya que en Beijing Shijingshan Amusement Park se permite sin problema alguno el acceso de comida desde el exterior del parque (motivo por el cual a apenas 20 metros de la entrada hay una docena de carritos de comida tipo noodles, frituras, snacks y refrescos):


Algo que nos encontramos a escasos metros de la entrada y que me impresionó por la cantidad de detalle y tamaño fue el Tourist Center, un elegante y coqueto edificio circular que, como podréis comprobar por la imagen, estaba cerrado a cal y canto:


Me hizo reflexionar acerca de las ansias que ha sostenido China a lo largo de estos últimos 10 o 15 años por quererse abrir de cara al turismo extranjero y al mundo en general. Probablemente este edificio abriera en su día para intentar abrir mucho más el attendance del parque, más allá de la clientela local y regional que ya os aseguro que tiene. El problema es que quizás se fracasó en ese intento y todo lo que se invirtió construyendo el edificio jamás regresó a las arcas del parque. ¿Solución? En pie, pero cerrado.

Es un paralelismo sencillo con lo que ocurre con la mayoría de edificios que todavía hoy se están construyendo por decenas en China. No se elevan rascacielos para llenarlos de oficinas, sino para mostrar al turista occidental que China es poderosa y que es capaz de construir por pura ostentación.

El parque tragaperras

Y es que en nuestra jornada de visita al parque se juntaron dos factores que pueden convertirse en puro veneno mortal para nuestra cartera: las prisas por probar todo y las tarifas de un ticket por atracción.

Como ocurre en los parques oldschool, los discretos o en la mayoría de las ferias, cuando uno accede a Beijing Shijingshan Amusement Park paga una tarifa de acceso al interior (que si no recuerdo mal eran unos 20RMB, algo más de 3 euros) y luego si quiere acceder a alguna ride o coaster tiene que comprar tickets que equivalen al precio de un ciclo en esa atracción.

Para ello el parque distribuye en los puntos neurálgicos unas pequeñas casetas o taquillas con una o varias ventanitas y donde podemos adquirir nuestros tickets. Debéis tener en cuenta que este parque es muy poco "English friendly", así que lo mejor es que cuando adquiráis los tickets señaléis la ride que queréis probar con el dedo y el cajero o cajera ya se encargará de facilitaros el importe en tickets:


Este sistema tiene un inconveniente: si el parque tiene una alta cantidad de rides y coasters el precio final de la visita os puede salir por un pico y, en el caso de Beijing Shijingshan Amusement Park es lo que nos ocurrió pues de 10 o 15 RMB en 10 o 15 RMB el bolsillo se iba vaciando poco a poco (ya solo con las 9 coasters os puede salir un precio de 10 o 15 euros fácilmente, sumadle flats y acuáticas, comida y bebida, etc.

Dicho esto, apenas habían pasado unos minutos desde que entramos al parque y ya se nos presentó, en un lateral del parque, el primer e importante credit de la jornada. Se trata de Feng Shen Coaster, una shuttle loop de una empresa autóctona llamada Beijing Shibaolai Amusement Equipment y que ofrecía este aspecto:


Probamos ya una similar durante nuestra visita a Jin Jiang Action Park y teníamos aprendida la lección de que no había que dejarse llevar por las apariencias. Y acertamos. Pese a que ofrezca un aspecto más bien dejado, incómodo o incluso lamentable, lo cierto es que el ciclo fue placentero y sin demasiado dolor excesivo como sí puede propinarte, por ejemplo, una SLC de Vekoma:


También vale la pena remarcar la inexistencia de tramos en curva o de transiciones muy marcadas, por lo que ello es propicio a facilitar un recorrido agradable y sin demasiados saltos:


Lo que sí vale la pena indicar era el lamentable estado en el que se encontraban tanto los arneses de seguridad como los cinturones. Llegando a confiar plenamente en el hecho de haber visto antes de riddearla un ciclo con otra gente. Todo hay que decirlo: riddear este tipo de coasters en estos lugares es un auténtico acto de fe.

Completado ya el primer hito de la puesta de bandera en Bejing Shijingshan Amusement Park, era momento de proseguir con nuestra incansable labor de descubrimiento del parque (y en mi caso particular de documentación masiva de fotografías).

El siguiente edificio con el que nos topamos era uno de los de más envergadura de todo el parque, visible casi desde todos los puntos del mismo y muy revelador a la hora de determinar la edad del parque ya que se trataba de un cine 4D integrado en el interior de una gigantesca bola geodésica y que responde en estructura a una especie de imitación (a la china) de Soarin', la espectacular ride de Epcot:


La verdad es que fue una auténtica pena disponer de tan poco tiempo para este parque porque estoy seguro que habría sido curioso poder riddear absolutamente todas estas rides. Soy consciente de que por el camino nos dejamos simuladores, alguna que otra dark-ride y un buen puñado de flats, pero la verdad es que el turismo por la tarde bien merecía la pena el sacrificio que estábamos haciendo. Dejamos atrás el cine 4D en la bola metálica, un triste pero necesario descarte.

Aquí llega el auténtico show

Tiene este parque una ordenación urbanística bastante curiosa y es que está, literalmente, partido en dos por una vía de tren que recorre en diagonal, de punta a punta, el parque. Eso implica que por el mismo centro del parque pasa también la vía y que, por lo tanto, todo tiene que estar construido para permitir que en cualquier momento puedan pasar los ferrocarriles. Vale la pena decir que en las aproximadamente 5 horas que pasamos en el parque, jamás vimos pasar ningún tren, por lo que probablemente se trate de una vía de uso muy poco frecuente.

Saqué una curiosa fotografía de un padre y su hijo paseando por en medio de las vías (a las que se podía acceder sin problemas ya que no permanecían valladas ni limitadas). Perdonad el toque dramático de los efectos, en realidad a lado y lado de las arboledas había rides y jolgorio de gente pasándoselo bien, es simplemente que me he dejado ir por mi lado más Stephen King:


Hecho este inciso, el parque propone una solución para poder pasar de un lado al otro de este escollo arquitectónico y para ello nos plantea un gigantesco puente ornamental, muy bellamente tematizado y que imita los puentes colgantes de antaño con dos grandes torreones cruzados por sendas pasarelas de cemento:


Nótese con este ejemplo lo que os comentaba del desfase temporal del parque. Encontramos rides y coasters más o menos punteras (de los últimos 5-10 años) pero luego si somos minusválidos y nos desplazamos con silla de ruedas el parque nos cierra el paso por completo a partir del punto en el que se pone interesante la cosa. Olvidad accesos para minusválidos no solo aquí, sino en el 100% de las rides.

¡Prosigamos! Una vez cruzamos el mastodóntico puente ornamental (y echamos un vistazo a lado y lado de la inquietante vía de tren) Beijing Shijingshan Amusement Park se abre por completo ante nosotros para mostrarnos su lado más comercial y, por así decirlo, encantador.

Nos encontramos por ejemplo a nuestra izquierda, nada más bajar las escaleras, esta Mutant Alert, una ride walkthrough repleta efectos sonoros, luces y pasillos. Algo así como un laberinto tematizado en alienígenas y espacio en general con un edificio que se permite el lujo de estar tematizado al completo, incluso por los laterales:


Y justo enfrente, a mano derecha, encontramos el contraste puro y duro. Como no podía ser de otra manera una enorme pista de bumper cars con una inquietante decoración en el panel superior (desgastada por años y años de intemperie al Sol). Al fondo, como podréis comprobar, se erigía en el aire, con una altura de unos 40 metros, una bonita skyflyer que permitía una visión general y panorámica del parque a una altura bastante digna:


También podíamos vislumbrar, a través de todo ese cúmulo de rides de todo tipo, una clásica enterprise de fabricación (cómo no) china:


Desde luego el parque no comete el error de pecar de falta de rides o flats, incluso las más familiares están presentes como esta jump'n smile similar a las que podemos localizar en las ferias y parques menores en Europa:


Y el fenómeno máximo de la ostentación, una ride que de por sí ya no suele tener una capacidad completa como es el carrousel, en este caso lo encontramos de dimensiones enormes y no de un piso, sino de DOS, aunque con una decoración victoriana exquisita, todo hay que decirlo:


Nos detenemos en este punto preciso, con varias avenidas que se abren ante nosotros y se extienden centenares de metros con rides y coasters a lado y lado. A nuestra izquierda la llamativa Shenzhou Coaster (podéis verla aparecer tímidamente tras el carrousel en la fotografía superior), a nuestra derecha la avenida presidida al fondo por la gran ferris wheel del parque.

*****

Y aquí detengo el análisis de este Beijing Shijingshan Amusement Park que justo en este punto empieza a mostrarse poderoso y capaz de catalogar absolutamente cualquier flat o kiddie que se precie.

Hasta ahora hemos podido ver la extraña naturaleza de un parque que se nos puede mostrar como un objeto raro de coleccionista, con una distribución totalmente sesgada por la existencia de una vía de tren que divide por completo el recinto, con un extraño contraste entre elementos de paisaje, theming y rides y con una esencia que vale la pena no dejar escapar ya que podemos empezar a descubrir en su interior rarezas de colección (como os aseguro que veréis más adelante).

Y a vosotr@s, ¿qué os parece, por el momento, el aspecto de Beijing Shijingshan Amusement Park?¿Pagaríais por visitar un parque así?

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