jueves, 26 de mayo de 2016

Tripsdrill: a fondo (Parte 3)


Volvemos a la carga en esta apasionante aventura a lo largo del germánico parque temático de Erlebnispark Tripsdrill o, como ya he comentado en varias ocasiones, más conocido como Tripsdrill, a secas.

Durante la primera y la segunda parte de este interesante viaje pudimos comprobar hasta qué punto llega este parque a cuidar los detalles de todas aquellas rides y coasters que componen su extenso catálogo, además de ver una perfecta forma de aunar la historia, la diversión y la tecnología en un perfecto ejemplo de armonía familiar.

Por lo tanto hoy, en Bloggercoaster, es momento de enfilar la tercera y última entrega de este análisis y acabar de descubrir algunas de las rides y coasters más grandes y conocidas a nivel internacional.



Durante la última entrega del paseo por este apacible y verde parque temático alemán nos quedamos a las puertas de algo que, en las dos ocasiones que he pisado el parque, he llamado "la pradera del futuro". Y es que tras un complicado entresijo de caminos, jardines, fuentes, rides y coasters, todo perfectamente hilado, se abre ante nosotros una gran llanura de césped rodeada de árboles y de las majors más voluminosas del parque (de las que hoy hablaré con calma).

Echad un vistazo al tamaño de este terreno vacío y sin funcionalidad en el parque y decidme que vuestra mente de entusiastas parqueriles no vuela imaginando un gran bicho de B&M o de Intamin corriendo por cada uno de esos metros cuadrados:


Y sin embargo, como os he dicho, el terreno parece estar ahí simplemente para el descanso de los visitantes al parque, como una pequeña y apacible pradera en la que tumbarse un rato y charlar con nuestras respectivas compañías o contemplar el paso de las nubes, sin más.

Pero si nos ponemos de pie frente a la "pradera del futuro" lo primero que veremos a mano derecha es un gran edificio tematizado, rodeado de espesura y bosque y del cual emerge un torreón de cuyo lateral sale una rampa azulada repleta de agua:


Efectivamente, si nos acercamos a la parte más alejada del torreón encontraremos la entrada de una de las rides más queridas e icónicas de Trispdrill, me refiero ni más ni menos que a Jungbrunnen, el particular flume de este parque:


Efectivamente, lo que veis en este arco de entrada es una bañera a modo de jardinera, además de un montón de tuberías y lavabos rodeando la placa donde vemos el nombre de la ride. Y es que la temática elegida para este pintoresco flume es ni más ni menos que "baños", en su más amplio significado.

Así pues no es de extrañar que si hablamos de un flume inspirado en baños, la barca en la que visitaremos los bravos canales de esta ride no esté inspirada en un tronco de madera como en el 99% de este tipo de atracciones, sino en una completa y equipada bañera, como rápidamente veremos mientras accedemos a las bonitas colas de acceso a la estación:


Dicha bañera va equipada al completo, con calefactor en la parte trasera, dispensador de agua para ducha (también en la parte trasera, si os fijáis) e incluso selector de agua fría o caliente. De más queda aclarar que en ningún momento este dispensador arrojará agua sobre los viajeros (de ello ya se ocuparán los distintos drops, giros y desniveles que viviremos a bordo de este particular flume):


Sobre el contenido de esta ride, la verdad es que he tenido un debate interno sobre si explicaros de manera detallada su recorrido o no, pero como sabéis que de vez en cuando me gusta ocultar el misterio y dejar que vosotr@s mism@s lo descubráis al visitar el parque, sólo daré algunas pistas: 1) iremos tanto hacia adelante como hacia atrás, 2) no solo hay un drop y 3) parte del recorrido se hace a través del edificio que veíamos al principio, escondiendo una de las salas más WTF que habréis visto en vuestra vida como entusiastas de parques:


Ni qué decir tiene que este flume moja y, depende del peso de la barca y de la posición del viajero, puede que lo haga bastante, como habréis podido comprobar en la fotografía que acompaña a este texto, aquí arriba.

Pero desde luego haga frío o haga calor, es absolutamente indiscutible que Jungbrunnen merece un riddeo de los buenos porque os divertiréis como con pocos flumes, creedme. Es una de esas rides que se le quedan a uno grabadas a fuego en su memoria parqueril.


Cuando observemos la estructura de castillo de Jungbrunnen, inevitablemente también nos fijaremos en vías, soportes y trenes de coaster que pasan a velocidades nada despreciables alrededor nuestro. Y es que este edificio sirve de refuerzo temático tanto para el flume del que os he hablado hasta ahora como de G'sengte Sau, otra de esas coasters que pertenecen a la memoria colectiva del parque y que son a día de hoy irreemplazables:


Tanto es así que hace ya unos años, aquí mismo en Bloggercoaster, me animé a hacer un análisis más o menos completo de esta pintoresca coaster de Gerstlauer, una entrada que desde ya mismo os animo a echar un vistazo y la cual incluí en la exclusiva sección de Bloggercoaster Classics :


Aún así, con aquella entrada no ofrecí algunos de los detalles incluidos en esta coaster y que, en una segunda visita al parque, sí pude fotografiar y os puedo ofrecer a día de hoy.

Como recordaréis, la coaster está ambientada en el mundo de los trineos de madera que desde tiempos ancestrales sirven al ser humano (sobretodo en las regiones montañosas) para transportar mercancías a través de los senderos que serpentean en las montañas. Así pues, nada más acceder a las colas de acceso de G'sengte Sau, nos adentraremos en una zona indoor donde se nos explicará el proceso de fabricación de los trineos:


El recorrido atraviesa unas cuantas salas que rodean, por la parte baja, el layout de la coaster que pasa por encima de nuestras cabezas sin que nosotros lo sepamos. En esas salas se nos explica el proceso de herrería y carpintería:


Así como la crianza y el cuidado de los caballos, elemento locomotor indispensable de cara a ser transportados en los trineos (a bordo de los cuales subiremos unos metros más adelante, en la estación de carga de la coaster):


Mi primera visita a Tripsdrill fue en 2010 y la segunda en 2014 y os puedo asegurar que la coaster sigue siendo ejemplar, terriblemente divertida y con un layout muy bien equilibrado, repleto de fuerzas G positivas, negativas y laterales que nos harán llegar a estación plenamente satisfechos tanto si hemos recorrido las colas tematizadas lenta o rápidamente.


En esta particular galería de majors, se nos presenta, inmediatamente, la siguiente tras G'sengte Sau. En 2008 supuso un boom para el parque alemán que por primera vez veía como una coaster de gran calibre se apoderaba de gran parte del terreno y que, desde entonces, no ha hecho más que cosechar fama y prestigio en todo el continente, a pesar de su evidente familiaridad.

Se trata de la afamada Mammut, la woodie de Gerstlauer diseñada y construida a través del que en su día supuso ser un sistema revolucionario llamado Cordes, que viene del estudio de ingeniería de Ingenieur-Holzbau Cordes:


Como esta entrada no se trata de un análisis en concreto de la coaster y tampoco se trata de un credit que se deje fotografiar por todos los ángulos, he querido incluir aquí un pequeño análisis del layout que acompañaré con un genial vídeo on-ride ofrecido por los incombustibles CoasterForce a través de su canal de Youtube:


Como podréis observar a través del POV, el recorrido se inicia tras una salida de estación (un edificio totalmente tematizado, incluso con algún pequeño animatronic y dioramas representativos de la vida de los leñadores y carpinteros alemanes). Inmediatamente tras la salida nos adentramos en una gran sala cubierta, totalmente tematizada y repleta de máquinas y mecanismos que, tras parar por completo el tren, se ponen en marcha en algo que parece un fallo de seguridad (humo y luces parpadeantes incluidas):


Inmediatamente tras este pre-show (que bien puede facilitar la carga y descarga del segundo tren del que dispone esta woodie) entramos en el lift, un lift que nos llevará mediante cadena hasta una nada despreciable altura de 30 metros, desde los que podremos observar por completo todo el parque. Pero deberemos aprovechar bien los segundos porque una vez arriba del todo seremos soltados para bajar por un vertiginoso drop curvado que nos hará alcanzar en su parte más baja un máximo de 90 kilómetros por hora:


El recorrido a partir de aquí se divide en amplios elementos básicos en una woodie como son curvas peraltadas y pequeñas speed-hills que, tomadas en muy medida velocidad, nos ofrecerán sensaciones cercanas (pero no completas) a lo que sería un floating airtime:


Como os he dicho, el recorrido de esta woodie es muy familiar, con pocos cambios bruscos, pocos incrementos de velocidad y en absoluto ningún abrupt airtime, por lo que no sufráis los que temáis a las fuerzas G extremas, en esta coaster no las notaréis en absoluto y disfrutaréis de un placentero viaje.

Además, tras bastantes años después de su inauguración, esta woodie sigue rodando bastante bien pese al clima seco de la región en los veranos del sur de Alemania. Ello, sumado al uso de ruedas de caucho (en vez de las tradicionales de acero), hacen que esta coaster adquiera una característica adicional en todo su recorrido: silencio prácticamente total.

Creedme si os digo que choca muchísimo ver una woodie completando el recorrido con un silencio semejante al de una coaster de acero de las de nueva generación:


A mi parecer el punto más destacado en cuanto a "intensidad" se refiere es el triple twistie que enlazaremos en la parte final del layout, próximos ya a la recta de frenado. Un triple-twistie que nos conducirá a través de una zona de túnel que pasa justo por debajo de la plaza que preside el lift de Mammut:


Como ya sabréis a estas alturas, en una woodie los cruces bajo soportes y los túneles son los puntos en los que se consigue mayor sensación de choque y, en Mammut, este es un elemento imprescindible y muy útil, para añadir un poco de emoción a un layout que de por sí peca de ser algo insípido (a no ser que seamos niños y sea nuestra primera coaster "grande", en cuyo caso estaremos absolutamente absortos):


En resumen, Mammut se convertirá rápidamente en un bombón que desearéis riddear una y otra vez y que, si visitáis el parque con bajo attendance, puede llevaros fácilmente a un riddeo de 3 o 4 ciclos seguidos sin notar ni una pizca de dolor de cabeza por sus casi inexistentes vibraciones.

Mammut se guardará en vuestra mente como esa coaster que flota en un hipotético limbo entre la familiaridad más conservadora de la siempre modesta Europa y la intensidad de las nuevas generaciones. Un híbrido digno de elogio que todavía hoy día rueda con magníficos resultados sea cual sea vuestro gusto y edad.


Por último, si retomamos la visión de la "pradera del futuro" con la que abría esta entrega de análisis de Tripsdrill, recordaréis que empezamos a mano derecha nuestro recorrido. En esta ocasión nos fijaremos en el elemento repleto de bosque y espesura que nos queda a mano izquierda. Su nombre responde a Waschzuber-Rafting y se trata de los rápidos del parque.

El recorrido, como ocurre con la gran mayoría de las majors de Trispdrill, se inicia tras un laberíntico paseo por unas casitas, interconectadas entre sí, que nos conducen por un repaso histórico al mundo de la colada. Me refiero al lavado traidicional de la ropa, décadas e incluso siglos antes de que nos acostumbráramos a llenar nuestras lavadoras eléctricas y a poner el detergente:


En estas colas ricamente tematizadas nos encontraremos distintos elementos y, por así decirlo, episodios dentro de un mundo tan olvidado como es el del lavado y cuidado de los tejidos. Desde la construcción y uso de los barreños de madera (elemento en el cual estarán tematizadas las barcas de esta Waschzuber-Rafting) hasta el remiendo y cosido de las prendas una vez han pasado por el lavado o por el uso continuado, como se nos muestra en esta sala temática que encontramos a un lado de las colas de acceso a estación:


Tras pasar por dichas salas (sin dejar de escuchar las bravas aguas, a la par que las risas y gritos de los sufridos viajeros afectados por el chorreo de agua constante, accederemos a una original estación de carga que rompe con la concepción que solemos tener de carga de este tipo de rides a través de una plataforma circular en perpetuo movimiento.

En esta ocasión nos encontraremos una cinta transportadora sobre la que descansan los neumáticos de las barcas y a los cuales accederemos rápidamente (la cinta no deja jamás de circular):


Una vez acomodados, empieza la aventura. El primer elemento que nos sorprenderá nada más abandonar la cinta es un pequeño drop de salida, algo que tampoco es común en los rápidos de carga con estación circular ya que en estos solemos salir con calma. Aquí no, aquí nada más salir adquiriremos una velocidad nada despreciable.

Una vez adquirida la velocidad es momento de disfrutar de todos y cada uno de los elementos que encontraremos en nuestro sinuoso recorrido:


Lo más destacado de estos rápidos, además de la cantidad de desniveles de agua que encontraremos (lo cual hará que el hecho de llegar secos a la estación sea bastante improbable) es el hecho de que vegetación y canal se unen en uno solo para provocarnos la ilusión de que realmente estos rápidos llevan allí toda la vida, como podréis observar en las fotografías. Fijáos sino lo bien integrado que está el borde del canal con la exquisita jardinería que rodea el recorrido:


Un momento, echad un vistazo a la fotografía de aquí arriba. ¿He dicho ya que estos rápidos son genialmente disfrutables? Da fe de ello este muchacho y su alegre sonrisa a cámara:


De la misma manera que con Jungbrunnen, tampoco quiero explicaros punto por punto cada detalle porque estos rápidos se disfrutan in-situ, allí mismo. Pero sí que os puedo decir que pasaremos por zonas cubiertas tanto como descubiertas, observaremos cascadas y, al final del todo, seremos "víctimas" de un gigantesco remolino que nos hará girar como posesos sobre el lago en el que encontramos aquél largo puente colgante, en la entrada anterior de análisis de Tripsdrill:


Y hasta el año 2013 este hubiera sido el punto y final de nuestro paseo por este genial y completísimo parque de Tripsdrill. Pero como rápidamente evidenciaréis con la siguiente fotografía, desde hace 3 años el parque tiene un nuevo juguetito que ofrecernos a tod@s l@s amantes de las coasters, la velocidad y las inversiones:


Efectivamente, por ahí asoma. Su nombre es Karacho y se convirtió en la flamante novedad que el parque adquirió en 2012, estrenó en 2013 y fue completando en 2014 hasta que en 2015 adquirió su forma definitiva que es la que en este 2016 se podrá disfrutar en su plena totalidad.

Pero como Karacho es carne de análisis por completo y de ella sí que acumulo decenas de fotografías, he decidido que pasará a formar parte de la particular colección de BGC Classics y le dedicaré, en unos días, una entrada al detalle.

Así que todavía no hemos acabado del todo con Erlebnispark Trispdrill, pero tenemos ya suficiente como para darnos cuenta de que nos encontramos ante uno de esos parques que, sin pudor alguno, yo mismo me encargaría de incluir en un Top5 de los parques más icónicos del continente europeo.

Quizás no sea de los más grandes o extensos, pero sin duda alguna es un parque redondo, que os ocupará perfectamente una jornada entera y que obviando las rides básicas de cualquier parque, aporta una pizca de carácter y de esencia única a cada cosa que añade en sus aledaños.

Si estáis planeando un viaje a Holiday Park o Europa Park, no dudéis en desviaros apenas un poquito en vuestro recorrido y visitar durante un día el precioso y aplaudido parque temático de Tripsdrill. No os arrepentiréis jamás.

2 comentarios:

  1. Uno de esos parques que te hacen amar los parques.

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    1. Totalmente de acuerdo, Marc. Tripsdrill marca mucho.

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