jueves, 26 de febrero de 2015

Piraten (Djurs Sommerland)

Suele existir la creencia, en ocasiones errónea, de que en el mundo de las coasters lo más importante son las medidas y los récords. En muchas ocasiones lo he dicho y reconocido abiertamente y NO, no es ese un buen principio. Cierto es que hay bichos de decenas e incluso centenares de metros de altura que quitan el hipo, cierto es que en muchas ocasiones la velocidad punta alcanza cotas que elevan al infinito nuestra adrenalina y también es cierto que la longitud o la complejidad de un recorrido pueden ser esenciales para la calidad de un proyecto.

Pero de vez en cuando surgen excepciones y suelen ser de presencia poderosa. De vez en cuando emergen estructuras que no pretenden competir con ninguna rotura de récords mundiales o del país donde estará instalado el credit. En ocasiones surgen coasters que serán capaces de robar el corazón y la adrenalina de incluso los más exigentes y no presentan un historial de medidas que llegue incluso a competir mínimamente.

Hoy, en Bloggercoaster, os traigo una de estas excepciones, quizás la más considerada, vanagloriada y aplaudida del mundo (y para qué lo vamos a negar, me sumo al aplauso otorgándole un tercer puesto en mi Top10 particular), hoy os analizaré por fin la única mega-lite que tenemos a día de hoy en Europa, la inmensa pero diminuta Piraten, de Djurs Sommerland.


El sueño de un entusiasta más


Así de sonriente posaba para la prensa el carismático Henrik B. Nielsen, actual CEO y miembro de la familia propietaria del parque temático más grande de toda Dinamarca, el por aquí ya analizado Djurs Sommerland, durante la inauguración en 2008 de la que se convirtió y sigue siendo desde entonces la major indiscutible del parque.

Y no era para menos, Nielsen había sido desde un principio el promotor de la idea. El bueno de Henrik es el clásico entusiasta que tenemos todos dentro, es como tú o como yo, le gusta riddear coasters, le gusta visitar parques y le gusta atesorar experiencias allá donde va entrajado en su uniforme del parque. Pertenece a ese raro y extraño colectivo de directivos de parques que no vienen de la escuela económica o empresarial, sino que viven su puesto de trabajo como una auténtica vocación profesional.


Comentó recientemente en una entrevista a los medios daneses que realizó no menos de 8 visitas a distintos parques de atracciones y temáticos de Europa a la hora de decidirse por la adquisición de Juvelen, la moto-coaster de Intamin que finalmente adquirió el parque para la temporada de 2013. Y es que ahí es donde radica el éxito que tuvo la construcción de Piraten a finales de 2007 y, en consecuencia, el ascenso constante en el número de visitantes anuales que registra el parque.

Intamin, constructora que a mediados de la década pasada vivía una auténtica época dorada, se había encargado de desplegar su departamento comercial a lo largo y ancho del continente asiático, vendiendo un extraño a la vez que aparentemente discreto diseño a un por entonces desconocido recinto japonés que constituye uno de los zoos que se encuentran alrededor de la inmensa Tokyo. El nombre de la coaster era Kawasemi, el parque era Tobu Zoo Park y el modelo resultó llamarse mega-lite, una ingeniosa unión del concepto "mega-coaster" que ya había acuñado la empresa años antes a otros proyectos y la palabra "lite" (ligero, en inglés):


Durante las negociaciones para construir Kawasemi los comerciales de Intamin (de quienes siempre he pensado que deben ser auténticas bestias despiadadas de vender lo-que-sea) consiguieron un preacuerdo con la compañia gestora de Happy Valley para, si el proyecto funcionaba correctamente, construir dos proyectos iguales para la temporada 2009. Y por último pensaron en el laboratorio mundial de prototipos, el caldo de cultivo de nuevos modelos de coasters: Europa.


Los hermanos Michael (director) y Henrik (CEO) recibieron la misma propuesta comercial que Japón y China en las oficinas de Djurs Sommerland durante la temporada 2006-2007 y no lo pensaron dos veces: un proyecto así de compacto, repleto de fuerzas, con una carga ajustada al attendance del parque y un presupuesto acorde con la fiabilidad y calidad de la empresa suiza bien valía la pena.

La noticia se conoció el 21 de septiembre de 2007, semanas después de que uno de los terrenos pertenecientes al parque empezara a experimentar movimientos de tierra y nivelados. Dinamarca, y por extensión Europa, iba a tener la que sería la primera (y hasta día de hoy la única) mega-lite del continente:


Meses más tarde y tras una construcción sorprendentemente rápida, el milagro se hizo posible y en un frío mayo de 2009 Piraten era presentada a la prensa y a los aficionados de un parque que por aquél entonces apenas era conocido para el resto del mundo:


El entusiasta que el bueno de Henrik lleva en su interior quedó enamorado por completo de una coaster que, también en palabras de él mismo, se ha convertido en el que más ha disfrutado jamás a lo largo de su experimentada carrera por parques de todo el mundo. Y es que amigos y amigas de Bloggercoaster, a continuación vamos a analizar punto por punto un credit que parece mucho menos de lo que en realidad llega a ser.

Homenaje al airtime

Como en la mayoría de credits que podemos encontrar facturados en las últimas dos décadas a nivel mundial, la estructura o camino que seguimos en Piraten desde que entramos en su entorno y urbanización hasta estar sentados en el asiento del tren, es de sobras conocido y podríamos recitarlo casi de memoria. Empezamos con un entorno enjardinado en césped y un camino enlosado donde nos encontraremos un asiento de pruebas con palanca controlable por el mismo usuario para comprobar si podemos caber o no en los ergonómicos asientos de Intamin:


Posteriormente pasaremos por debajo del vistoso y siempre presente lift de la coaster para adentrarnos en un laberinto de vallas de cuerda y pilones de madera limitado por muros que intentan imitar con mayor o menor fortuna el theming de una fortaleza. Y es que no nos olvidemos de que estamos en el área temática de Piratland y que Piraten se encuentra en plena fortificación de bucaneros caribeños:


Efectivamente, en esta fotografía de arriba si habéis logrado apartar la vista de ese perfectísimo camelback habréis localizado una especie de torreón de madera con dos personajes en su interior. Se trata de dos animatronics que, acompañados de música evidentemente pirata y con unos movimientos muy logrados y nada artificiales se encargarán de facilitar y alegrar el tiempo de espera que invirtamos en la cola de acceso a la estación:


Y es que sí, como ya se ha comentado en numerosos lugares, la carga de las mega-lite es lenta y, debido al sistema de lapbar + cinturón la comprobación de los trenes se hace lenta y tediosa, por lo que aunque el attendance en el parque no sea muy elevado, sus buenos 10 o 15 minutos de espera tendréis siempre. Al fin y al cabo Piraten es la major no del área, sino de todo el parque.

Si nos giramos hacia la izquierda se nos presentará la simpática y tematizada estación de Piraten. No es que sea el paradigma del detallismo en theming, pero representa bastante bien los valores que defiende la temática del lugar en el que estamos presentes:


Y una vez accedamos al interior del pequeño edificio que alberga la estación nos encontraremos con un recinto en el que cuelgan del techo grandes y largas telas de tonos negros y grises, así como una ambientación de paredes y suelos bastante bien lograda, decorada con objetos y cuadros que nos recuerdan el tipo de lugar en el que nos encontramos, una auténtica guarida pirata:


También aquí nos encontraremos con los clásicos tornos divididos en pequeñas filas (a excepción de la first-row y la last-row, donde hay una extensión de cola extra por si queremos riddear Piraten en primera o última fila, como viene siendo típico en este tipo de credits. Llegados a este punto accederemos a la fila que hayamos seleccionado, tomaremos asiento, nos colocaremos los cinturones, nos ajustaremos la lapbar a nuestra medida, el ride-op hará la comprobación de rigor, pulgares al aire y arranca la aventura:


Como casi siempre, el vídeo on-ride de mayor calidad está facturado por la omnipresente ThemePark Review y os recomiendo echarle un primer vistazo para descubrir la grandeza de este credit. Como el layout de Piraten es más bien cortito y la velocidad a la que el tren discurre por los elementos es elevada, os iré indicando los segundos a medida que os describa el recorrido, para que podáis ir siguiéndolo mientras pausáis el vídeo.

Empezamos el recorrido con una salida directa y rápida a lift y es aquí donde encontramos el primer elemento característico de este modelo y fabricante: la tracción por cable. A diferencia de las coasters tradicionales en las que la subida al lift se realiza mediante cadenas, Intamin apostó por su sistema de cable matando dos pájaros de un tiro: 1) subir la altura total de 31 metros a una velocidad mucho más amplia que la que se consigue a través de cadena y 2) reducir el tedioso ruido que produce el sistema antirollback y el motor de la cadena en las coasters que usan ese sistema. Como podéis comprobar, nos situamos en el punto más alto en apenas poco más de 10 segundos:


Una vez llegamos a la cúspide de semejante estructura metálica, el catcher (el mecanismo que sujetaba, a modo de gancho, la estructura central del tren) nos deja ir con una velocidad adquirida de unos 15km/h y a partir de ahí el "ligero" tren de Piraten empieza a descender cada vez más rápido hasta adquirir los vertiginosos 85 km/h que alcanza en el punto más bajo de un drop juguetón y que ofrece un toque de ejecting airtime en las últimas dos filas del tren:


Al llegar a la parte más baja del drop (minuto 0:57) la vía se inclina rápidamente a derecha para describir una curva de casi 90º de inclinación que recoge el punto en el que más G's positivas experimentará nuestro cuerpo. Un punto en el que es prácticamente imposible moverse y en el que, si hemos sido atrevidos elevando nuestros brazos desde el drop, notaremos una carga enorme que nos empujará a bajarlos:


Y sí, la vía está TAN pegada al suelo que la sensación de que uno puede casi tocar con la punta de los dedos el césped que puebla la base de esta cerradísima curva peraltada es real, muy real.

Apenas experimentaremos este límite de fuerzas durante poco más de 3 segundos, el tiempo justo como para ver venir el siguiente elemento (minuto 1:00), posiblemente uno de los más espectaculares a la par de celestiales:


Se trata de un compacto camelback con twistie superior y un floating airtime que sabe a la más dulce de las chucherías mezclada con la más traicionera de las guindillas:


Una mezcla que estallará por completo en vuestro cuerpo en forma de G's negativas combinadas con un giro del heartline de vuestro cuerpo que os hará pasar de estar ascendiendo inclinados a la derecha a estar descendiendo inclinados a la izquierda en apenas dos segundos, todo ello con la sensación de que vuestro cuerpo saldrá despedido hacia los cielos. No levantar aquí los brazos se hace tremendamente difícil, os lo aseguro:


Aturdidos y completamente maravillados por la mezcla de sensaciones que acaba de entrar de repente en nuestro cuerpo, Piraten nos invita de repente a disfrutar de un completo banquete de airtimes y fuerzas G positivas y negativas que difícilmente podremos olvidar. Tras el twistirtime (así he decidido bautizar este elemento tan icónico) descendemos rápidamente a apenas poco más de un metro de altura por encima del suelo enderezando la inclinación del tren y adquiriendo una velocidad similar a la de hace apenas un momento (minuto 1:05) para sin ni siquiera poder respirar encarar velozmente un elemento tan sencillo como otro camelback, de altura similar a la del twistirtime, pero esta vez sin ningún tipo de curva, puro airtime de principio a fin, curvatura ejemplar:


De nuevo un proceso similar al vivido en otras ocasiones: encaramos la máxima altura, flotamos por completo (notando la presión de la lapbar, que en este punto adquiere más relevancia que nunca, al fin y al cabo es nuestro único anclaje para no salir disparados hacia la atmósfera), un nivel de G's negativas descomunal y de nuevo un tremendo empuje hacia abajo.

El aliciente en esta ocasión, por si no tuviéramos suficiente con el atracón de fuerzas que nos estamos metiendo entre pecho y espalda, es un túnel que se extiende desde que adquirimos de nuevo la altura del nivel del suelo (minuto 1:08), hasta que nos encontramos en mitad de una curva panorámica a la izquierda (minuto 1:10) con un peralte elevado pero no tan extremo como en la primera curva. Un punto en el que la sensación de choque es tan brutal que nos hará bajar los brazos de golpe y luego, debido a las fuerzas G's positivas, nos será imposible volverlos a subir:


Volvemos a describir en este punto un nuevo ejemplar de twistirtime aunque en esta ocasión el peralte de ascenso es hacia la izquierda y el de descenso será hacia la derecha, además de que la altura y longitud del elemento es algo más apaisada, no sin ello significar menos dosis de fuerzas G negativas para el cuerpo:


Y por si nos habíamos quedado con hambre de este inconmensurable elemento, Intamin decidió multiplicarlo hasta el goce infinito ofreciéndonos 3 variantes seguidas, casi sin dejarnos respirar. Este primero que os he descrito anteriormente (de bastante altura pero muy apaisado ofreciendo una sensación de floating airtime total), uno segundo mucho más salvaje y destructivo, con una variación de altura de apenas unos 5 metros por encima del nivel del suelo y con progresión ascendente a izquierda y descendiente a derecha (minuto 1:14):


Y uno más ascendente a izquierda que se traduce en un descenso a derecha, este último quizás mucho más apaisado y tranquilo que los dos anteriores (en parte debido a la progresiva pérdida de velocidad del tren, en parte debido a que la altura adquirida es ligeramente superior). Tras este último twistirtime describiremos una amplia y cómoda curva peraltada hacia la derecha donde volveremos a bajar altura y, por lo tanto, a ganar algunos kilómetros más por hora:


La curva nos hace cambiar completamente de dirección y describe un medio círculo tras el cual veremos otra parte interesante del recorrido, quizás la menos trabajada en cuanto a layout pero no por ello menos importante. Se trata de una progresión de 3 camelbacks, dos de ellos totalmente idénticos, con una altura mucho más pequeña que aquellos primeros que nos cortaron la respiración, pero con la longitud suficiente como para experimentar un floating airtime perfecto en el que, de nuevo, no elevar los brazos se antojará totalmente imposible. Felicidad máxima:


Como os he dicho el primer camelback (minuto 1:22) y el segundo (minuto 1:24) son totalmente idénticos tanto en longitud como en altura, pero el tercero (minuto 1:27) juega un poco al amago de ser y no ser y cuidado porque depende de en qué fila os hayáis dispuesto en el tren puede contener más o menos dosis extra de fuerzas G y por lo tanto de airtime.

El truco está en que sí que llegamos a la cúspide del camelback pero una vez arriba nos mantenemos más o menos a una altura describiendo una larga recta que se irá curvando poco a poco hacia la izquierda con un peralte añadido de unos 30 o 40 grados (minuto 1:29):


Volveremos a bajar de nuevo unos metros más hasta situarnos muy cerca del suelo, sin abandonar en ningún momento la inclinación hacia la izquierda y encarando el que es el último elemento destacado antes de llegar a brakes, el último regalo de Piraten en forma de fuerzas G, un pequeño camelback que recibe el peralte a izquierda para equilibrar de nuevo la inclinación a un punto neutro en su parte más alta (minuto 1:32):


Aquí recibiremos quizás el ejecting más brusco de todos ya que la altura la salvaremos en muy poca longitud de vía, por lo que rápidamente pasaremos de notar las fuerzas negativas a las positivas que nos empujarán rápidamente en la recta de brakes finales (minuto 1:33) para ir frenando poco a poco hasta parar del todo el tren y posteriormente hacer una triunfal entrada en la estación de carga y descarga que dejamos atrás hace menos de un minuto.

Algunos datos de interés...

  • Nombre: Piraten
  • Fabricante: Intamin
  • Parque: Djurs Sommerland
  • Modelo: Mega-lite
  • Longitud: 755 metros.
  • Altura máxima: 31 metros.
  • Velocidad máxima: 85 km/h.
  • Máximas G's: 4G
  • Presupuesto: 12 millones de euros
  • Recolocada: no.
  • Año de construcción: 2007-2008
  • Colores: raíles verde oscuro pálido, soportes marrón oscuro, footers gris cemento.
  • Theming: pirata en estación y entorno.
  • Attendance: 820 personas por hora.
  • Inauguración oficial: 1 de mayo de 2008

La quintaesencia de las coasters

Antes de esa intensa visita la primavera de 2013 me sentía exactamente igual que vosotr@s. Me preguntaba constantemente, viendo una y otra vez los vídeos y fotografías que llegaban a mi mente ¿qué era aquello que enloquecía a tanta gente entusiasta (o no) a la hora de riddear una mega-lite? ¿Qué hacía que cada elemento, cada curva, cada segundo de su ciclo entusiasmara a todo el mundo de aquella manera?


Obviamente, había algunos factores que presagiaban que un ciclo en Piraten (o en cualquiera de las 4 hermanas que ahora se encuentran (mal) repartidas en todo el mundo) estaba destinado a ser un momento ciertamente placentero, a saber: facturada por Intamin (creadora de las dos joyas más grandes a nivel mundial tales como Expedition GeForce y El Toro... y si nos volvemos tiquis miquis, creadora también de la actual Bizarro de SixFlags New England), elementos más que reconocibles para el disfrute (airtimes, twisties, drop muy inclinado, camelbacks continuados, etc.), trenes sin protección restrictiva para sentir las fuerzas al máximo y un aparente mantenimiento tan sencillo que hace que estos bichos funcionen igual de bien durante años y años.


Pero de ahí a convertirse en la reina indiscutible de los ránkings, de ahí a ocupar la cima de los Top 10 de tantísima gente experimentada, de ahí a dedicarle elogios hasta la saciedad en webs y blogs especializados.... ¿Qué guardaba tras de si la estela de esta desconocida Piraten?


Como os he dicho, todo sentido a cualquier reacción mencionada lo encontré durante mi visita y durante mis no menos de 5 ciclos en Piraten. Y es que además de ser todo lo genial que ya me estoy ocupando de indicar, Piraten es uno de esos credits que te permite experimentarla bajo distintos enfoques dependiendo de la posición que ocupes en su relativamente corto tren. Parece mentira cómo puede variar la cosa en apenas 6 o 7 metros de distancia y sí, lo hace.


La parte delantera es puro arte, es estética, es sincronización de absolutamente todo para hacerte creer que eres el maestro de ceremonias de uno de los conciertos más bien orquestados de la historia. La velocidad va con tu consciencia, nunca se excede, nunca frena en exceso, siempre adquiere la dinámica que tu cerebro está dispuesto a sentir tramo tras tramo. Piraten es un dócil perrito que hace exactamente aquello que tú estás dispuesto a que haga en todo momento y justo cuando parece que su intensidad va a rebasar los límites de esa particular obediencia, se vuelve a rebajar a merced de tu comodidad. De principio a fin sientes cada elemento bajo tus pies pero sientes que el control está en tu heartline, en tu propio cuerpo, en la sensación de vuelo que ofrece cada uno de sus múltiples camelbacks.


Pero la parte trasera... ¡ay amigos y amigas! La parte trasera está medida por otro rasero. La parte trasera es el "welcome to the hell" de los entusiastas, es la puerta que os ayudará a cruzar de una intensidad a otra y otorgará una marcha más a la experiencia entera. Riddear Piraten en la última fila del tren es aquella experiencia que pocas, muy pocas empresas constructoras y diseñadoras de coasters se han atrevido jamás a ofrecer a sus viajeros y que parece que Intamin haya querido reservar a los más valientes como muestra de su genuino savoir faire. Airtimes mucho más pronunciados, más rápidos, más intensos de principio a fin, ligeras vibraciones en curvas y puntos de excesivas fuerzas, mucho menos agarre a las vías, más ligereza en los "vuelos" y la sensación constante de que eres un pelele a merced de una máquina de acero que te utiliza como saco de boxeo... en la justa medida de la seguridad y comodidad.


Piraten no duele. Piraten no sabe transmitir dolor, incomodidad, golpes o traqueteos, no sabe, no se le ha educado para ello, simplemente. Piraten es la hija pequeña de una empresa que ha sabido jugar desde hace ya bastantes años a ofrecer ese doble rasero de la intensidad, ese constante baile en el mismísimo filo del cuchillo y que, para asombro de todos, les ha salido bien con un modelo que no rompe absolutamente ningún tipo de récord.

Olvidad eso. Olvidad las medidas vertiginosas o las cifras de galería. Olvidad ese glamour barato que hace que una hyper de más de 70 metros resulte aburrida e insulsa. Olvidadlo, no estamos aquí para colgarnos insignias de oro. Estamos aquí para vivir las experiencias puras que una coaster nos puede ofrecer, los diamantes sin tallar, el hierro sin forjar. Estamos aquí para experimentar la que puede que sea una de las coasters más genuinas y únicas que os hayáis podido llevar a vuestra particular mochila de coaster-freaks.

Mega-lites, pequeñas pero muy, muy grandes.

*****

Perdonad quizás la excesiva euforia en mis últimos comentarios, pero he notado que conforme iba escribiendo y recordando elemento a elemento iba emocionándome a pasos agigantados. Recordar todo lo que viví en ese escaso minuto de duración del ciclo de Piraten hace que afloren en mi sentimientos muy marcados y precisos que, quizás de cara a ser escritos en un blog, pequen de pretenciosidad.

Piraten es una experiencia sin igual, es tocar prácticamente el cielo y hacerlo, para más inri, en repetidas ocasiones sin dejar de disfrutar y de alzar los brazos al aire. Es una pieza de coleccionista que no debería faltar en cualquier galería de park-freak y, desde luego, es la guinda de un pastel muy bien cocinado cuyo nombre es Djurs Sommerland.

Un motivo más que suficiente para, una vez en la vida, organizar un viaje o una escapada al norte de Dinamarca. ¡Apuntadlo en vuestras agendas parqueriles!

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