martes, 2 de diciembre de 2014

El gran viaje - Día 8


Cometí un error, he de reconocerlo. Bueno, en sí no es un error, sino simplemente un orden cambiado de visitas que hizo que el descubrimiento del parque del que os hablaré hoy no fuese tan placentero como aparentemente debía serlo. El error fue visitar el complejo Universal's de Orlando el año pasado, en 2013 y más o menos por las mismas fechas.

Pero antes de sacar conclusiones y hacer comparativas (además de ver qué esconde este pequeño pero sabroso bombón temático) vamos a echar un vistazo a este nuevo episodio en vídeo de la que fue la visita a una de las mecas del cine comercial en Los Angeles, el Universal Studios de Hollywood:


No, no os alarméis, realmente tampoco fue un error porque este parque tiene solera, tiene bastante por mostrarnos y, si no se ha puesto pie en la "meca" de Orlando, puede llegar a estar entre vuestros favoritos. Como ya me ocupé de decir en Facebook, el Universal Studios de Hollywood es una recopilación de "grandes éxitos" de la compañía en cuestión de parques, juntando y recopilando lo mejor de lo mejor aunque en versiones ligeramente descafeinadas o, por lo menos, diferentes a las superiores.


Para empezar Universal repite la estrategia que siguen también otros parques temáticos y potencia la estancia del visitante e incrementa su consumo con el Universal CityWalk, una larga y amalgamada avenida repleta hasta la saciedad de tiendas, restaurantes y locales de ocio en general donde podréis encontrar desde el clásico Bubba Gump, un Hard Rock Café o hasta la mayor tienda de Calcetines de Los Angeles. Si disponéis de dinero y tiempo, huíd antes de caer en las garras de este complejo comercial:

Superada la primera barrera comercial, es momento de plantarse ante el mítico arco de entrada de la Universal y adquirir billete en taquillas (a no ser que hayáis hecho la compra online). Y aquí es donde llega el nuevo disgusto ya que el precio de la entrada es realmente abusivo (92 dólares, unos 73€), teniendo sobretodo en cuenta que el parque que nos vamos a encontrar al otro lado del arco no es ni tan grande, ni tan completo como para costar ni tan siquiera la mitad de ese importe. Pagaréis la marca, sin más:

Durante mi visita decidí apostar por la visita a las majors más relevantes primero y posteriormente dedicarme a explorar los detalles y rincones del parque (que no abundan, para qué engañarnos). Así pues la primera major que pude probar y que ya tenía probada en su versión de Florida fue Desplicable Me Minion Mayhem:

Clónica por completo a su versión en Universal Studios Florida. Desde las salas de pre-show, los efectos, el uso de tecnología en proyecciones, olores o iluminación y, para acabar, la película. Es exactamente igual en absolutamente todo, a diferencia de las fachadas, que en el Universal de Orlando es esquinera y en la versión californiana es frontal por completo, custodiada por pequeños edificios que simulan el vecindario donde vive el inquietante Gru.

Otra de las rides que "sufre" el efecto clonado es The Simpsons Ride, con una divertida reproducción de Krustyland, el particular parque de atracciones del payaso de pelo verde tan mítico en la serie de dibujos animados. Y como ocurrió con la anterior ride, este simulador panorámico con movimiento y repleto de salas y más salas de carga se encuentra en una versión exactamente igual en el parque de Florida:

La única diferencia, esta vez sí, es el entorno de la ride, sensiblemente más escueto y pobre que en su versión del este. En la versión de Hollywood por ejemplo no encontramos ningún local de restauración, tan solo una hilera de puestos de feria ambientados en distintos personajes de la serie y un edificio aislado, a unos 20 metros de la ride, inspirado en el Kwik-e-Mart de Apu y donde encontraremos productos de merchandising tanto de la ride del parque como de la serie de televisión de Homer y compañía.

Pero no todo serán copias, pues también nos encontramos en las proximidades de la entrada con uno de los stunt-shows más espectaculares que he presenciado hasta el momento (y llevo ya algunos a las espaldas). Os hablo de WaterWorld, inspirado en aquella película de dudosa calidad protagonizada por un extraño Kevin Costner y que narra las peripecias de los habitantes de uno de los muelles construidos tras la inundación masiva de todo el mundo:

Realmente me pareció un show con una dinámica envidiable, una interacción con el entorno muy bien llevada y alguna que otra sorpresa que os dejará boquiabiertos si lo véis (tampoco es cuestión de desvelar spoilers). Aunque algo sí que os puedo decir: en las filas que pone "splash zone" haced caso porque os mojaréis. WaterWorld es, como su nombre indica, un show basado principalmente en el agua y esta misma será lanzada hacia vosotros (voluntaria o involuntariamente) sin piedad alguna. Avisad@s quedáis...

Proseguimos el recorrido por Universal Studios Hollywood con otro clásico y posiblemente, junto al stunt-show anteriormente mencionado, el segundo único aliciente para su visita dado la rareza de esta ride de paseo llamada Studio Tour (o Backlot Tour), donde una especie de autobuses descubiertos nos pasearán por algunos de los principales decorados de películas y series rodadas allí mismo con la compañía de un guía que nos irá mostrando imágenes en pantallas habilitadas en los mismos vehículos:

Además, pasaremos por distintos elementos que implicarán efectos especiales, movimiento, agua, sonido y en general un nivel de interactuación con el visitante muy grande, que se verá potenciado al entrar en la misteriosa caverna de la Skull Island de King Kong (la podéis ver en la fotografía de arriba) donde experimentaremos las sensaciones de King Kong 360, una simulación con pantallas en 360 grados y que requerirá del uso de gafas especiales para el 3D.

La verdad es que los 50 minutos de este Studio Tour bien valen la pena por la cantidad de elementos, escenarios y efectos que viviremos a lo largo de este recorrido. Preparad las cámaras y cerrad esas mandíbulas.

Y ahora es momento de vivir una de las rarezas más sorprendentes de este Universal y que pasará factura a la hora de incrementar tiempo de visita de manera realmente tonta. Y es que el parque está construido en 2 alturas, dos niveles separados por una ladera empinada de montaña y por los cuales nos moveremos gracias a unas largas y eternas escaleras mecánicas en 3 fases, salvando un desnivel de unos 60 o 70 metros de altura:

Una vez bajadas esas escaleras pasamos al piso de abajo, donde se encuentran las incorporaciones más intensas del parque y posiblemente las 3 majors más come-personas de todo el recinto, auténticos hervideros de ciclos sin parar. La primera de ellas, con la que nos encontramos nada más bajar del último tramo de las escaleras mecánicas es Jurassic Park: The Ride, un clásico entre clásicos:


Al contrario de en las otras rides, en esta ocasión pese a que el tipo y argumento de la ride es prácticamente similar, la estructura y recorrido varía ligeramente de su versión en Islands of Adventure (Orlando). En esta ocasión encontraremos un entorno algo más cuidado, más efectos activos y un espacio algo más comprimido pero mucho más acogedor. La salida del drop de 26 metros de altura, eso sí, luce mucho más cuidada y generosa en la versión de Florida, aunque la californiana ofrece quizás el extra de proximidad, además de un puente que conecta con la terraza del restaurante colindante a la ride y que ofrece un punto de vista distinto al de River Adventure en Orlando:


Para los más freaks de la saga de dinosaurios llevada al cine por el maestro Spielberg, la verdad es que esta versión de Hollywood tiene algo más de valor al ser la primera ride que se construyó de las 4 ambientadas en estas películas, de hecho se construyó mientras se rodaba la propia Jurassic Park, por lo que la inauguración de la ride contó con la presencia de alguno de los actores y del propio Spielberg (encontramos placas y menciones al personal a lo largo de varios puntos en la entrada de la ride).

Tras esta primera experiencia y remojo (porque sí, podéis salir algo salpicad@s de Jurassic Park: The Ride) es el momento de adentrarnos en las misteriosas ruinas egipcias de The Mummy: The Ride, la famosa coaster indoor de Premier Rides en colaboración con Dynamic Structures, Universal Creative e ITEC (un conglomerado de empresas, algo a lo que suele recurrir normalmente Universal y que encarece sobremanera el presupuesto de sus rides):

La sensación que me dejó es la de estar un peldaño por debajo de la espectacular versión de Florida, mucho más larga, suave y repleta de efectos. En esta versión Hollywoodiense, por ejemplo, no encontramos en ningún momento la presencia de llamaradas de fuego, aunque sí hace acto de presencia la niebla provocada por vaporizadores. Sin embargo el elemento de los animatronics de momias así como los escarabajos en forma de latiguillos de plástico sí que es un elemento común en ambas coasters.

Vale la pena indicar que pese a ser más sencilla tuve la suerte de encontrar un bajo attendance y poderla riddear no menos de 10 veces en todo el día, ocasiones que aproveché para certificar que el tren, en distintas filas y asientos, vibra constantemente, cosa que en la versión de Orlando es prácticamente imperceptible.

Ya por último nos encontraremos, al final de una avenida asfaltada muy típica de estudios de cine, un último pabellón con una fachada realmente espectacular y que alberga la no menos espectacular Transformers: The Ride 3D, hermana gemela y totalmente idéntica a las que se encuentran en Universal Studios Florida y en Universal Studios Singapore:

En este caso nos encontramos ante una de esas majors que significan apuesta segura (de hecho al parque le supuso, durante la temporada 2012 en la que se inauguró Transformers: The Ride 3D, un aumento del attendance anual de un 15%). Instalados en el interior de un transformer en forma de cápsula exploradora, nos veremos envueltos en luchas entre Optimus Prime, Megatron, el gigantesco Devastator o el simpático Bumblebee.

Todo ello aderezado con efectos de todo tipo, movimientos de 360º por completo, rápidos cambios de velocidad, giros bruscos y la sensación de que todo, absolutamente todo, está hilado de manera muy fina para evitar descubrir al máximo los secretos de una ride que, como sus otras dos hermanas, costó la friolera de 100 millones de dólares.

Vista esta última major, sorprendentemente el parque acaba aquí. Queda por ver el tratamiento que se le hará al área enorme que ocupan las obras de la que será Wizarding World of Harry Potter, situadas justo en el centro del nivel superior y que parece ser que reproducirán, casi al dedillo, la estructura de Hogsmeade + Hogwarts que encontramos ya en la versión de Orlando.

Pero en general la sensación que se le queda a uno en el cuerpo, especialmente si ha visitado ya algunos de los mayores parques temáticos del mundo, es que este Universal Studios Hollywood se queda corto, muy corto. De hecho aunque el nivel de attendance sea elevado es un parque que se deja visitar en una sola jornada sin ningún problema (8 majors a poquísima distancia las unas de las otras, no hay más).

Si estáis por la zona de Hollywood o de visita a Los Angeles, vale la pena una visita fugaz, pero si ya habéis puesto pie en el complejo de Orlando, puede que sea mejor ahorrar el día y visitar quizás otras cosas en la ciudad.
Como no podía ser de otra manera, el octavo día proseguí con la dieta parqueril que me propuse seguir jornada a jornada en este viaje y que os puedo adelantar que tuvo consecuencias positivas en mi peso final (pero eso será algo que quizás deje para otra entrada).

Durante este octavo día decidí ceñirme mucho a las 3 comidas importantes de la jornada: desayuno, comida y cena. Para ello inicié el día en una cafetería cercana al hotel (Trylon) y donde pude comer un sabroso croissan de mantequilla acompañado de un capuccino que me supo a auténtica gloria. Creo que es la primera vez que tomo un café más o menos bueno en EEUU:

A mediodía y viendo la escasa oferta de restauración que ofrecía el parque de Universal Studios Hollywood, decidí optar por un recurso que ya conocía de mi visita a Knott's Berry Farm y es la cadena de restauración con inspiración asiática Pandas, donde pude degustar una porción de orange chicken, una de tallarines con verduras y una de arroz salteado. Acompañé la comida con un vaso de Fanta Naranja y un refrescante postre a base de sandía bien fresca y cortada en dados, servida en otro vaso de plástico:

Como la comida durante el mediodía fue bastante copiosa, a última hora de la jornada no tenía demasiado hambre, por lo que la cena finalmente se redujo a comer un producto clásico de EEUU y que no puede faltar jamás en ninguna de mis visitas, el mítico Pretzel calentito, que vamos a decir las cosas por su nombre, no es más que PAN enroscado en esta curiosa forma:

Comiendo este sabroso pretzel frente al drop final de Jurassic Park: The Ride es como finalicé mi visita al parque y regresé al hotel para preparar mi partida hacia Barcelona al día siguiente.

Me esperaba por delante un madrugón a las 6 de la mañana, un entretenido viaje en taxi al aeropuerto, un vuelo de 5 horas hasta Miami (primera y única escala de este viaje de vuelta) y el gran vuelo de casi 9 horas para cruzar el charco y aterrizar, con un jet lag de los que hacen historia, en una lluviosa Barcelona.

Pero eso es algo que me encargaré de explicar de una manera más extendida en la novena y última bitácora de este apasionante pero exhaustivo viaje por la costa oeste de EEUU.

Mañana os explico...

2 comentarios:

  1. Odio cuando google borra mi comentario.
    Repito:
    Krusty Land siempre me ha hecho gracias.
    La comida tiene buena pinta!
    Y del video,no he podido escuchar el audio porque estoy en clase, pero los transformers.. ¿Son personas o robots? Porque el movimiento es muy logrado jajaj
    Con ganas de mas!

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    1. ¡Son personas! La verdad es que había visto el concepto ya en Orlando y aluciné mucho con el tamaño de esos bichos. Son algo así como jugadores de baloncesto sobre zancos y con un sistema de cables para mover los brazos (sus brazos llegan hasta los codos de los robots). El nivel de interactuación con el público es brutal, incluso te preguntan de dónde vienen y te hablan en tu idioma (koreano incluido!). Es inevitable quedarse embobado viendo el show mínimo 5 minutos jeje

      ¡Gracias por tu comentario! Saludos

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